PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dilluns, 30 de setembre de 2013

CONVOCATORIA en Chile (2013)

PROGRAMA
Comunicación Científica
Ciencia y Arte • Ciencia y los Medios de Comunicación
Ciencia y Religión • Innovación basada en Ciencia
Ciencia y Mujer • Ciencia y Gobierno
Actividad gratuita y abierta a todo público
Campus Casona de Las Condes. Fernández Concha 700
(Av. Las Condes alt. 13.350)
Inscripciones abiertas hasta el 4 de octubre en:
www.culturacientificaunab.cl








BENJAMIN CONSTANT: textos autobiográficos y correspondencia




Edición digitalizada de Lettres de Benjamin Constant à sa famille (1775-1830). Paris, Savine, 1888.  En este enlace.

Edición digitalizada de Journal intime de Benjamin Constant et lettres à sa famille et à ses amis. Paris, Ollendorff, 1895. En este enlace

Edición digitalizada de Lettres de Benjamin Constant à Madame Récamier (1807-1830). Paris, Calmann Lévy, 1882. En este enlace.









BIBLIOTECA DIGITAL



UN NUEVO TEXTO PARA NUESTRA BIBLIOTECA


Rosenblatt, Helena (ed.), The Cambridge Companion to Constant. New York, Cambridge University Press, 2009. Texto en inglés, con acceso parcial al contenido del libro digitalizado, en este enlace y en este otro enlace.

divendres, 27 de setembre de 2013

VIOLENCIA REVOLUCIONARIA


Si ayer hablaba de Sartre, hoy le toca el turno al Merleau-Ponty, autor de un texto muy radical, Humanismo y terror, donde justifica la violencia revolucionaria desde una perspectiva más que estalinista. A propósito de este libro, escribí un artículo para la publicación anual del Seminari de Filosofía Política de la UB, dirigido por José Manuel Bermudo. El texto se publicó en el libro coordinado por Bermudo, Del humanismo al humanitarismo (Barcelona, Horsori, 2006), págs. 169-190. Puede leerse en formato pdf en enlace de libre acceso del Seminari: Humanismo y terror... También pude leerse en este otro enlace.


SARTRE Y LA VIOLENCIA POPULAR


Recupero un texto que presenté en 2005 ante el Congreso Internacional Sartre y su tiempo (Zaragoza, 2005), que tenía perdido en una carpeta del PC. No conservo enlaces digitales a la sede del Congreso, ni las actas del mismo, pero sí un enlace a una crónica del desarrollo de las ponencias y sesiones plenarias, llevada a cabo por José Luis Nuño Viejo, bajo el título Por qué no somos sartrianos, para El Catoblepas, nº 46, diciembre de 2005, que puede consultarse aún en este enlace: texto crónica web.

Mi texto puede leerse en pdf en el siguiente enlace: Sartre y la violencia popular. Esta relacionado con este otro, posteriormente publicado en un libro colectivo. Puede leerse en este enlace.









 
Del texto extraigo la parte que corresponde a mi intervención, el jueves 17 de noviembre (el cronista no acierta con mi nombre, pero me deja mejor de lo que me esperaba):


