PARA LA BUENA VIDA

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dissabte, 24 d’agost de 2019

LA PERSISTENCIA DEL MITO

¿Cómo es posible que tanta gente crea en teorías carentes de fundamento y de pruebas? El director de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco, Juan Ignacio Pérez, entiende que la respuesta está en la condición psicológica humana: "Nuestra mente no ha evolucionado bajo la necesidad de procesar información sobre el funcionamiento de complejas sociedades industriales. Lo ha hecho bajo las presiones de entornos que ahora consideramos salvajes, en los que el alimento, los depredadores y la búsqueda de pareja reproductora eran los elementos que decidían las posibilidades de sobrevivir con éxito". Por esto somos tan propensos a creer en factores ocultos, a aceptar y abonar relatos fantasiosos si creemos que dan sentido a lo que sucede.



FUENTE: Luis Mauri, "La conspiración de Catalunya", El periódico de Catalunya, 24 de agosto de 2019 (texto completo en este enlace).

dimarts, 20 d’agost de 2019

ENTREVISTA A MANUEL DELGADO

Entrevista al antropólogo Manuel Delgado, en Pienso, luego existo (La 2), mayo de 2013.

En este enlace


dissabte, 17 d’agost de 2019

MÁS DEFINICIONES DE CULTURA






Gustav Klemm

Antropólogo alemán de mediados del siglo XIX, afirma que la cultura incluye las costumbres, la información, el artesanado, la vida privada y pública en tiempo de guerra y en tiempo de paz, la religión, la ciencia y el arte. Se manifiesta en la rama de un árbol deliberadamente tallada, en el frotamiento de dos pedazos de madera para obtener fuego, en la incineración del padre muerto, en la pintura decorativa del cuerpo, en la transmisión de la experiencia pasada a la nueva generación.
















Ruth Benedict


Todos los hombres están marcados por la impronta (pattern) del grupo al que pertenecen, que determina su comportamiento. La cultura no es solamente una serie de elementos, sino también una manera de integrarlos. Es decir, cualquier objeto, como un hacha de guerra o una pluma de loro, no tiene valor si no tiene un sentido que le es aportado por el grupo cultural en que tal objeto se encuentra insertado.










Margaret Mead


Discípula de Franz Boas y de Benedict. Entre 1925 y 1939 realizó investigaciones de campo en Oceanía, Nueva Guinea y Samoa. Allí estudió las relaciones de los niños con sus madres, los tipos de afectividad y las normas transmitidas por el grupo de generación en generación. Encuentra que “la definición de los caracteres propios de cada sexo no provenía de una necesidad biológica, sino de los modelos culturales propios de cada sociedad. 



En este sentido, lo que se llama cultura no es más que una abstracción, una vista del espíritu. Lo que importa son los individuos que reciben esta cultura y la modifican, en un proceso en el que intervienen conjunta e indisolublemente los métodos educativos, la estructura de la personalidad adulta y los patrones culturales específicos de cada sociedad, en el sentido en que las personalidad base se conforma a los patrones culturales, sin separarse demasiado de ellos bajo pena de desviación o marginalidad.




Alfred Radcliffe-Brown

Define cultura como una unidad sistemática o integrada en lo que cada elemento tiene una función distintiva, es decir, se trata de una estructura social o conjunto de relaciones existentes en una sociedad dada, donde los elementos cumplen una función que contribuye a la continuidad estructural del conjunto. Es importante tener en cuenta que para Radcliffe-Brown estos conceptos son abstracciones o modelos explicativos que sirven para entender los datos observados.




dimecres, 14 d’agost de 2019

diumenge, 11 d’agost de 2019

QUÉ ES LA ANTROPOLOGÍA CULTURAL


Una primera definición nos habla de la etnología como la ciencia que estudia las formas de las culturas sin escritura aún existentes, que pueden llamarse también pueblos naturales o primitivos. Se dice también que es la parte exótica de la sociología, o una sociología del exterior, de lo de fuera de nosotros (nosotros, los occidentales creadores de la antropología y al sociología). 
Al hablar de formas de cultura sin escritura se abre una conjetura, pues si se intenta así aludir a los pueblos primitivos, hay que contar con que algunos de ellos sí poseen escritura. Algunos autores (Tüllmann, por ejemplo) prefieren el término pueblos naturales, para abordar esta cuestión. No obstante, otros autores, quizás más modernos, proporcionan una visión más amplia de esta disciplina, como es el caso de Marvin Harris:

La antropología cultural [también llamada social] se ocupa de la descripción y análisis de las culturas _las tradiciones socialmente aprendidas_ del pasado y del presente. Tiene una subdisciplina, la etnografía, que se consagra a la descripción sistemática de las culturas contemporáneas. La comparación de culturas proporciona la base para hipótesis y teorías sobre las causas de los estilos humanos de vida.

