PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dilluns, 31 de març de 2014

200 ANIVERSARIO DE LA CAÍDA DE PARÍS

Napoléon en Fontainebleau, 31 de marzo de 1814 (por Delaroche, 1845)
31 de marzo de 1814. Napoléon está cercado por las tropas Aliadas, en las afueras de París. Mientras intenta repeler por última vez el ataque, las autoridades de París no pierden tiempo y rinden la ciudad. Talleyrand, presidente de un gobierno provisional, proclama la deposición del Emperador y, sin consultar al pueblo, comienza a negociar el retorno de los Borbones, a cuya cabeza está Luis XVIII, hermano del rey guillotinado en 1793.











Otra version del mismo autor, 1840







Tras unos días de negociación, el 6 de abril Napoléon abdica, convencido de que toda resistencia será inútil. Los Aliados le garantizan un exilio dorado en la isla de Elba y le permiten conservar el título de Emperador. Se instalará en Elba el 4 de mayo.














Luis XVIII
Se inicia así el período conocido como la Primera Restauración, que no era deseada por la mayoría de los franceses, que veían peligrar los logros esenciales de la Révolución. En ese ambiente de rechazo a Luis XVIII se tejió el retorno de Napoléon, que recuperó la iniciativa y regresó súbitamente a Francia, por el sur, el 1 de marzo de 1815. En pocos días recuperó el poder, que conservó durante los llamados Cien Días, hasta su derrota definitiva en Waterloo, el 18 de junio de 1815.

XAVIER DE MAISTRE, PINTOR


Xavier de Maistre (1763-1852), el genial autor de Viaje alrededor de mi cuarto (1794), fue también retratista y tuvo cierto éxito durante los muchos años que estuvo en San Petersburgo (1800-1825 y 1839-1852). Muchos de sus cuadros fueron encargos de la nobleza rusa, y se hallaban en el Palacio de Invierno de San Petersburgo, pero el fuego de 1837 acabó con la gran mayoría de ellos. Resulta difícil hallar imágenes de algunos cuadros suyos en la Red, pero después sortear numerosas direcciones (hay un concertista de harpa llamado también Xavier de Maistre, contemporáneo, que llena las búsquedas con sus imágenes), he aquí algunos ejemplos del arte pictórico del escritor de Chambéry.










El príncipe Suvorov, 1799




El niño Alexander Pushkin, en 1800-1802



La madre de Pushkin, en 1810


Natalia Ivanovna, 1825


Esbozo de una casa, sin fecha

Embarcadero, 1852



diumenge, 30 de març de 2014

STEVEN PINKER, lenguaje y cerebro

Vídeo documental de Steven Pinker, en inglés, sin subtítulos.

¿Cómo los seres humanos adquieren el lenguaje? En esta conferencia, el autor más vendido de Steven Pinker es una introducción a la lingüística, la evolución de la lengua oral y el debate sobre la existencia de una gramática universal innata. También explora por qué el lenguaje es una parte tan fundamental de las relaciones sociales, la biología humana y la evolución humana. Por último, Pinker toca en la amplia variedad de aplicaciones para la lingüística, de la mejora de la forma en que enseñamos a leer y escribir en la forma en que interpretamos la ley, la política y la literatura.
 

The Floating University
Originally released September, 2011.
 
 
 

DOS VÍDEOS DE ALAIN DE BOTTON

Vídeos en inglés original, sin subtítulos, de Alain de Botton, dedicados a varios temas:



Placeres y penas del trabajo




El arte de viajar













divendres, 28 de març de 2014

OBITUARIO

VIRGINIA WOLF, 28 DE MARZO DE 1941


On 28 March 1941, Virginia Woolf put on her overcoat, filled its pockets with stones, walked into the River Ouse near her home, and drowned herself. Here is her last note to her husband she wrote:

Dearest, I feel certain I am going mad again. I feel we can't go through another of those terrible times. And I shan't recover this time. I begin to hear voices, and I can't concentrate. So I am doing what seems the best thing to do. You have given me the greatest possible happiness. You have been in every way all that anyone could be. I don't think two people could have been happier till this terrible disease came. I can't fight any longer. I know that I am spoiling your life, that without me you could work. And you will I know. You see I can't even write this properly. I can't read. What I want to say is I owe all the happiness of my life to you. You have been entirely patient with me and incredibly good. I want to say that - everybody knows it. If anybody could have saved me it would have been you. Everything has gone from me but the certainty of your goodness. I can't go on spoiling your life any longer.
I don't think two people could have been happier than we have been.
V.