A continuación, Joseph Bradas (Universidad de Barcelona) en Sartre y la violencia popular se mostró menos políticamente correcto al plantear (que no esclarecer) cómo resulta irrisoria la condena absoluta de la violencia que deriva de la exaltación extrema del diálogo y la democracia. En opinión de Bradas, la ideología de la paz y la convivencia democráticas no refleja la realidad del mundo ni su historia en la medida en que el único mecanismo de cambio social que reconoce es el diálogo. En realidad, la opresión y la violencia de todo tipo siguen plenamente vigentes tras la cortina de lo políticamente correcto. El comunicante manifestó su sorpresa ante el hecho de que actos violentos como los desatados en Francia se produzcan de una manera aislada. Dada la marginación social, la explotación de los trabajadores jóvenes, la ausencia de oportunidades, la instrumentalización pura y dura que padecen miles de personas le resulta extraño que los movimientos sociales de rebelión contra el establishment no sean más frecuentes y numerosos. Bradas planteó que determinadas formas de violencia como puedan ser la que suscitó la Revolución francesa pueden estar plenamente justificadas. La violencia sería, de este modo, el único mecanismo que poseen los oprimidos para reclamar su pedazo de mundo pero el progresismo políticamente correcto les alecciona con la paz intocable. En este punto halla una divergencia entre Merleau-Ponty y Sartre: mientras que el primero considera que los actos violentos del proletariado son un rasgo de inmadurez que revela su ausencia de proyecto una vez alzados con la victoria social –sería el partido del proletariado a quien le compete guiar el cambio revolucionario y en este sentido Merleau-Ponty justificaría las deportaciones, las purgas, las «maniobras» de Stalin–, el segundo justifica su apoyo a la violencia espontánea de los trabajadores (por ejemplo, de los soviets que buscan un modo de organización comunista). Mientras que Sartre considera que basta con eliminar los obstáculos que impiden la des-alienación del proletario, Merleau-Ponty defiende que las masas son fácilmente instrumentalizables por lo que deben ampararse en el partido. A modo de conclusión, Bradas comentó que seguimos inscritos en el presente que se inicia en 1789 o en 1917 y que nos hallamos inmersos en una dialéctica lobos-ovejas en la que los lobos se tratan democráticamente de igual a igual y, si bien no puede ser la relación que los lobos mantengan entre sí, despóticamente conminan a las ovejas a la paz y al diálogo.


También quiero destacar la crónica de la intervención de Joaquín Fortanet, colega del Seminari de Filosofía Política de la UB por aquel entonces (SFPUB):

J. Fortanet (Universidad de Barcelona) trató en Experiencia como compromiso. El espacio entre Bataille y Sartre de la recepción de la filosofía nietzscheana en la Francia de los años 30 y sobre los intelectuales establecidos en torno al Colegio de Sociología y la revista ACEFAL y cómo la intelectualidad de izquierdas trató de pensar la realidad política a partir de Nietzsche. Se trataba, en palabras de H. Lévy, de que «no se apropiaran de Nietzsche», un Nietzsche que había sido tergiversado por los ideólogos nazis y cuya intempestividad para con la nación alemana era recuperada por la izquierda progresista en su ataque al establishment francés. Nietzsche era muy seductor porque ponía en entredicho la bondad del hombre teórico y porque condenaba en bloque la filosofía moderna (o lo que es lo mismo, siguiendo la lógica de la izquierda filocomunista, la filosofía burguesa) como la historia de un error. A continuación, Fortanet entró en la polémica Bataille-Sartre, muy violenta debido a los duros ataques que Sartre dirigió contra el supuesto misticismo de Bataille y las contrarréplicas de este y centró nuestra atención en la entrada en escena de Foucault. Del enfrentamiento con Bataille, Sartre pasó a criticar varios planteamientos de Foucault. Pero la amenaza encubierta para aquel no era el joven Foucault sino el estructuralismo, al que critica sus planteamientos porque niegan la historia, una crítica insostenible y ridícula pero comprensible para quien estaba convencido de que el marxismo era «la filosofía insuperable de nuestro tiempo». El triunfo del estructuralismo en Francia, en verdad, restó mucho protagonismo a Sartre en los debates filosóficos. No obstante, para Fortanet lo relevante es que Foucault asumió la segunda de las críticas que Sartre le hizo, a saber, el olvido de la dialéctica y de la atención a las causas del cambio en las formas discursivas del poder. Ello se refleja en el cambio del talante de las obras finales de Foucault y en el reconocimiento de la deuda para con Sartre en alguno de sus últimos textos.



