PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dijous, 29 de maig de 2014

LA GRAN DEPRESIÓN (1929)


creartehistoria: Ficha 2 para 6to. Bachillerato S.H.: LA GRAN DEPRESIÓN

Interesante entrada para estudiantes de historia contemporánea, sobre todo porque incluye un texto de Groucho Marx para ilustrar la gestación de la crisis del 29.

dissabte, 24 de maig de 2014

POR UNA DEMOCRACIA VERDADERAMENTE PARTICIPATIVA


Como hoy es día de reflexión, previa a las elecciones europeas de mañana, voy a seguir el precepto y a reflexionar antes de votar. De hecho, aún debo reflexionar sobre si votar o no, porque no me siento representado por la mayoría de los partidos cuyas listas cerradas y pactadas en petit comité voy a encontrar mañana en mi colegio electoral. 

Se impone una reflexión de cierto calado, y me he tomado un tiempo (no vayan a suponer que lo he pensado todo hoy). De hecho, mi hijo mayor me ha echado una mano. El otro día se le ocurrió decir una barbaridad: que esta democracia parece una oligarquía. Lo dijo con toda la inocencia de quien no conoce la historia política ni ha leído a Maquiavelo (espero que lo haga algún día) y su pensamiento aún no está contaminado por la influencia mediática, que nos quiere hacer pensar que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Hace falta esa inocencia para manifestar lo que es tan evidente pero nuestros prejuicios nos impiden reconocer.


Al parecer, hay una dificultad en la definición de democracia. David Held, en su libro Modelos de democracia (Madrid, Alianza, 1991), se ocupa de las problemas presentes en la definición de democracia, partiendo de algo tan sencillo como que es el gobierno del pueblo. Al menos eso es lo que significa etimológicamente. A parte de los problemas que pueda suscitar la definición de gobierno (que viene del griego y significa timón, porque el gobierno es el timón de la nave donde todos viajamos, se supone), es sobre todo el concepto de pueblo el más complicado de manejar.

A lo largo de la historia la definición de pueblo ha estado sometida a variaciones, sobre todo en lo que respecta al pueblo como sujeto político, es decir, en tanto que el pueblo gobierna (bien directamente, participando, o bien indirectamente, mediante representantes), pero no tanto en lo que respecta al pueblo como objeto de la acción política, pues ésta se aplica sobre el conjunto de la población de un territorio, más allá de las diferencias establecidas en el grupo de los gobernados (tengan derechos políticos o no, todos caen bajo el ámbito de la ley).

Estas conjeturas no se presentan con tanta fuerza ante conceptos como aristocracia, que se define como gobierno ejercido por los mejores sobre el resto sin contar con el resto, es decir, gobierno del pueblo por los mejores sin contar con el pueblo. En el caso de la democracia, podría considerarse una definición en términos similares: gobierno ejercido por el pueblo sobre el pueblo mismo, contando por el pueblo, que es una enorme e inevitable redundancia: es el pueblo quien se gobierna a sí mismo, considerando que hay un plano de igualdad entre quien gobierna y quien es gobernado, puesto que quien gobierna sale de las mismas filas del pueblo y obtiene el consentimiento del pueblo para ejercer ese gobierno sobre el pueblo.

Constitución francesa de 1791

En este punto, es importante tener en cuenta la relación entre los conceptos de pueblo y el de ciudadanía, que son cercanos pero no del todo equiparables. Puede ocurrir que no todos los pertenecientes al pueblo tengan los mismos derechos de ciudadanía, y eso se aprecia muy bien con el desarrollo de las primeras reformas políticas a partir de la Revolución francesa, pues aunque el Tercer estado se equiparaba al pueblo, separado de los estamentos privilegiados por el poder, no todos los componentes sociales del Tercer estado obtuvieron derechos políticos participativos, sino sólo una parte (ciudadanos activos).