Woolf's body was not found until 18 April 1941. Her husband buried her cremated remains under an elm in the garden of Monk's House, their home in Rodmell, Sussex.

ANTES DE LA REVOLUCIÓN

Seguimos con los antecedentes de la revolución francesa: el Tercer Estado, compuesto por la burguesía y las clases populares. Esta entrada la dedicamos a las clases populares urbanas.




Aunque unidas a la burguesía en su oposición a la aristocracia y el Antiguo Régimen, cuyo peso soportan como masa social, en su seno hay diferentes grupos de interés cuya conducta va a ser diferente durante las diversas fases de la revolución, en función de qué facción de la burguesía tome la iniciativa. Entre la burguesía media y las clases populares hay una línea de sutiles diferencias hasta llegar al antagonismo claro, aunque lleguen a compartir la oposición a la aristocracia. Son las diferencias entre los jacobinos y los sans-culottes, diferencias que serán más importantes en los momentos más tensos de la Revolución. En conclusión, las categorías diferenciadoras dentro del Tiers État no están claramente trazadas, y sólo la evolución del capitalismo se encargará de precisarlas, más adelante.

De arriba abajo, las clases populares se dividen en:
  • Artesanos dependientes (semejantes a los actuales profesionales autónomos). Cercanos a la pequeña burguesía. Modelo: el tejedor lionés. Dependen del comerciante-capitalista que les proporciona la materia prima y luego comercializa el producto manufacturado. Los artesanos trabajan en su propio taller, fuera del control de su pagador, y posee los útiles que necesita para su trabajo; además, puede tener algunos empleados. Su dependencia del pagador radica en que la tarifa la establece éste y no el artesano.
  • Maestros artesanos, que trabajan en su taller familiar, que funciona como una célula autónoma de producción.
  • Obreros de los artesanos, que dependen de los maestros artesanos, tanto económica como ideológicamente. Viven bajo el mismo techo que su maestro. Aunque en el momento de la Revolución estas relaciones de producción estaban en pleno uso, tenderán a perderse por la evolución de la producción artesanal hacia la industrial, que producirá la separación entre maestros y obreros y el aumento en el número de estos.
  • Obreros de las manufacturas. Son un incipiente proletariado urbano. Carecen de cualificación y cargan con los trabajos menos remunerados, y siempre sometidos a los reglamentos de los talleres y gremios. Su dependencia del empleador es tal que incluso necesitan un permiso por escrito para poder cambiar de taller (congé par écrit). Aunque este grupo constituirá el germen del proletariado industrial en el siguiente siglo, su importancia en los albores de la Revolución no debe exagerarse.
  • Asalariados de clientela: jornaleros, jardineros, porteadores de agua o leña, personal doméstico de la aristocracia y la alta y media burguesía (cocineras, camareras, mozos, cocheros, etc.). Es el grupo más numeroso dentro de las clases populares urbanas, sobre todo en las grandes ciudades. Muchos de ellos provienen de las zonas rurales, y llegan a las grandes ciudades durante las estaciones en que disminuye o cesa la actividad en el campo o en épocas de mala cosecha, en busca de oportunidades como mano de obra barata (en ocasiones como obreros de la construcción). Este grupo tendrá un activo papel en la Revolución, a causa de sus específicas condiciones de precariedad. En los años de malas cosechas, y 1788 lo fue, las ciudades se llenaban de estos jornaleros del campo desempleados, que acababan vagabundeando en busca de oportunidades que nunca llegaban en aquellos momentos de crisis y carestía y de modesto crecimiento de la industria urbana. Si además tenemos en cuenta el aumento de población y la crisis económica en las manufacturas urbanas, las dificultades para dar empleo a esta población indigente acaban relegando a la gran mayoría a la indigencia y el vagabundeo en las ciudades donde han llegado huyendo de la precariedad del campo. En algunas zonas de Francia se llega a una tasa de pobreza absoluta del 90%. De hecho, esta situación de incremento de población indigente y vagabunda se manifiesta desde 1760. Esta situación explicaría la especial radicalidad de la Revolución francesa: una población muy joven y desempleada sirve para crear una masa de adictos disponible para las revueltas e incluso un ejército que acabará conquistando Europa (aunque también la contrarrevolución se sirvió de ellos). Como ejemplo, la crisis agrícola de 1788, la más violenta del siglo: “durante el invierno [de 1788 a 1789], el hambre hizo su aparición; la mendicidad y el desempleo se multiplicaron: estos desempleados hambrientos constituyeron uno de los elementos de las masas revolucionarias.”