Como se puede ver, aquí importan todos los pueblos contemporáneos, es decir, aquellos que perviven en nuestro presente, sean industrializados o se dediquen al pastoreo en la sabana africana. Decir que los llamados pueblos primitivos son aún naturales equivale a decir que las culturas urbanas no lo son, lo cual es sorprendente. Pero considerar que el desarrollo social tiene algo que ver con lo artificial de la vida urbana tampoco es descabellado, por lo que esta discusión de alguna manera aún tiene cierto sentido.
Hay mucha literatura sobre la definición de la etnología y el trabajo del etnólogo, que puede ser presentado como tal, como etnógrafo, e incluso como antropólogo: aquel que estudia de alguna manera un determinado tipo de sociedades, unas sociedades particulares, diferentes de las que estudia el sociólogo. Este trabajo se corresponde a grandes rasgos con lo que entre los anglosajones se conoce como antropología cultural o social (Lévi-Strauss, Antropología estructural, 1958). Pero la diferencia entre antropología cultural y sociología tampoco es tan evidente, ambas disciplinas tienen intereses, pretensiones y métodos compartidos. Al respecto, véanse dos referencias digitales que discuten la relación inevitable y a menudo conflictiva entre sociología y antropología: según Bottomore y según Salvador Giner.



El objeto de esta disciplina, llámese etnología o antropología cultural, es.según Harris:

Explicar, teniendo en cuenta los hechos conocidos hasta el momento y según las últimas teorías científicas, por qué las costumbres y las creencias difieren de una sociedad a otra, y por qué, a pesar de todas las diferencias, existen enormes semejanzas en la forma en que los seres humanos viven aun estando en las más distantes partes del globo.

dimecres, 7 d’agost de 2019

EDIPO A LA LUZ DE MALINOWSKI

Los estudios de Malinowski sobre la vida sexual entre los pueblos de Melanesia tienen mucho que ver con el tratamiento psicoanalítico de las fases de desarrollo psicosexual, concretamente con el llamado Complejo de Edipo, en el que según Freud interviene decisivamente la figura del padre como represor y marcador de límites frente al deseo del niño hacia la madre (tabú de incesto), cosa que desemboca posteriormente en el desarrollo normal de la conducta sexual masculina (el joven asume el rol transmitido por el padre para seducir a la mujer, superados el deseo infantil por la madre y el odio también infantil hacia el padre).
Para Freud, este mecanismo psicosexual ocurre en todos los seres humanos, es decir, se trata de algo innato y universal, independiente de la cultura particular donde se desarrolla la vida de cada persona. ¿Qué ocurre, pues, en las sociedades melanesias, donde las relaciones familiares son matrilineales, y donde la figura del padre como legislador-represor está anulada? Es estas culturas, la figura del padre carece de autoridad para el hijo, y opera como un amigo, no como la figura represora y marcadora de límites que describe Freud, frente al deseo del niño por la madre.
Según Malinowski, el Complejo de Edipo sigue funcionando entre los salvajes de Melanesia, simplemente porque las figuras subsisten, aunque encarnadas en otros personajes. La autoridad del padre freudiano recae aquí sobre el hermano de la madre, el tío materno, y la figura deseada y prohibida (tabú del incesto) se desplaza hacia la hermana, de manera que se mantiene la estructura triangular que sujeta al niño a esa tensión entre el deseo y la represión, y que le sirve de referencia en la adecuada consecución de su madurez sexual. Esto significa que no importa que la figura del padre (el paterno) sea protagonizada por el padre, sino simplemente que debe haber una figura del padre y una figura de deseo, sea quien sea su figurante (siempre que se corresponda con los sexos asignados para tal función, el paterno por un hombre, el materno por un mujer, el deseo prohibido por alguien del sexo contrario). De esta manera, la universalidad del Complejo de Edipo queda explicada.
La cuestión, a partir de aquí, reside en qué ocurre con la vigencia del Complejo de Edipo en aquellas sociedades o culturas donde las figuras freudianas, necesarias, no siempre son ejercidas por personas del sexo adecuado, es decir, cuando se forman familias monoparentales, o con personas del mismos sexo, dos madres, dos padres, etc. Naturalmente, esta pregunta está más allá del alcance de Freud y del propio Malinowski.

dilluns, 5 d’agost de 2019

SOCIOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍA: COMPARANDO DOS ÍNDICES

Índice del libro Sociología, de Salvador Giner (Barcelona, Península, 1979)