Y acabo con la mención del cronista a la intervención de Eugenio Trías:

Para E. Trías La náusea resulta tediosa hoy en día y El Ser y la nada es una de las grandes piezas del siglo XX aunque es demasiado husserliana e, indirectamente, demasiado cartesiana. Para el filósofo de la razón fronteriza, Sartre es el último cartesiano y nos remite como prueba al libro de J. Maristany donde se nos explica cómo el dualismo idealista cartesiano res cogitans-res extensa se reproduce en el dualismo sartriano del pour soi y el en soi. La lectura de su Mallarmé o de su Baudelaire hoy en día no se sostiene y su obra filosófica posterior, refiriéndose a la Crítica de la Razón Dialéctica le parece un «híbrido monstruoso de razón dialéctica marxista y de sus propias ideas existencialistas». El juicio tan adverso que Trías realiza queda matizado porque Sartre es el último gran pensador de la filosofía francesa. Merleau-Ponty, Foucault, Delueze, a su lado son pensadores bastante parciales. Trías concluye que El Ser y la nada es el canto de cisne de la filosofía francesa, el último representante de una magnífica tradición que había tenido en Descartes su punto de partida. Y concluye:

«De Sartre quizás resulta sobrante, y hasta cargante, todo el lastre de papel impreso que determinó su impresionante poder y gloria. Pocas veces un pensador ha gozado de tal plataforma de dominio en su país y en el escenario internacional. Sartre fue, para mi generación, el necesario chivo expiatorio que toda juventud necesita para su propia auto-afirmación. Su concepción del engagement literario, artístico, filosófico, comenzó a parecer monstruoso. Sus tan alabadas críticas literarias revelaban un lamentable cruce de sociologismo vulgar, ahíto de categorías marxistas poco elaboradas, con un «psicoanálisis existencial» que aguaba los mejores logros del freudismo».












dijous, 26 de setembre de 2013

PARA QUÉ UNA REFORMA EDUCATIVA


UNA CONSIDERACIÓN INTEMPESTIVA DE LA LOMCE DESDE LA PEDAGOGÍA CRÍTICA

Ante la inminente aprobación de la LOMCE, mi amigo Félix Pardo y yo hemos escrito un análisis del sentido profundo de una reforma educativa en el seno de un sistema tan contradictorio como el español.  

La escuela tradicional es un eficaz mecanismo de reproducción del sistema social. En Occidente, a pesar de tener una larga tradición de pensamiento pedagógico crítico, las instituciones escolares han cambiado relativamente poco, más en las formas que en el fondo, modificando apenas los fines de la educación. 

En la actualidad se da la paradoja de disponer de numerosas contribuciones científicas y de proyectos pedagógicos alternativos de reconocimiento internacional mientras que los sistemas educativos y numerosos centros de enseñanza de la mayoría de los países parecen ignorar los principios pedagógicos basados en las evidencias empíricas. En el caso de España, surge la necesidad de abordar  el análisis de la LOMCE desde la perspectiva de la pedagogía crítica para considerar sus elementos ideológicos y sus posibilidades de aportar una solución al fracaso escolar.

El texto puede leerse en dos partes en el blog de neurodidáctica y educación Escuela con cerebro




Desde cualquiera de los dos lugares se puede acceder al documento completo en pdf. 

diumenge, 22 de setembre de 2013

BIOGRAFÍA: Condorcet (1743-1794)

Marie Jean Antoine Nicolas de Caritat, 
marqués de Condorcet


Condorcet, por Greuze
Matemático, hombre de ciencia con intereses filosóficos. Desarrolló trabajos de cálculo integral, estadística y probabilidad, con aplicaciones en política (cálculos de escrutinio, etc.). Implicado con los girondinos, se le encomendó la reforma educativa y penal. Fue perseguido por los jacobinos, tras huir de París.

Nace el 17 de septiembre de 1743, en el seno de una familia aristocrática oroginaria de Condorcet (Dauphiné).
Su madre le viste y le educa como a una niña hasta que cumple 9 años. Después es educado por un preceptor jesuita, luego en un colegio jesuita en Reims, y después, a los 15 años, ingresa en el colegio de Navarra de París, también religioso.

1759            Conoce a D’Alembert. Tiene 16 años y ya destaca en matemáticas, así que D’Alembert lo adopta como alumno. Rechaza la carrera militar, propia de su familia, para estudiar matemáticas.

1765            Publica su primer trabajo científico: Essai sur le calcul intégral.

1767-69            Inicia sus investigaciones sobre aritmética política, es decir, la estadística. Influencia de Beccaria. Resultado de ello será el Méthode Condorcet (sistema de voto).