Esta relación entre pueblo y ciudadanía también ha tenido un recorrido histórico: desde la democracia griega, que se fundamentaba en la participación directa del pueblo en el gobierno, pero usando un concepto muy restringido de ciudadanía (pues el pueblo sólo era una minoría entre los habitantes de Atenas), hasta la democracia contemporánea, que ha universalizado los derechos políticos (sufragio) pero a cambio de alejar al pueblo de la participación en el gobierno, mediante complejos sistemas de representación (sólo unos pocos pueden acceder al gobierno). Si la democracia se ha movido entre estos dos extremos marcados por la tensión que se establece entre los conceptos de pueblo, participación y ciudadanía, podemos decir que por muy amplia que sea la idea de pueblo gobernado, los que han ejercido el gobierno sobre la población, aun democráticamente, han sido siempre unos pocos, es decir, una oligarquía.

Esto significa que los límites del concepto de democracia están muy en relación con estos dos polos: la democracia como una cierta forma de poder popular o como "una contribución a la toma de decisiones por unos representantes que son los que efectivamente ejercen el poder", dice Held. Desde la democracia directa a la representativa, los límites de la definición tienen que ver con los límites del sufragio y los derechos de ciudadanía (el derecho a elegir y ser elegido, a ser representado y a representar). Una democracia directa no ha de ser necesariamente una democracia popular, todo depende del papel que en cada sistema se atribuya a la población.


Otro aspecto importante es el de los límites de la participación del pueblo en la actividad política. En sentido estricto, sólo una democracia directa en plenamente participativa, porque los que tienen derechos políticos, aunque sean una minoría respecto del conjunto de la población, participan directamente en las función política. En este sentido, elegir representantes sólo es un sucedáneo de participación, eso no es participar en el gobierno del pueblo, sino que la participación se delega en un grupo más pequeño de personas que sí actúan directamente. Es decir, que nos seguimos moviendo en los márgenes de la oligarquía: sólo unos pocos tienen derechos políticos plenos, y por eso los griegos dirían de las democracias representativas modernas que son oligarquías disfrazadas.


John Locke
Pero la democracia moderna es representativa: los estados nacionales (y ahora las formas transnacionales, como la UE) son demasiado extensos para organizarse como una democracia directa, plenamente participativa de la ciudadanía; también hay motivos de índole no tan logística para justificar los inconvenientes de una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones políticas. Las razones por las que la teoría política liberal clásica prescindió en su momento de la democracia directa son complejas y van más allá del problema territorial, y están ligadas a la situación de la clase social que lideró los cambios políticos desde finales del siglo XVIII, la burguesía, los hombres libres propietarios: su sistema representativo sirve para alejar al pueblo de la participación, garantizando cierta estabilidad en el desarrollo de las decisiones políticas, que siempre están en manos de personas cualificadas o asesoradas por técnicos. Es decir, que no sólo son pocos los que gobiernan (oligarquía), sino que el sistema se asegura que tengan una determinada competencia técnica (aristocracia) como garantía de que no se van a tomar decisiones que pongan en peligro determinados intereses que no siempre se corresponden con los generales o los de las clases populares, sino que más bien son los intereses de unos pocos. Bajo la forma de una democracia se puede esconder efectivamente una oligarquía.

Aristóteles dijo, en una época en que nadie estaba preocupado por parecer demócrata, que lo importante de un régimen político no era su forma (monarquía, aristocracia, democracia), sino su orientación; que, en realidad, cualquier régimen podía ser bueno para los ciudadanos si sus gobernantes ejercían el poder pensando en ellos y no en sí mismos. Como Aristóteles no era tonto, sabía perfectamente que la mayoría de los gobernantes acaban cayendo en la tentación de favorecerse a sí mismos y a los suyos, y que por eso la monarquía tendía a convertirse en tiranía, la aristocracia en oligarquía y la democracia en... democracia: al parecer, al corrupción de la democracia resulta ser la menos nociva de las corrupciones políticas, porque si es el gobierno del pueblo y acaba favoreciéndose a sí mismo, en realidad está cumpliendo con su cometido, aunque deje de lado a otros ciudadanos minoritarios. Esto puede leerse en el libro VIII de la Ética a Nicómaco.