Hay que añadir que el alza de los precios, detallada más adelante, empeorará las condiciones de vida de las clases populares urbanas, porque las subidas salariales no compensaban la inflación creciente y perdían capacidad adquisitiva paulatinamente.
 
 
 
FUENTE
 
Godechot, J., Las revoluciones (1770-1799). Barcelona, Labor, 1974, pág. 8.
Soboul, A., La Révolution française. Paris, Gallimard, 1996, págs. 74-89.

dilluns, 24 de març de 2014

ANTES DE LA REVOLUCIÓN

Siguiendo con los antecedentes de la Revolución francesa, en esta entrada damos cuenta del Tercer Estado, compuesto de burguesía y clases populares. En primer lugar, nos referiremos a la burguesía y sus diferentes grupos:

Es la clase preponderante en el Tercer Estado. Dirigirá la Revolución en su provecho. De hecho, la revolución pretende corregir la contradicción que Sieyès detecta: la burguesía lo es todo, ocupa todos los lugares clave de la sociedad, tiene la riqueza y la cultura, pero carece del poder político que poseen los otros dos estamentos. 

El poder económico de la burguesía puede calibrarse en la medida de su propiedad agrícola: posee entre un 10 y un 45% de las tierras, según las regiones.

Los grupos en que se divide la burguesía son varios, según su posición en la escala social y su rango económico:

  • La alta burguesía basada en rentistas (intereses de capital por inversiones comerciales o financieras, o beneficios agrícolas). Posee tierras y también inmuebles urbanos, que alquila. Supone hasta casi un tercio del total de la burguesía francesa, según las regiones, y ha ido en aumento a lo largo del siglo. Contiene también un grupo de rentistas de bajo nivel, según la diversidad de las fortunas.

  • La burguesía profesional, que se ha integrado en la administración del Estado, es funcionarial, y aporta buena parte del capital que sostiene el presupuesto (impuestos y préstamos). Supone entre un 10 y un 20% del conjunto de la burguesía. Sus orígenes son mercantiles, y de ella surgirá la base ideológica revolucionaria del Tercer Estado. Hay cierta diversidad en su seno: altos funcionarios de la administración de justicia forman una aristocracia, la noblese de robe, que se opondrá a las reformas; siguen profesionales liberales de primer orden, como procuradores, ujieres, notarios y abogados; profesionales liberales de menor rango, como médicos, farmacéuticos, cirujanos, profesores y maestros (poco numerosos estos, porque la enseñanza aún es monopolizada por el clero), preceptores privados y periodistas (particularmente abundantes en París). Los ingresos de estos profesionales son también muy variados, así como sus niveles de vida, que van desde un régimen similar a la nobleza hasta las limitaciones de un farmacéutico de una población pequeña.

  • La burguesía de negocios, o clase de emprendedores, dividida en diferentes categorías según su actividad:

o       Burguesía financiera, que se alimenta de los impuestos indirectos generados por las actividades agrarias o de los proveedores del ejército, banqueros, etc. Son la aristocracia de la burguesía, aliados de la nobleza en tanto que participan en los mismos negocios, y porque entre ambos grupos hay enlaces matrimoniales. Protegen a artistas y filósofos. Hay grandes fortunas derivadas de su participación en las primeras sociedades por acciones. Son un grupo tan impopular como la nobleza, y serán perseguidos en la fase radical de la Revolución.

o       Burguesía comercial, particularmente próspera en las ciudades portuarias, gracias al comercio colonial y de esclavos. De este grupo se alimentarán el partido girondino (nacido de entre la burguesía de Bordeaux) y la base ideológica de la primera fase revolucionaria (monarquía constitucional).

o       Burguesía manufacturera y de las primeras empresas industriales basadas en la producción capitalista; dan trabajo a los primeros obreros, tanto de origen campesino como urbano. Crecimiento lento de la producción industrial, variable según las regiones, durante todo el siglo XVIII. Hay sectores de crecimiento lento, como el textil, y rápido, como las nuevas industrias (carbón, metalurgia, etc.). pero la influencia del crecimiento industrial sobre el crecimiento económico global francés es modesta, aunque empuja al crecimiento del sector comercial y exportador.