1769            Es elegido para la Académie Royale des Sciences, con el apoyo de D’Alembert.

1772            Amistad con Turgot, que será ministro de finanzas de Luis XVI (en 1774). Turgot le reclama para su ministerio, que le nombra Inspector General de Moneda (1785).

1774            Interés por la filosofía y la política: defiende a los amigos de Julie de Lespinasse, preocupación por los derechos del hombre, por los derechos de las minorías (mujeres, judíos, negros), y es receptivo ante las nuevas ideas que llegan de los Estados Unidos, que han iniciado una revolución política a la vez que su independencia de Gran Bretaña (1776).

1776            Turgot dimite de su cargo, y él también, pero su dimisión es rechazada y continuará en el mismo hasta 1791.

1782            Es nombrado secretario de la Académie française. Nuevos estudios estadísticos (reforma del catastro, cómo estimar el valor de las tierra, etc.).

1786            Se casa con Sophie de Grouchy.

Tras la Revolución, se siente tentado por el poder, que le es próximo dados sus orígenes sociales. Ve en este acontecimiento la posibilidad de una reforma racional de la sociedad. Tras 1789, es atraído por el proceso de ruptura con el viejo orden, proceso con el que se identifica política y filosóficamente.

En 1789 es elegido para el Consejo municipal de París.

1790            Amistad con Sieyès. Fundan conjuntamente la Société de 1789, y dirige su órgano de prensa (Journal de la Sociéte de 1789), así como otros medios de difusión de las ideas revolucionarias, desde donde defiende el derecho de las mujeres a la participación política (De l’admission des femmes au droit de cité).

1791            Interviene en el establecimiento del sistema métrico decimal, como oficial para todo el territorio francés (marzo de 1791).

1791            Es elegido diputado para la Asamblea legislativa (tras la Constitución de finales de 1791).

1792            Abril: se le encomienda la reforma educativa. Al proponer un sistema basado en una aristocracia de sabios, es rechazado por ser contrario a la igualdad que postula la Revolución.

1792            En la nueva Convención Nacional, es elegido y se alía con los girondinos (Brissot), por su moderación revolucionaria, aunque su afinidad republicana le hace ser comprensivo con los movimientos populares. Pero es un intelectual provisto de un racionalismo elitista como criterio de análisis de las cosas, y eso le permite una cierta independencia dentro del partido. No es un hombre de partido, sino un pensador activo.

Sus posiciones políticas son claras:
·        Fomento de la instrucción pública
·        Defensa del laicismo
·        Igualdad de sexos
·        Oposición a la esclavitud en las colonias
·        Oposición a la pena de muerte

En la primavera de 1792, primer enfrentamiento con Robespierre, a partir de ciertos malentendidos que generan en éste cierto deseo de revancha.

En diciembre de 1792 presenta un proyecto de Constitución, que es rechazado por los jacobinos, más por razones de estrategia política que por desacuerdo ideológico, dado que en algunos puntos podría estar Condorcet más cerca de los jacobinos que de los girondinos.

A finales de 1792, Condorcet se ha distanciado de los girondinos, pero ya está marcado por los jacobinos, que aprovechan un desliz de Condorcet _una carta de apoyo a girondinos perseguidos_ para ordenar su detención. Su oposición a la ejecución de Luis XVI también le sitúa en el objetivo de los radicales.

1793            Tras la derrota de los girondinos, los jacobinos controlan la Convención y proponen una nueva Constitución, la que será llamada de l’an 1. Condorcet muestra su oposición a esta versión constitucional y es acusado de traición. El 8 de julio de 1793 se decreta su detención.

Advertido por Cabanis, Condorcet huye y vive durante varios meses oculto en la casa de Mme Vernet, en París, separado de su mujer e hija. En este periodo escribe su optimista Esquisse d’un tableau historique des progrès d l’esprit humain (publicado póstumamente en 1795).



