"...conocí por ello que yo era una substancia cuya total esencia o naturaleza es pensar, y que no necesita, para ser, de lugar alguno ni depende de ninguna cosa material. De manera que este yo, es decir, el alma por la cual soy lo que soy, es enteramente distinta del cuerpo y hasta es más fácil de conocer que él, y aunque el cuerpo no fuese, el alma no dejaría de ser cuanto es" (Descartes, Discurso del método IV). En este breve fragmento se plantea uno de los principales problemas de la antropología cartesiana, el llamado "problema mente-cuerpo", o de las tres substancias. Cuerpo y mente son tan diferentes que no conectan entre sí, según la idea de que una substancia es aquello que existe por sí mismo. Descartes contempla la existencia de tres substancias: el yo ( res cogitans , inextenso y finito); Dios ( res infinita , inextensa); y el mundo ( res extensa , infinita). El yo queda las otras dos, pero al ser inextenso no tiene relación alguna con la materia...