Índide del libro Antropología cultural, de Marvin Harris (Madrid, Alianza, 2014)










diumenge, 4 d’agost de 2019

BÁRBAROS, SALVAJES Y PRIMITIVOS

BÁRBAROS


Herodoto es uno de los principales pioneros de la etnografía, aunque en él historia y reportaje se confunden con aportaciones geográficas diversas. En Herodoto hay un interés por dar información sobre las tierras extrañas del Asia Menor, señalando el modo de vida de sus habitantes, los mitos que reverenciaban y los acontecimientos claves de su pasado. Es importante señalar que Herodoto da cuenta de la preferencia por lo propio ante lo ajeno en tales culturas, como también ocurre entre los griegos. Es decir, esa especie de conciencia étnica que afecta a todas las culturas particulares y bien delimitadas. También Herodoto formula la distinción entre griegos y bárbaros, es decir, señala como bárbaro todo aquello que no es griego para así, distanciándolo, se convierta en objeto de estudio (operación semejante a la que hace el antropólogo al distinguir entre pueblos civilizados y pueblos salvajes o naturales.



SALVAJES


A partir del siglo XIII d. C. hay un cambio de actitud: se inicia la exploración colonial. El libro de Marco Polo es un buen ejemplo, pero no fue tomado en serio en su momento a pesar de que investigaciones comparativas permiten constatar su veracidad descriptiva-

Desde el Islam también hay aventuras exploratorias, como la de Ibn Battuta, en el siglo XIV, que recorrió más de 120 mil kilómetros y viajó con espíritu etnográfico (motivado por conocer) por todas las zonas de influencia islámica, hasta China y Sumatra, pasando por la India, siendo autor del famoso libro Viajes; Ibn Khaldun (siglo XV), quien en su Historia de los bereberes formula nociones etno-sociológicas.

Los viajes exploratorios de los europeos sirven para descubrir la figura del salvaje o el buen salvaje, de amplio recorrido en la ideología occidental y en la antropología que produce. Nótese que hay una diferencia entre el salvaje y el bárbaro, del que no cabe decir el buen bárbaro. Ambos conceptos connotan, sin embargo, un cierto exotismo, es decir, de fuera, ajenos a los de dentro, a los observadores que miran desde lo que creen el centro del mundo. En Francia, Jean de Léry y André Thevet son los propagadores de la idea del buen salvaje, el hombre exótico, amable y a la vez diferente, que vive en un espacio de libertad y felicidad, en conjunción con la idea de hombre natural de Montaigne; idea que tanto sedujo a Rousseau.

Sin embargo, este concepto de salvaje es una trampa: al contraponer la idea del hombre europeo blanco, cristiano y observador de la realidad, con la del salvaje, se olvida que estos salvajes tan diferentes del hombre occidental difieren tanto entre sí como se diferencian de los europeos, pero son puestos todos en el mismo saco, bajo la misma clase.

El racionalismo pone por delante lo universal que hay en el ser humano, así que no se interesa por el aspecto salvaje de los salvajes, de manera que supone un cierto freno al desarrollo de la temprana antropología.

No obstante, a partir de la Ilustración se renueva el interés por el hombre natural, al que se sitúa en el estado de naturaleza. Locke, en su descripción del concepto no puede evitar hacer referencia a ejemplos de épocas pasadas y a datos que recoge de las recientes exploraciones en el Nuevo Mundo, sobre todo en Norteamérica. Rousseau recoge también la idea del buen salvaje que vive feliz (los felices indios Caribe, mencionados en Emilio).




PRIMITIVOS


Considerando que la idea de progreso entra en juego al analizar las formas de vida de tales salvajes, se habla ya del hombre primitivo, es decir, el original, el primero, el más antiguo (del latín primitivus). Esta palabra introduce nuevas connotaciones en la observación y análisis etnológicos. Ya no se trata sólo de un ser salvaje, es decir, selvático, diferente del civilizado; ahora hay además un componente temporal y dinámico asociado a este ser: el hombre primitivo sirve de revelador del proceso histórico del desarrollo humano desde una infancia salvaje hasta la edad adulta o civilizada, una historia de progreso. De este modo, los salvajes se convierten en primitivos.

A finales del siglo XVIII se dan los primeros impulsos para hacer de la etnología una ciencia empírica. Y la primera intención es clasificatoria, diferenciar los diferentes especímenes humanos a partir del exótico hombre salvaje. La antropología será, en este momento, historia natural, clasificación de las razas y los pueblos humanos de forma empírica. Pero sin dejar de lado la idea de progreso, para explicarse la evolución desde el salvajismo primitivo a la civilización del presente europeo como una historia inevitable, un conjunto de pasos que todos los pueblos han de recorrer.

Desde el plano teórico, la idea de progreso interviene en el próximo desarrollo de la teoría de la evolución: el ser humano ha trazado un camino desde el estadio salvaje hasta el actual, civilizado, un camino por el que todos los pueblos del planeta deben circular para alcanzar el mismo destino, representado en la cultura europea. Es la teoría evolucionista unilineal.