El 25 de marzo de 1794 sale de su escondite, convencido de no estar en lugar seguro y en cambio poner en peligro a su protectora. Intenta huir de París, pero es arrestado dos días después, en Clamart, y es encarcelado en Bourg-Égalité (actualmente Bourg-la-Reine).


Finalmente es encontrado muerto el 29 de marzo de 1794, en su celda, víctima de la desesperación de un intelectual honesto, superado por los reveses de la política práctica, superado por los que tienen más habilidad que él para moverse en el terreno del poder. No está claro si se ha suicidado con veneno que llevara consigo, o ha sido víctima de un accidente craneal vascular, pues dos años antes había padecido un episodio similar.


 
Estatua de Condorcet, erigida en el centenario de su muerte, 1894, en París


dijous, 19 de setembre de 2013

CONVOCATÒRIA: curs d'art català





HISTORIA: La Fayette (1757-1834)


Gilbert du Motier, marqués de La Fayette (también Lafayette), fue un aristócrata liberal que intervino en la Guerra de Independencia americana, ayudando a los rebeldes en su enfrentamiento con Gran Bretaña. Después, durante los inicios de la Revolución francesa apoyó a los sectores aristocráticos partidarios de reformas constitucionales, llegando a ocupar cargos importantes, como el mando de la Guardia Nacional. Sin embargo, las circunstancias le superaron en diversos momentos de la Revolución, como en octubre de 1789, cuando no pudo impedir que la multitud obligara a Luis XVI a abandonar Versailles, en la huida de Varennes, en abril de 1791, o en el episodio de la matanza de Champ de Mars, en julio de 1791.










En 1792, a la caída de la monarquía, fue forzado a emigrar, yendo a parara a manos de los austriacos. Fue liberado en 1797. En 1800 consigue volver a Francia, pero su oposición a Napoléon no le permite entrar en política e incluso rechaza los cargos que Napoléon le ofrece, sobre todo después del asesinato del duque de Enghien, en marzo de 1804.





Lafayette, lieutenant-général des Gardes nationales de France, 1830

Durante el Imperio (marzo de 1804-junio de 1815), La Fayette se retira aún más de la vida política, rechazando incluso la Legión de Honor que Napoléon desea imponerle. En cambio, participará activamente en la conspiración organizada por Fouché para deponer al emperador, en 1814, aunque después no será bien recibido por Luis XVIII, ni siquiera tras la Restauración definitiva de la monarquía borbónica.

La Fayette, con uniforme del ejército rebelde americano (1179-1780)
















En 1818 ese elegido para la Cámara monárquica, ocupando un puesto de diputado hasta 1830. En realidad, sólo a partir de la Revolución de 1830 tendrá un papel activo, pero también en la oposición a la monarquía orleanista. Con todo, conseguirá que Francia reconozca oficialmente a los Estados Unidos de América.

diumenge, 15 de setembre de 2013

200.000 VISITANTES

GRACIAS A SEGUIDORES Y VISITANTES, LLEGAMOS A 200.000




 

dimecres, 11 de setembre de 2013

BIOGRAFIA: Thomas Paine (1737-1809)

THOMAS PAINE,
padre de la independencia americana


Cuadro de Auguste Millière a partir de un original de Romney, pintado en 1792


UN ESBOZO BIOGRÁFICO

1737    Nace en Thetford, una aldea del condado de Norfolk, en el seno de una familia humilde. El padre es un quakero, artesano fabricante de corsés, y la madre es anglicana.
En esa época, los pequeños campesinos han acabado perdiendo sus tierras a causa de las leyes que favorecen a los grandes (leyes de cercado), de manera que han emigrado a las ciudades para formar un incipiente proletariado urbano (mob) que no acaba de ser absorbido por la aún precaria industria manufacturera. El desempleo, el analfabetismo  y la miseria, así como el alcoholismo, acosan a esta parte de la población.
Aunque Paine queda un poco al margen de esta situación porque su padre es un artesano, la tiene cerca. En parte esto explica que sus ideas acaben orientadas a resolver los problemas de esta capa social, que décadas después va a ser protagonista de conflictos sociales de envergadura, como la revolución en Francia.