  • La pequeña burguesía artesanal y comercial, que supone unos dos tercios dentro de la burguesía. En este grupo cuenta más el factor trabajo que el capital, hasta el punto que allá donde los ingresos provienen sólo del trabajo personal, estamos en la frontera social de las clases populares. El grupo se nutre de los habitantes de las ciudades que viven de su trabajo: pequeño comercio, artesanos y mano de obra de pequeños talleres (oficiales y obreros); algunos llegan a ser pequeños propietarios de inmuebles. Padecerán las transformaciones técnicas que la revolución industrial intorducirá sobre las formas de producción tradicionales. A finales del XVIII, muchos artesanos ven empeorar sus condiciones económicas y de producción, abocados a ser meros asalariados dependientes. También soportarán las variaciones de precios y salarios, que les favorecen cuando son productores pero les perjudican cuando se acercan a las condiciones del asalariado, aunque sin llegar a la indigencia. De la movilización de este grupo, a causa de la agudización de la crisis de precios, surgirán los sans-culottes urbanos, determinantes en la evolución de la Revolución a partir de 1793.


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 FUENTES:
  • Péronnet, M., Vocabulario básico de la Revolución francesa. Barcelona, Crítica, 1984, pág. 253.
  • Soboul, A., La Révolution française. Paris, Gallimard, 1996, págs. 67-73. 

divendres, 21 de març de 2014

VATTIMO Y LA RELIGIÓN (1996)


Avance editorial publicado en Lateral (octubre de 1996), sobre el libro de Gianni Vattimo, Creer que se cree (Barcelona, Paidós, 1996), en que el analiza la cuestión de la religiosidad en tanto que retorno cultural en la posmodernidad.







dijous, 20 de març de 2014

CARL JUNG, UN REPASO BIOGRÁFICO (2001)

Interesante artículo de Victoria Cirlot sobre Jung y su relación con la Alemania de su tiempo. Publicado en Lateral, octubre de 2001.






dimecres, 19 de març de 2014

NOVEDAD EDITORIAL SANT JORDI 2014


Este año no plantamos parada el día de Sant Jordi, así que la promoción la vamos a hacer por vía digital. Comenzamos por los libros de mi alumno, Stiven, que ya tiene dos publicados. Se pueden consultar, hojear y ojear parcialmente en su página: http://stivenmorales.bubok.es/. También se pueden comprar en formato papel o digital.




La historia de Edward Drake. Stiven Peláez, un joven de 17 años estudiante de 4º de ESO aquejado de una enfermedad que limita su movilidad, ha escrito este relato de piratas recuperando la tradición de la novela de aventuras, con numerosas referencias a la vida marinera. El protagonista es Edwrad Drake, hijo ilegítimo del famoso corsario Francis Drake, cuyos pasos sigue a menudo sin desearlo. En este relato se mezclan referencias históricas con elementos de pura ficción, los mejores ingredientes para no parar de leer.

Para esta ocasión hemos contado con la colaboración de Roser Boutín, que ha diseñado la cubierta y está trabajando en el proyecto de una edición ilustrada de este relato.




La esperanza vive en mí. Stiven, un joven colombiano de 16 años, afectado de una rara enfermedad (distrofia muscular de Duchenne), narra con su madre sus experiencias, desde sus orígenes colombianos, la llegada a España en busca de alguna posibilidad de mejorar sus condiciones de vida, y la dureza del momento presente, en que casi ha perdido toda movilidad.

dimarts, 18 de març de 2014

HEMEROTECA: un libro de José Antonio Marina (1997)

Reseña de Miquel Porta Perales sobre el libro de Marina, El misterio de la voluntad perdida (Barcelona, Anagrama, 1997). Se trata de una interesante reflexión sobre la deriva de la voluntad a través de la evolución de las ideas desde la modernidad hasta la posmodernidad, o más bien, como denomina Marina, ultramodernidad.





BIBLIOGRAFÍA SOBRE FRANCO (IV)

Última entrega de la serie dedicada a la bibliografía sobre Franco en los diez años siguientes a su fallecimiento. Se trata de la reseña de Raymond Carr sobre el libro Franco, de Juan Pablo Fusi (Ediciones El País, Madrid, 1975). Oublicada en El País, 21 de noviembre de 1985.



diumenge, 16 de març de 2014

DESCARTES Y EL DISCURSO DEL MÉTODO (1637)




Descartes escribió esta obra en 1636, en francés, aunque inicialmente tenía previsto hacerlo en latín. La primera mención a esta obra aparece en una carta suya a Huygens, el 1 de noviembre de 1635. La obra complete debía constar de un prefacio, el propio Discurso, y dos ensayos, la Dióptrica y los Meteoros, pero más tarde Descartes decidió añadir la Geometría (según carta a Mersenne, de marzo de 1636). También el título fue retocado: primero pensó en Tratado del método, pero luego se decidió por el término discurso, que es más modesto y sugerente de que se trata de un prefacio a una obra más importante (carta de Mersenne, en marzo de 1637). Se dice que Descartes no daba mucha importancia a esta obra clave de la filosofía moderna, ya que la consideraba un mero prefacio. No obstante, los casi cuatro siglos que han transcurrido desde su publicación han demostrado que era más que un simple prefacio.



