PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dissabte, 27 de desembre de 2014

PENA DE MUERTE: INVESTIGACIONES ABIERTAS, FRENTES NUEVOS

En California, el director de la Prisión Estatal de San Quentín, Charles Warder, ha sido destituido de su cargo por los abusos cometidos contra los presos y ha sido reemplazado por Ron Davis, más conservador, que ha anunciado la construcción de un anexo para 300 presos sentenciados a muerte. En ese estado hay 745 personas esperando la pena de muerte.

En Florida, un hombre de 43 años, Richard Cadwell Grossman, se enfrenta a la pena máxima por matar en West Palm Beach a tres mujeres. Grossman tiene problemas mentales y se niega a declarar ante la policía. Ahora mismo, se encuentra encarcelado en la Institución Correccional del condado de Union, a 3 kilómetros de la Prisión Estatal de Raiford. Mientras, al sur de ese estado, el preso Keith Jansen, que solicitó en agosto la silla eléctrica, ahora pide el fusilamiento como método de ejecución por la "tardanza" de la Corte Suprema de Florida en sus decisiones.

Y finalmente, en el estado de Washington, con capital en Seattle, al noroeste de Estados Unidos, los del canal NBC han visitado la Prisión Estatal de Washington para ver sus interiores (incluso la cámara de ejecución) y también entrevistar al doctor Robert Lee Yates Jr., que entre 1996 y 1998, asesinó a 18 mujeres del hospital en el que trabajaba, siendo condenado a muerte el 3 de octubre de 2002. Ahora, a sus 62 años de edad, fuma 15 cigarrillos al día. En la penitenciaría de Washington sólo hay nueve personas (incluyendo a Yates) esperando la inyección letal.

David Villalobos Alonso
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