Old Thetford Grammar School

Recibe una educación elemental, lectura, escritura y aritmética, en la escuela de gramática de la aldea de Thetford.

1750    A los 13 años comienza a trabajar con su padre, fabricando corsés, pero no le gusta el oficio.

1753    Tiene 16 años e intenta salir del ambiente rural. Se enrola en un barco para escapar de esa vida, aunque descubre que la vida en un barco es mucho peor, y a la primera escala, en Londres, vuelve a tierra firme. En Londres intenta sobrevivir ejerciendo el oficio familiar.
Este periodo en Londres, hasta que emprende el viaje a América, en 1774, es poco conocido y abundante en rumores, como los que le achacan cierta afición por la bebida. Hasta cierto punto, Paine se deja contagiar por el ambiente mob en el que se desarrolla su existencia.
Aunque su principal sustento era la fabricación de corsés, llegó a desempeñar diversos oficios, e incluso llegó a ser maestro de escuela.

1759    A los 22 años se casa con una joven sirvienta, que muere al año siguiente.

La casa de Paine, en Lewes
1762  Después de ejercer varios oficios, se hace recaudador público de impuestos (alcohol, tabaco). Se instala en Lewes (Sussex), donde ejerce este cargo y durante unos años vive con cierta tranquilidad aunque se queja de un salario tan bajo que induce a la corrupción.
En este ambiente comienza a interesarse por cuestiones científicas y lecturas de formación. También se interesa por cuestiones sindicales vinculadas a su trabajo. Escribe un panfleto dedicado a La cuestión de los empleados de arbitrios, donde denuncia las condiciones salariales de su profesión.

1772    En Lewes vive hospedado en la casa de un estanquero. A la muerte de éste, se casa con su hija, Elizabeth Ollive, probablemente por conveniencia, para intentar sacar adelante el negocio del estanco. Pero el negocio fracasa y las deudas acucian a la familia.

1772    Es despedido de su cargo de recaudador de impuestos.

Benjamin Franklin, 1785
1774  Regresa a Londres, sólo, huyendo de los acreedores. También ha roto con su mujer. Cuando Paine se encuentra al borde de la desesperación, conoce a Benjamin Franklin, que le aconseja ir a América y buscar allí fortuna. Poco se sabe de este momento de su vida, pero lo cierto es que el encuentro entre él y Franklin es trascendental en el futuro de Paine.

1774  Paine llega a Philadelphia el 30 de noviembre de 1774 (otras fuentes dicen que en septiembre), en plena efervescencia del conflicto entre británicos y colonos americanos. Está enfermo y sin dinero, pero se recupera.

1775   Obtiene un empleo regular como periodista del Pennsylvania Magazine, que comienza a publicarse ese año. Esta ocupación le pone en contacto con los medios políticos del momento, en plena ebullición de la rebelión americana. También publicará artículos y poemas, algunos bajo pseudónimo o anónimos. Entre ellos destaca un texto contra la esclavitud. Colabora también con el Pennsylvania Journal.

1775    En el punto álgido del conflicto con Inglaterra, Paine aboga por la idea de que la rebelión americana no debe limitarse al resolver el asunto de los impuestos, sino que debe ir más allá y reclamar la independencia.

1776    En uno de sus panfletos de la serie “Common Sense”, hace pública esta idea de la independencia, el 10 de enero de 1776. El texto, de unas 50 páginas, y escrito con un lenguaje sencillo y dirigido al público común, tiene una rápida difusión, más de medio millón de ejemplares vendidos en pocos meses (Paine renuncia a sus derechos de autor para cederlos al ejército colonial).  En el texto analiza las bases del gobierno británica y la monarquía, en la que la mayoría de los americanos aún confía como régimen, para concluir que el sentido común lleva al camino de la independencia y el autogobierno. Este panfleto alcanzó tal difusión y aceptación, que creó una nueva conciencia Este artículo contribuyó decisivamente a la Declaración de Independencia americana, en julio de 1776.

Durante la Guerra de Independencia americana, Paine participa como voluntario y es ayuda de campo del general Greene. Sigue escribiendo en favor de la causa americana, y publica unos 16 artículos dentro de la serie “Crisis”.