PUBLICACIÓN


Imagen de la cubierta de la primera edición del Discurso

La primera edición fue impresa en Leyden, el 8 de junio de 1637, en francés. No aparece el nombre del autor, pero sí el permiso correspondiente, otorgado el 4 de mayo de 1637 tras laboriosos trámites por parte de Mersenne.
En 1644 se publicó en Amsterdam la traducción latina, a cargo de Étienne de Courcelles, y revisada por el propio Descartes, con el título de Specimina Philosophiae, sin incluir la Geometría. En 1649 aparece una edición de von Schoolen, donde sí aparece la Geometría.









Una vieja edición española del Discurso

El Discurso se divide en seis partes, de las que sólo la primera, segunda y cuarta tienen interés estrictamente filosófico, siendo las restantes complementarias. A lo largo del texto surgen cuestiones de índole autobiográfica que dan atractivo a la obra, la convierten en personal, la ligan a los Ensayos de Montaigne, que está en los orígenes intelectuales de Descartes, y hacen del Discurso un texto muy atractivo al lector no especializado en filosofía. También el lenguaje que usa Descartes contribuye a ello, al escribir con una prosa sencilla y comprensible, y en lengua vernácula.











Otra vieja edición española del Discurso

Descartes desconfía del lenguaje. Lledó recoge una carta a Mersenne (20 de noviembre de 1629) donde Descartes le expresa su desconfianza hacia las lenguas, por contener tanto elementos racionales como irracionales, lo cual las convierte en instrumentos de confusión, y por ello aboga por la creación de una lengua universal artificial (Lledó, E., Filosofía y lenguaje. Ariel, Barcelona, 1970, §1, págs. 35-36). Pero sabe que el francés servirá para divulgar su pensamiento mucho mejor que el latín. El uso de un lenguaje natural en una lengua accesible a todos hace más comprensible la expresión de un pensamiento complejo. No hay duda de que Montaigne está en la raíz de la narración de Descartes en su Discurso.






Una edición en catalán del Discurso
 




diumenge, 9 de març de 2014

BOUGAINVILLE: indígenas en el Estrecho de Magallanes (1768)

Muchos filósofos, al hablar del estado natural como fundamento del estado social, del Estado mismo, se remiten al pasado, intentando mostrar que el estado natural ha tenido una existencia histórica y no es una mera especulación, un recurso conceptual para justificar una determinada posición filosófica. Para ello, no dudan en poner ejemplos de la vida del hombre en estado primitivo. Locke, Hobbes, Montesquieu e incluso Rousseau usan este tipo de referencias para ilustrar el concepto de estado natural.



Bougainville (1729-1811), explorador francés que dio la vuelta al mundo entre 1766 y 1769, con los buques la Boudeuse y la Estrella, escribió en 1772 un relato de su viaje en el que abundan descripciones etnográficas entre las anotaciones de navegación. Por ejemplo, cruzando el estrecho de Magallanes, a principios de enero de 1768, estando fondeados en el puerto llamado Galante, al suroeste de las islas Carlos y Montmouth (llamadas islas de los Príncipes por los españoles; en realidad, son las islas las que están al suroeste del cabo Galante), narra el encuentro con los indios pecherais (Bougainville, Viaje alrededor del mundo. Madrid, Espasa-Calpe, 1966, parte I, págs. 106-108):