Pero claro, Aristóteles podía llegar a esta conclusión porque pensaba en clave de democracia directa, donde todos los ciudadanos llegaban a tocar directamente una porción del poder político. Si hubiese tenido la oportunidad de teorizar sobre la democracia representativa habría podido advertir lo que mi hijo mayor pensó, con toda su inocencia: nuestra democracia parece una oligarquía porque los que gobiernan sólo son unos pocos, ni siquiera son los mejores (con la excepción de Arias Cañete y su patente superioridad intelectual), y gobiernan en favor de los suyos.








Alternativa: más democracia, pero en sentido participativo. El problema de la democracia directa ya no es de índole territorial. En Suiza funciona una versión moderna de la democracia directa, una versión asamblearia. No es un imposible, los estados ya no tienen excusa para acercar el ejercicio del poder al pueblo, con las limitaciones constitucionales que sean necesarias para preservar a las minorías de decisiones caprichosas o perversas, en las que en ocasiones incurren incluso los tranquilos y enriquecidos ciudadanos de Suiza. Pero es necesario que los gobernantes salgan de ese armario cerrado en que se han convertido sus partidos, vendidos a sus clientes, los grupos de intereses; es necesario que se encuentren cara a cara con los ciudadanos, a quienes representan ahora sólo mediante una lista electoral. Por eso cada vez más cunde la sensación de que los políticos sólo se representan a sí mismos, como una casta privilegiada que se esfuerza en preservar lo suyo a toda costa.






















dijous, 22 de maig de 2014

XAVIER DE MAISTRE Y EL PATRIOTISMO

Otra serie de fragmentos de la Expedición nocturna de Xavier de Maistre (1799), en esta ocasión dedicados a reflexionar sobre el valor del patriotismo. No hay duda de que en el fondo de estos textos hay una clara apuesta por el amor a la patria, como no podía ser de otra manera en un noble de esta época. Pero Xavier de Maistre se hace preguntas, algunas incómodas. Todavía no es un nacionalista, aún es pronto para eso, pero ya sabe que con el amor a la patria se conjuga el desdén, cuando no el desprecio hacia las demás patrias.

Esta reflexión se produce en el momento en que Xavier de Maistre ha decidido abandonar Turín, tentado por la oferta de los rusos, que necesitan un guía para atravesar los Alpes de regreso a Rusia. Xavier los acompañará y se quedará en San Petersburgo hasta 1825, haciendo caso de aquel sueño que le indicaba el camino del Norte. He aquí su reflexión:


Una de las dificultades que más me preocupaban, porque provenía de mi conciencia, era saber si haría bien o mal en abandonar mi patria, cuya mitad, por su parte, me había abandonado[1]. Semejante partido me parecía demasiado importante para decidirme a tomarlo sin pensarlo bien. Reflexionando acerca de esta palabra de patria, advertí que no tenía de ella una idea muy clara. ‘¿Mi patria? ¿En qué consiste la patria? ¿Sería, acaso, una reunión de casas, de campos, de ríos? No podría creerlo así. ¿Sería acaso mi familia, mis amigos, lo que constituye mi patria? ¡Pero ya me han abandonado! ¡Ah, ya estoy! ¿Sería el Gobierno? Pero lo han cambiado. ¡Dios mío! ¿Dónde, pues, estará mi patria?’ Me pasé la mano por la frente en un estado de inquietud imposible de expresar. ¡El amor a la patria es de tal modo enérgico! Los tristes recuerdos que yo mismo sentía a la sola idea de abandonar la mía me probaban con tanta tristeza la realidad de la patria, que hubiera permanecido a caballo toda mi vida antes que emprender la marcha sin haber resuelto por completo esta dificultad. 