1777    En uno de los panfletos de la serie “Crisis”, publicado en enero de 1777, Paine utiliza la expresión “Estados Unidos de América” por primera vez, expresión que será adoptada como nombre oficial de la nueva nación.

1777    El Congreso americano lo nombra secretario del Comité de Asuntos Exteriores, cargo que ejercerá hasta 1779, año en que es obligado a dimitir por una controversia con Silas Deane.

1779    Ocupa un cargo en la Asamblea de Pennsylvania.
1781    Viaja a Francia con John Laurens, para recaudar fondos para el ejército colonial. Le interesa la situación en Europa y aspira a volver a Inglaterra, pero sus amigos le aconsejan que no lo haga.

Al final de la Revolución americana, Paine vuelve a estar sin recursos económicos y sin empleo, entre otras causas por haber rechazado los beneficios de la venta de sus panfletos. George Washington intenta ayudarle, pero el Congreso rechaza su propuesta. Pennsylvania le da 500 $ y Nueva York le cede una granja en New Rochelle, que había sido confiscada a un realista, donde se retira. Se decía a la granja y a proyectar invenciones. Allí madura el proyecto de un puente totalmente metálico, pero no es bien recibido por las autoridades de Philadelphia.

Wearmouth Bridge, 1796

1787    Viaja a Francia para promocionar la construcción de un puente de acero en Philadelphia, pero tampoco interesa. Desde Francia hace varios viajes a Inglaterra, y en Londres se aceptó su proyecto de puente, que Paine tuvo de verlo construido. En Inglaterra, Paine entra en contacto con aristócratas, políticos, científicos e intelectuales como Burke y Blake, el pintor Romney, etc.

1789    Estalla la Revolución francesa mientras Paine está en París. Es un testigo privilegiado, con contactos entre los dirigentes de la revolución, como La Fayette, que es amigo suyo desde la época en que el militar francés estuvo en América apoyando la rebelión contra Inglaterra.

Paine se mueve entre París y Londres. La Revolución en Francia ha causado gran impresión en medios liberales británicos. Como en Francia, se crean asociaciones o clubs de índole política y tendencia constitucionalista. El famoso sermón de Richard Price, el 4 de noviembre de 1789 dispara las alarmas, y Burke escribe sus Reflexiones como respuesta al mismo (noviembre de 1790). Paine escribirá su texto Los derechos del hombre como respuesta al libro de Burke (marzo de 1791 y una segunda parte en 1792).

Tras el estallido de la Revolución francesa, Paine escribe en Inglaterra un panfleto contra William Pitt.

1791    Tras la publicación de las Reflexiones sobre la Revolución francesa, en 1790, Paine concentra sus energías intelectuales en este asunto, y acaba publicando una réplica a Burke, a pesar de su admiración por él, que ayudó a la causa americana, con el título Los derechos del hombre (primera parte en marzo de 1791, y la segunda en febrero de 1792).
Su propuesta para los derechos del hombre, en clave republicana, es la vía de solución de los conflictos sociales mediante:
·        Educación popular
·        Ayuda a los pobres
·        Pensiones para los ancianos
·        Obra pública para los desempleados
·        Impuestos progresivos para financiar los gastos sociales


1791    En París, junto a Condorcet, íntimo amigo suyo, funda en julio la Societé Republicaine, que propugna la abolición de la monarquía y el establecimiento de una república en Francia.

El gobierno inglés ordena la prohibición del libro de Paine, el encarcelamiento de su editor y acusa de traición al autor, que huye a Francia y es juzgado in absentia y hallado culpable y condenado a muere. Ha podido huir gracias a la ayuda de Blake.

En Francia, Paine obtiene un puesto en la Convención Nacional, por el departamento de Pas-de-Calais (en funcionamiento desde septiembre de 1792). Participa en la redacción de la Constitución republicana (la llamada de l’an I).