 
Encuentro  y descripción de los pecherais. El 6 por la tarde hubo algunos instantes de calma, y hasta el viento pareció venir del Sudeste, y ya habíamos levado anclas; pero, en el momento de aparejar, el viento volvió a Oeste-Noroeste con ráfagas que nos obligaron a anclar bien pronto. Aquel día tuvimos a bordo la visita de algunos salvajes. Cuatro piraguas habían aparecido por la mañana en la punta del cabo Galante, y después de haberse detenido algún tiempo, tres avanzaron en el fondo de la bahía, en tanto que una bogaba hacia la fragata. Después de haber dudado durante media hora, abordó, al fin, con gritos redoblados de ¡pecherais! Había dentro un hombre, una mujer y dos niños. La mujer quedó en la piragua para guardarla; el hombre subió solo a bordo con bastante confianza y aire muy alegre. Otras dos piraguas siguieron el ejemplo de la primera, y los hombres entraron en la fragata con los niños. Bien pronto estuvieron todos muy a su gusto. Se les hizo contar, bailar, oír instrumentos, y, sobre todo, comer, lo que hicieron con gran apetito. Todo les era bueno: pan, carne salada, sebo; devoraban lo que se les presentaba. Con bastante trabajo nos pudimos desembarazar de estos huéspedes repugnantes e incómodos, y no pudimos determinarles a volver a sus piraguas más que haciendo llevar a su vista pedazos de carne salada. No demostraron ninguna sorpresa ni a la vista de los navíos ni a la de objetos diversos que se ofreció a sus miradas; sin duda para quedar sorprendidos con obras de las artes, hay que tener algunas ideas elementales. Estos hombres en bruto trataban las obras maestras de la industria humana como tratan las leyes de la naturaleza y sus fenómenos. Durante los varios días que esta banda pasó en puerto Galante, la vimos frecuentemente a bordo y en tierra.


Estos salvajes son bajos, feos, delgados y despiden un hedor insoportable. Van casi desnudos, y no tienen por vestido más que malas pieles de lobos marinos o focas demasiado pequeñas para envolverles; pieles que sirven igualmente de techos a sus cabañas y de velas a sus piraguas. Tienen algunas pieles de guanaco, pero en pequeña cantidad. Sus mujeres son horribles y los hombres parecen tener por ellas poco respeto. Ellas son las que bogan en las piraguas y cuidad de sostenerlas, hasta el punto de ir a nada, a pesar del frío, a vaciar el agua que puede entrar en las algas que sirven de puerto a estas piraguas, bastante lejos de la orilla; en tierra recogen la leña y las conchas, sin que los hombres tomen parte alguna en el trabajo. Hasta las mujeres que están criando no se hallan exentas de esta servidumbre. Llevan a la espalda los niños envueltos en la piel que les sirve de vestido. Sus piraguas son de cortezas de árbol, mal enlazadas, con juncos y musgo en las junturas. Tienen en medio un pequeño hogar de arena, donde mantienen siempre un poco de fuego. Sus armas son arcos hechos, así como las flechas, con madera de un arlo [ristra] de hoja de acebo, que es común en el estrecho; la cuerda es de tripa y las flechas están armadas de puntas de piedra, talladas con bastante arte, pero estas armas son más bien contra la caza que contra enemigos: son tan débiles como los brazos destinados a servirse de ellas. Les hemos visto, además, huesos de peces largos de un pie, aguzados por un extremo y dentados o barbados en uno de los lados. ¿Es un puñal? Creo más bien que sea un instrumento de pesca. Lo adaptan a una larga pértiga y se sirven de ella a la manera de arpón. Estos salvajes habitan mezclados hombres, mujeres y niños en las cabañas, en medio de las cuales está encendido el fuego. Se sustentan principalmente de moluscos; sin embargo, tienen perros y lazos hechos con barbas de ballena. He observado que tenían todos los dientes dañados, y creo que se debe atribuir la causa a que comen las conchas quemando, aunque medio crudas.

Por lo demás, parecen bastante buenas gentes, pero son tan débiles, que se duda si se les habrá dejado satisfechos. Hemos creído notar que son supersticiosos y creen en genios maléficos; también, entre ellos, los hombres que conjugan su influencia son al mismo tiempo médicos y sacerdotes. De todos los salvajes que he visto en mi vida, los pecherais son los que van más desnudos; están exactamente en lo que se podría llamar estado de naturaleza; en verdad, si hubiese que compadecer la suerte de un hombre libre y dueño de sí mismo, sin deberes y sin cuidados, contento de lo que tiene porque no conoce nada mejor, me compadecería de estos hombres que, con la privación de lo que hace la vida cómoda, tienen todavía que sufrir la dureza del más espantoso clima del universo. Estos pecherais forman también la sociedad de hombres menos numerosa que yo haya encontrado en todas las partes del mundo; sin embargo, como se verá algo más adelante, se encuentran entre ellos charlatanes. Desde que hay juntos más una familia, y entiendo por familia padre, madre e hijos, los intereses se complican y los individuos quieren dominar, o por la fuerza, o por la impostura. El nombre de familia se convierte entonces en el de sociedad, y aunque estuviese ésta establecida en medio de los bosques y no compuesta más que de primos hermanos, un espíritu atento descubriría en ella el germen de todos los vicios, a los que los hombres reunidos en naciones, civilizándose, han dado nombre, vicios que hacen nacer, mover y caer los mayores imperios. Se sigue del mismo principio que en las dichas sociedades civilizadas nacen virtudes de que los hombres vecinos todavía del estado de naturaleza no son susceptibles.