Pronto eché de ver que el amor a la patria depende de varios elementos reunidos; es decir, del largo hábito que adquiere el hombre desde su infancia, de los individuos, de la localidad y del gobierno. No se trataba ya mas que de examinar en qué contribuyen estas tres bases, cada una por su parte, a constituir la patria. 

El afecto a nuestros compatriotas, en general, depende del gobierno, y no es otra cosa que el sentimiento de la fuerza y de la felicidad que nos proporciona en común; puesto que el verdadero afecto se limita a la familia y a un pequeño número de individuos que nos rodean inmediatamente. Todo lo que rompe la costumbre o la facilidad de vivir en común hace a los hombres enemigos; una cadena de montañas forma por una y otra parte ultramontanos que no se tienen afecto; los habitantes de la orilla derecha de un río se creen muy superiores a los de la orilla izquierda, y estos, a su vez, menosprecian a sus vecinos. Esta disposición se advierte hasta en las grandes ciudades separadas por un río, a pesar de los puentes que reúnen sus orillas. La diferencia del idioma aleja mucho más todavía a los hombres que tienen el mismo gobierno; en fin, la familia misma, en la cual reside nuestro verdadero cariño, está con frecuencia dispersa en la patria; cambia continuamente en la forma y en el número; además, puede ser transportada. No es, pues, ni en nuestros compatriotas ni en nuestra familia donde reside absolutamente el amor a la patria. 

La localidad contribuye por lo menos tanto al afecto que sentimos por el país natal. Se presenta con referencia a esto una cuestión muy interesante: se ha notado siempre que los montañeses son, entre todos los pueblos, los que tienen más apego a su país, y que los pueblos nómadas habitan, en general, las grandes llanuras. ¿Cuál puede ser la causa de esta diferencia en el amor de estos pueblos a la localidad? Si no me equivoco, es ésta: en las montañas la patria tiene una fisonomía; en las llanuras no la tiene. Es una mujer sin facciones, que no hay medio de amar a pesar de todas sus buenas cualidades. ¿Qué le queda, en efecto, de su patria local al habitante de una aldea de casas de madera, cuando, después del paso del enemigo, la ladea ha sido quemada y los árboles tronchados? El desgraciado busca en vano en la línea uniforme del horizonte algún objeto conocido que pueda suscitar sus recuerdos; no existe ninguno. Cada punto del espacio le presenta el mismo aspecto y el mismo interés. Aquel hombre es nómada de hecho, a menos que la costumbre del gobierno no le haga permanecer en su país; pero su morada estará aquí o allí, no importa dónde; su patria está dondequiera que el gobierno ejerce su acción; no tendrá mas que una patria a medias. El montañés se siente ligado a los objetos que está habituado a ver desde su infancia, y que tienen formas visibles e indestructibles; desde todos los puntos del valle ve y reconoce su pedazo de tierra sobre las laderas del monte. El ruido del torrente, que hierve entre las rocas, no se interrumpe nunca; el sendero que conduce a la aldea se tuerce cerca de un bloque inmutable de granito. Ve en sueños el contorno de las montañas, que lleva impreso en su corazón como después de haber mirado largo rato las vidrieras de una ventana todavía se las sigue viendo con los ojos cerrados; el cuadro grabado en su memoria forma parte de él mismo y no se borra nunca.

La parte del gobierno es evidente; es la primera base de la patria. Él es quien produce el afecto recíproco de los hombres y quien hace que sea más enérgico el que siente naturalmente por la localidad; él solo, por los recuerdos de felicidad o de gloria, puede ligarles al suelo que les ha visto nacer. ¿Es bueno el gobierno? La patria está en toda su fuerza. ¿Se convierte en vicioso? La patria está enferma. ¿Cambia? La patria muere. Se trata entonces de una nueva patria, y cada cual es dueño de adoptarla o de escoger otra. Cuando toda la población de Atenas abandonó esta ciudad bajo la fe de Temístocles, ¿abandonaron los atenienses su patria o se la llevaron consigo en sus naves? Cuando Coriolano... ¡Dios mío! ¿En qué discusión voy a meterme? Me olvidé que estoy a caballo sobre mi ventana” 


FUENTE: Expedición nocturna alrededor de mi cuarto. Madrid, Calpe, 1921, cap. XXXII, págs. 78-82.