1793    Paine se opone a la pena capital sobre Luis XVI (juzgado a finales de 1792 y ejecutado en enero de 1793), aunque apoya la abolición de la monarquía. Su voto es por el destierro, pero la Convención acaba condenando a muerte al monarca. Esto hará que pierda popularidad entre los jacobinos.
Su posición en este tema acaba volviéndose en su contra, y es perseguido durante el Terror. Es privado de la inmunidad parlamentaria y de la ciudadanía francesa, y ha de pasar varios meses escondido en París. Cree que George Washington ha conspirado con Robespierre contra él.
Entre el 28 de diciembre de 1793 y el 4 de noviembre de 1794 es encarcelado. Es liberado tras la caída de Robespierre, y readmitido en la Convención. Fue liberado a petición de Monroe, entonces representante americano en Francia.

Durante su estancia en prisión ha escrito La edad de la razón, un texto contra todo tipo de religión organizada políticamente. La primera parte se publica en 1794 y la segunda en 1796.

Se siente decepcionado por el devenir de la Revolución, que le esperaba semejante a la americana, pero no comprendió que las circunstancias eran muy diferentes de un país a otro. Sus ideas encajan en la tendencia a asociar las Revolución francesa con el modelo americano, pero esta tendencia olvida que en América había una extensa capa de terratenientes, comerciantes y campesinos medios que fueron el germen de la rebelión contra Inglaterra, dándole un tono evidentemente económico. En Francia, en cambio, había una gran masa de población sin recursos, y una naciente clase obrera urbana desempleada, como los mobs ingleses; por eso la francesa iba a ser una revolución más social que económica, aunque se iniciara bajo el impulso de una élite burguesa acomodada y liberal que deseaba situarse en el poder. Las ideas de Paine encajaron en América, pero no en Francia, cuando el impulso inicial de la burguesía acomodada fue desbordado por las pretensiones de la pequeña burguesía y las clases bajas. Es por eso que la Revolución francesa no es una revolución atlántica, como pretenden Godechot y los historiadores más conservadores o revisionistas.

1797    Publica un panfleto contra las desigualdades sociales, el Agrarian Justice, con el que se gana nuevos enemigos en Francia, ahora bajo un régimen más conservador, el Directorio.

A pesar de todo sigue en Francia, en parte por temor a ser detenido por los ingleses, y en parte porque en Estados Unidos gobiernan los aristócratas federalistas (Adams, Jay, Hamilton), para quienes Paine es un radical plebeyo, un mob, un elemento incómodo. Sólo a partir del gobierno de Thomas Jefferson, demócrata y amigo suyo, que le invitó a volver, emprendió el camino de América.

1802    El 1 de septiembre regresa a Estados Unidos. Se instala en New Rochelle. Sus servicios a este país han sido olvidados y vive sumido en la pobreza, y cae en la bebida. Estos últimos años de su vida son bastante oscuros y llenos de rumores. Se habla de sus frecuentes borracheras, pero en buena medida se trata de rumores extendidos por sus enemigos políticos, que desean desacreditarlo. Los pastores de todas las sectas cristianas le atacaron como autor de La edad de la razón.

Memorial de Thomas Paine, en New Rochelle, erigido en 2007

1809    Muere en Nueva York, el 8 de junio de 1809, y es enterrado en los terrenos de su granja, en New Rochelle. Los quakeros no permiten que sea enterrado en su cementerio, así que es enterrado bajo un nogal de su granja.

 
 
 
 
 
 
 
 
William Cobbett, en 1831
 
1819    El periodista inglés William Cobbett (1763-1835) exhumó sus restos para llevarlos a Inglaterra y procurarles un funeral adecuado a su figura, pero el plan no se lleva a cabo y sus restos se pierden. Cobbett deseaba dejar esa herencia en la memoria de sus compatriotas, pero nunca consiguió llevar a cabo su proyecto, y conservó por su cuenta los restos de Paine, hasta su muerte, en 1839. Después se perdieron. No obstante, esta historia nunca ha sido confirmada, y a lo largo de los años ha habido casos de personas que declaraban poseer su cráneo o alguno de sus miembros, por ejemplo, en 1905, según noticia de The New York Times, en este enlace.









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