PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

diumenge, 1 de juny de 2014

UN LIBRO SOBRE GIORDANO BRUNO (2005)


Reseña mía del libro de Miguel Ángel Granada, La reivindicación de la filosofía en Giordano Bruno (Barcelona, Herder, 2005), publicada en Lateral, octubre de 2005.
















Uno de los aspectos más interesantes de la filosofía de Bruno es el contexto en que nace y se desarrolla: el momento en que la Filosofía intenta zafarse del dominio del Escolasticismo y la teología medievales y recuperar su identidad, construida en un momento anterior al advenimiento del cristianismo como marco conceptual imperante en la cultura occidental. Bruno no es el único en esa época que apuesta por la recuperación de la independencia funcional de la Filosofía y la restauración de su hegemonía en la pirámide del saber humano. Más aún, la pugna nunca quedó claramente resuelta, y las reivindicaciones filosóficas proliferaron a los largo de los dos siglos siguientes pues, aunque la Filosofía consiguió superar a la teología en el terreno puramente especulativo y hasta en el terreno docente, por razones de orden político siguió bajo control de una burocracia enteramente influida por la teología.

En el caso de Bruno, que es el protagonista de este nuevo análisis del profesor Granada, no se trata de una simple reivindicación del propio oficio, sino que, siéndolo, va mucho más allá de la práctica filosófica, considerada inútil y hasta peligrosa por muchos, incluso hoy. Aunque este libro pretende ser, claramente, un texto de referencia, de análisis histórico y conceptual (de hecho, se trata de una recopilación de colaboraciones y ponencias presentadas en congresos especializados), puede aparecer la tentación de leerlo en clave actual, pues la temática de la reivindicación de la Filosofía lleva meses en los periódicos y las pantallas televisivas. Incluso el tema de la rareza del filósofo puede considerarse en plena vigencia, no por el número de gente que se enrola en el estudio de esta disciplina, sino por la extrañeza que puede generar el personaje del filósofo inmerso en la sociedad. Bruno es un claro ejemplo de esta rareza esencial, que también encontramos en Sócrates y luego en Spinoza y que define al filósofo al margen de sus logros académicos. Evidentemente, el libro de Granada va por muchos otros derroteros, dedicado a diseccionar los conflictos propios de la época de Bruno, pero no hay duda de que su lectura puede generar interrogantes incluso para pasado mañana. La pregunta sobre la utilidad de la Filosofía, la sospecha de unos, los más, de que no sirve para nada, y los menos, de que sirve para todo, es tan vieja como la Filosofía misma.


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