En esta imagen señalamos los lugares indicados por Bougainville y que hemos localizado en diversos mapas de la zona:





El explorador Bougainville pone su granito de arena en esta cuestión, y lo hace con precisión de etnógrafo, aunque sin poder zafarse de los prejuicios de su época, segunda mitad del siglo XVIII. Esta descripción detallada de Bougainville, que es un magnífico ejemplo de etnografía ilustrada, sigue el modelo que asocia primitivismo con estado natural, es decir, que sitúa el primitivismo en el lindar o la vecindad del estado de naturaleza. No hay estado natural propiamente dicho, porque los hombres tienden a vivir en un espacio común que antes adquiere la forma del clan y luego se extiende a una forma más extensa, más social, con todos sus inconvenientes (como suscribiría Rousseau, a quien sin duda Bougainville ha leído).
 

AVANCE EDITORIAL: La historia de Edward Drake, de Stiven Peláez Morales (2014)



Stiven Peláez es un joven de 17 años aquejado de una rara enfermedad, distrofia muscular de Duchenne. Esta es su carta de presentación: su dolencia condiciona absolutamente su vida, y la de su familia. Desde su primera infancia comenzaron a manifestarse los primeros síntomas de la distrofia, que es progresiva y carece de tratamiento, salvo intervenciones paliativas que permiten alargar un poco más la esperanza de vida de estos pacientes, aunque no logran evitar el deterioro progresivo de su calidad de vida.
Actualmente, Stiven hace vida sin apenas salir de su cama. Aunque conserva intactas sus capacidades intelectuales, su cuerpo entero se resiente de la parálisis que progresivamente se ha adueñado de sus músculos, necesita una máquina que le ayuda a respirar mejor durante la noche, los medicamentos afectan a su metabolismo y los sedantes alteran su ciclo de sueño, etc. Aún conserva el movimiento en las manos, lo que le permite manejar los mandos electrónicos de los aparatos que le permiten evadirse de esta situación. A los pies de su cama hay una pantalla de televisión, conectada a un equipo de videojuegos, además de un portátil, un móvil, etc., etc. Sin estos artilugios, la vida de Stiven sería lánguida y gris. La televisión emite más basura que otra cosa, pero entretiene la mente, le permite evadirse de la autoconciencia. Los videojuegos más aún. Stiven pasa horas y horas moviéndose en mundos virtuales llenos de sorpresas y amenazas.
Es preciso tener en cuenta todas estas circunstancias para entender cómo ha sido posible llevar a cabo este trabajo, el libro que presentamos, que es el segundo que Stiven escribe, y el primero que hace por su cuenta y riesgo. El pasado curso emprendimos junto a su madre la tarea de editar unas memorias comunes, bajo el título La esperanza vive en mí. El punto de partida fue un borrador que ya me encontré redactado, y al que sólo le faltaba darle una forma más literaria.
Cuando iniciamos el presente curso, en septiembre de 2013, nos planteamos el reto de ir más allá y sobrepasar las experiencias propias, que es también una forma de superar las limitaciones que la enfermedad le impone a Stiven, y atrevernos con la ficción. Así se gestó esta narración de piratas, La historia de Edward Drake.


Stiven es alumno del INS Ventura Gassol, de Badalona. El propósito de invertir las horas de atención docente a domicilio (que es un servició cubierto por la escuela pública) en esta tarea creativa se debe específicamente a que las condiciones físicas y anímicas de Stiven no son las adecuadas para seguir estrictamente el currículum correspondiente a su nivel académico, actualmente el 4º curso de ESO. Stiven ha perdido muchos años de escolaridad, pero sobre todo ha perdido interés por los contenidos escolares. ¿A quién le interesan las raíces cuadradas, o los pronombres, o la economía medieval, si su perspectiva vital está trastocada por una dolencia degenerativa que ahondará cada vez más su deterioro físico? Sería ciego el maestro que se empeñase en seguir un currículum concreto, ni siquiera uno adaptado a su nivel académico.