En Ancient Society (1877), Lewis Henry Morgan (1818-1871) traza el camino que ha seguido el salvaje, convertido en primitivo, hasta llegar a civilizado, un camino que han de pasar obligatoriamente todos los pueblos:
  • Estadio de salvajismo: previo a la cerámica.
  • Estadio de barbarismo: cerámica.
  • Estadio civilizado: escritura.

Además, Morgan establece un vínculo entre las relaciones de parentesco, las formas de producción y las formas de cultura o conciencia social que caracterizarán a cada estadio de la evolución social humana. Al parecer, Marx y Engels se fijaron en esta teoría de Morgan.

Más adelante, el francés Lucien Lévy-Brühl (1857-1939), propone el concepto de mentalidad primitiva, mística y pre-lógica, en contraste con la moderna, de carácter lógico y racional. Ambas formas se presentan en todos los grupos humanos, de manera que en las sociedades modernas hay residuos de la mentalidad primitiva, y en las sociedades primitivas hay indicios de haber comenzado a elaborar una mentalidad lógica. Es un intento de entender los factores irracionales presentes en la religión y la mitología primitivas. Utiliza el concepto de representaciones colectivas, desarrollado por Durkheim, para explicar cómo determinadas formas de pensar afectan a los grupos humanos. Es autor de La mentalidad primitiva (1922) y El alma primitiva (1927).

El propio Lévy-Brühl reconoció la debilidad de esta hipótesis, que da por supuesta una cierta finalidad en el desarrollo humano, pasar de lo mítico a lo racional.

Continuará...



dijous, 1 d’agost de 2019

HEGEL Y LOS INICIOS DE LA FILOSOFÍA


Según la tradición, la filosofía occidental nació en el siglo VII a. C., en las costas jonias de Asia Menor. Aristóteles explica en la Metafísica (I, 2) que su aparición tuvo por causa la admiración y el intento de librarse de la ignorancia, pero no buscando la utilidad, sino simplemente el saber. En este proceso, el problema práctico cedió su puesto al teorema abstracto, a la extracción de alguna verdad general. Así, vemos que la geometría egipcia, desarrollada para resolver problemas de agrimensura, al ser tratada por Tales derivó en teoría pura, en generalización no destinada a resolver problemas concretos, sino a expresar una verdad, aunque sin por ello renunciar a una posible aplicación práctica, pues el mismo Tales sacó provecho y fortuna de sus conocimientos. "La razón halló gozo en saber que los ángulos de la base de un triángulo isósceles son siempre iguales" (Cornford, Antes y después de Sócrates). Del mismo modo, la astronomía babilónica quedó separada de su componente mítico y supersticioso al ser tratada por los griegos.
Hegel tiene una particular visión del comienzo de la filosofía. En sus Lecciones sobre historia de la filosofía dice, a propósito de Heráclito, que hay tres fases en el proceso de inicio del filosofar:
  • La de los Siete Sabios (entre los que se incluye a Tales, por ejemplo).
  • La de la aristocracia pitagórica.
  • La fase en que el interés por el conocimiento prevalece sobre el resto de intereses, como los políticos o éticos.
Y añade que en este sentido, Heráclito son los iniciadores de la auténtica preocupación filosófica, es decir, que "con él comienza la separación y el retraimiento del filósofo de los negocios públicos y los intereses de la patria, para entregarse por entero, en una vida de soledad, a la filosofía" (ibid.).
De alguna manera, pues, altera el punto de partida de la actividad filosófica como tal. Aunque en ello jugará Parménides un papel muy importante, dado que, según Hegel, es anterior a Heráclito, aunque coinciden parcialmente en el tiempo (que no en el espacio geográfico). Para él, "la verdadera filosofía comienza, en rigor, con Parménides. Aparece un hombre que se libera de todas las opiniones y representaciones, que les niega todo valor de verdad y afirma que sólo la necesidad, el ser, es lo verdadero. Cierto que se trata todavía de un comienzo turbio y vago, sin que sea posible explicar qué es, más concretamente, lo que leva dentro; pero en esta explicación reside precisamente el desarrollo de la filosofía misma" (ibid.).
Hegel remarca, pues, dos elementos esenciales en la actividad filosófica:
  • El alejamiento de las cosas prácticas cotidianas, de los asuntos públicos, de los negocios.
  • El interés por el conocimiento de aquello que es verdad por necesidad, es decir, por el ser a través del logos.

dimarts, 23 de juliol de 2019

RESEÑAS EN ALTERIDAD

RESEÑAS DE ESTER ASTUDILLO EN LA REVISTA DIGITAL ALTERIDAD

ENLACE



Auto Cad Tutorials