Tocqueville contempla la democracia como resultado de una larga revolución, que comenzó en 1789, larga pero irreversible. El resultado puede ser ventajoso o funesto, pero piensa que, si la sociedad occidental se plantea el problema, podrá obtener resultados positivos de la democracia. De ahí su interés por la democracia americana, la única democracia auténtica de su época. Piensa que la democracia americana acabará siendo la forma política generalizada, como modelo para el desarrollo en otros países de regímenes democráticos. Su convicción sobre la irreversibilidad del proceso histórico de la democracia ya estaba presente en 1833, cuando comienza a escribir su obra sobre la democracia americana, y vio confirmadas sus expectativas cuando en 1848 estalla la revolución en Europa. Como señala en la “Advertencia a la duodécima edición” de su obra, publicada en 1848 (coincidiendo con El manifiesto comunista de Marx y Engels), “este libro se escribió hace quince años, con la constante preo...