Dos retratos de María Antonieta nos muestran el cambio ocurrido en su persona, desde la opulencia de Versailles, hasta octubre de 1789, a la toma de conciencia de su papel, tras la reclusión forzosa en las Tullerías, que terminó el 10 de agosto de 1792 con el asalto al palacio y la caída de la monarquía. El primero de los retratos está firmado por Elisabeth Vigée-Lebrun, la genial pintora que realizó numerosos retratos de la reina. 1788 La marea revolucionaria dio lugar a las famosas jornadas del 5 y 6 de octubre de 1789, en que los reyes fueron obligados a abandonar Versailles y trasladarse a París, al antiguo palacio de las Tullerías. Era una manera de mostrar a los monarcas que su soberanía ya no era absoluto, estaban bajo el control del pueblo. Los monarcas interpretaron esta situación como un secuestro personal de su ilimitada libertad, y comenzaron una larga pugna por recuperarla, que fracasó la noche de Varennes, en junio de 1791, y culminó en la posterior ...