Sin interés no hay aprendizaje. Algunos pedagogos de tendencia liberal, como A. S. Neill, piensan que el interés por aprender tiene mucho que ver con la libido, y por eso opera impulsivamente (1). Viene de dentro de nosotros. Por eso los maestros quizás podamos imponer la atención, pero nunca el interés. Así que se trata de buscar el lugar donde se esconde el interés de los alumnos, y tirar de él. Y más aún en el caso de Stiven. En un aula se pueden llevar a cabo diversas estrategias para convertir los procesos de enseñanza en auténticos procesos de aprendizaje, estimulando el interés de los alumnos. A los pies de la cama de Stiven es otro cantar. Hay que contar con él, hay que partir de él, olvidar pequeños prejuicios de docente y tirarse al vacío. La finalidad de su maestro no ha de ser el aprendizaje del currículum, sino despertar en él un mínimo interés por llevar a cabo alguna actividad intelectiva, aunque desde un punto de vista estrictamente académico o escolar no lo parezca.
Al fin y al cabo, las apariencias son prescindibles y lo que realmente cuenta es lo que ocurre por dentro. Y para escribir una narración es necesario mover cosas por dentro. Por supuesto, la elección del tema ha dependido de Stiven. Su mundo interior ha sido determinante en esta cuestión. Los videojuegos centran casi toda su actividad diaria, y sus temáticas forman un espectro de intereses que compone todo su imaginario. Así que el tema de esta narración iba a salir necesariamente de ese magma de pequeñas historias que transitan en los videojuegos que Stiven maneja: Call of Duty, Assassin’s Creed, Battlefield, Grand Teft Auto, etc. Sí, escalofriante colección para un joven de 17 años. No tanto si pensamos que hay chavales de apenas 10 años que también los juegan.
Pero antes de alarmarse, piensen que de toda esa amalgama de experiencias virtuales ha salido esta historia de piratas. De algo habrá servido pasar horas y horas jugando a Assassin’s Creed Piratas del Caribe. La elección de la temática pirata ha ido de la mano de este último videojuego, quizás también por influencia de las películas de la serie homónima, protagonizada por Johnny Depp. El mundo de los zombis estuvo revoloteando en nuestras cabezas durante un tiempo, pero lo descartamos en favor de los piratas porque el tema iba a dar más de sí, como se podrá apreciar al leer esta historia.
En realidad, escribir una historia de ficción supone un trabajo intelectual absolutamente compatible con las exigencias de un proceso de aprendizaje escolar. De hecho, debería formar parte de la actividad escolar en el aula. Sólo que nosotros nos hemos saltado muchos de los pasos que se producen en un aula. Para comenzar no nos hemos dejado controlar por el tiempo, ya tenemos suficiente con el espacio, que tanto nos condiciona. Usamos las TIC de acuerdo con nuestras necesidades, es decir, casi siempre: Internet ha sido nuestra fuente de información, hemos investigado los detalles de nuestra narración a medida que iban surgiendo en la redacción, pero sin dejarnos limitar por la realidad histórica. En el texto conviven personajes de ficción con personajes históricos, y hemos distorsionado el tiempo según nos ha parecido mejor. Si Christian Jacq fue capaz de juntar a Ramses II con Homero, a pesar del medio milenio de diferencia real entre ellos, qué nos van a decir a nosotros por hacer coincidir a Francis Drake con Barbanegra. Sin embargo, hemos tenido en cuenta el pasado, hemos indagado en la realidad de la vida marinera y de la piratería, en la geografía y la historia de los procesos coloniales, e incluso en el léxico propia de ese mundo.


Hemos contado, además, con la colaboración de Roser Boutín, también alumna del INS Ventura Gassol, que nos ha ilustrado la cubierta de este libro y está llevando a cabo el proyecto de ilustrar toda la narración. Esperamos por ello llegar a lanzar una edición ilustrada de La historia de Edward Drake, en un plazo que aún no podemos determinar.
La historia que se narra a continuación podrá ser más o menos atractiva al lector que busca emociones literarias. Eso es por ahora una incógnita. Ni siquiera el autor consagrado sabe si lo que escribe será bien recibido por el público. Pero al menos hemos cumplido con alguno de los objetivos pedagógicos iniciales. Nos hemos reído y divertido trabajando en este proyecto, y eso es, al fin y al cabo, lo más importante.







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NOTAS

(1) Sobre esta cuestión, ver mi artículo dedicado a Neill, publicado en la web de neurodidáctica Escuela con Cerebro, en mayo de 2013, en este enlace.
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