[1] Por la incorporación de Saboya a Francia en noviembre de 1792, quedando sólo el Piamonte.

dimarts, 20 de maig de 2014

SUÏCIDES IL·LUSTRES: Emilio Salgari (1911)

Amb aquesta entrada iniciem una col·laboració amb el David Villalobos, un estudiant de 3r d'ESO molt interessat en aspectes de la història que de vegades ens passen desapercebuts.

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Es repeteix la maledicció de la família Salgari. La nit del 13 de maig de 2014, el nét de l'escriptor de Sandokan Emilio Salgari, Lorenzo Salgari, és va suïcidar a casa seva als 54 anys. Lorenzo residia a Milà i era productor de la TV i ràdio italiana. Feia temps que patia depressió per culpa de la crisi econòmica i va acabar amb la seva vida penjant-se del cinturó a l'interior del lavabo.

Emilio Salgari
La mort de Lorenzo ha estat l'última d'una impressionant cadena de suïcidis familiars, iniciada el 1889 amb la mort del seu besavi Giovanni Salgari, en llençar-se d'una finestra. Molts anys més tard, al segle XX, és va suïcidar amb una ganivetada Emilio Salgari, l'any 1911. És va fer l'haraquiri, una forma de ritual practicat al Japó pels samurais. Tenia 48 anys i les raons van ser l'internament de la seva dona i el seu acomiadament de l'editorial perquè s'havien cansat de novel·les d'aventures. La seva novel·la, Sandokan, va ser portada al cinema.
Ida Peruzzi
Salgari es va casar amb Ida "Aida" Peruzzi el 1892 i van tenir tres fills. Dos d'ells, els varons Omar i Romero (el pare de Lorenzo) van cometre suïcidi. Omar es va disparar el 1930 i Romero es va llençar al buit el 1960, dos mesos després de néixer Lorenzo. La tercera, Fàtima, va ser l'única dels tres germans que va escapar de la maledicció familiar i va morir de vella el 1990.
Lorenzo va néixer el 1 de febrer de 1960 a Roma i, dos mesos després, el seu pare Romero se suïcidà en llençar-se d'un cinquè pis. Ell no ho va saber fins als cinc anys. Un dels fets que el va afectar va ser el 2 de novembre de 2004, quan el director de cinema Theo Van Gogh va ser assassinat a trets. Eren amics de l'universitat. Des d'aquell moment, va canviar en sentiments i caràcter. Es va casar el 2006 i tenia tres fills varons: Leonardo (2008), Eduardo (2010) i Lorenzo Jr. (2012).
Podria tenir un dels fills la mateixa maledicció?
David Villalobos,
estudiant de 3r d'ESO
de Badalona

dilluns, 19 de maig de 2014

DEL AMOR, LA GUERRA Y LA MUERTE

Xavier de Maistre trata estos tres asuntos tan humanos en su Expedición nocturna alrededor de mi cuarto, y el resultado son estos dos fragmentos que he rescatado de su libro porque me parecen exquisitos, inteligentes y llenos de humor y, faltaba más, de pesimismo, para pasar del amor a la guerra y a una aguda reflexión sobre la muerte:


Otras veces cojo una margarita en un rincón de la maleza; arranco las hojas una tras otra, diciéndome: ‘Me ama un poco, mucho, apasionadamente, nada en absoluto.’ La última casi siempre coincide con este nada en absoluto. En efecto; Elisa ya no me ama ya. Mientras me ocupo de este modo, la generación entera de los que viven va pasando; semejante a una ola inmensa, pronto va conmigo a romperse en las orillas de la eternidad, y como si el huracán de la vida no fuera bastante impetuoso, como si nos empujara demasiado lentamente a los confines de la existencia, las naciones en masa se degüellan a prisa y corriendo y anticipan el término fijado por la Naturaleza. Unos conquistadores, arrastrados ellos mismos por el torbellino rápido del tiempo, se entretienen en hacer morder el polvo a millones de hombres. ¡Eh, señores míos! ¿En qué pensáis? ¡Esperad!... Esas buenas gentes iban a morir ellos solos; ¿no veis la ola que avanza? Ya su espuma se acerca a la orilla… ¡Esperad, en nombre del cielo, todavía un instante, y vosotros y vuestros enemigos y yo y las margaritas, todo eso va a concluir! ¿Puede uno encontrar bastante extraña semejante demencia? Vaya, pues; es una cosa resuelta: de hoy en adelante, yo mismo no volveré más a deshojar margaritas (cap. XXX, págs. 71-72).

Es, a no dudarlo, merced a un consejo insidioso del espíritu maligno por lo que los hombres han encargado a esa hora [las 12] dividir los días. Encerrados en sus habitaciones, duermen o se divierten, mientras la hora fatal corta un hilo de su existencia; al día siguiente se levantan alegremente, sin sospechar ni remotamente que ha pasado un día más. En vano la voz profética del bronce les anuncia la proximidad de la eternidad; en vano les repite tristemente cada hora que pasa; nada oyen, o si oyen, no comprenden. ¡Oh, media noche..., hora terrible!... No soy supersticioso; pero esta hora me inspiró siempre una especie de temor, y tengo el presentimiento de que si alguna vez me he de morir será a la media noche. ¿Me habré de morir, pues, algún día? ¿Cómo me moriré? Yo, que hablo, que me siento a mí mismo, que me palpo, ¿yo habré de morir? Me cuesta algún trabajo creerlo, porque, en fin, que los demás se mueran, no hay cosa más natural; eso es lo que vemos todos los días; vemos pasar a los muertos, ya estamos acostumbrados; pero morirse uno mismo, morirse en persona, ¡eso es un poco fuerte! Y ustedes, señores, que toman estas reflexiones como si fueran un galimatías, sabed que tal es la manera de pensar de todo el mundo, y la de usted también. Nadie piensa en que se ha de morir. Si existiera una raza de hombres inmortales, la idea de la muerte les horrorizaría más que a nosotros. Hay en esto algo que no me explico. ¿Cómo es que los hombres, sin cesar agitado por la esperanza y por las quimeras del provenir, se inquietan tan poco por lo que ese porvenir les ofrece como cierto e inevitable? ¿No será la Naturaleza bienhechora misma la que nos habría dado esta venturosa indiferencia, a fin de que pudiéramos cumplir tranquilamente nuestro destino? Creo, en efecto, que se puede ser una buena persona a carta cabal sin añadir a los males reales de la vida esa disposición de espíritu que lleva a las reflexiones lúgubres y sin atormentarse la imaginación con negros fantasmas. En fin: pienso que hay que permitirse la risa, o por lo menos sonreírse, cuantas veces la ocasión inocente se presenta (cap. XXXVII, págs. 89-91).


 



SUMMERHILL REVISITED (2014)


La web de neurodidáctica Escuela con cerebro acaba de publicar un artículo mío sobre la evolución de Summerhill desde la muerte de su fundador, A. S. Neill, en 1973, hasta la actualidad, en manos de su hija, Zoë. El artículo está basada, fundamentalmente, en el libro de Zoë, Summerhill hoy, publicado en 2006.





Zoë Neill, la hija de Neill, dirige Summerhill desde 1985, cuando la viuda de Neill, su madre, se jubiló y dejó vacante la dirección del centro. Neill se había casado primero con Lilian Neustatter, que murió a principios de los años 40 y la dio varios hijos, a los que no menciona en su libro sobre Summerhill de 1959. En segundas nupcias casó con Ena, en 1945, que hasta entonces había sido una empleada en la escuela. De este segundo matrimonio nació Zoë, de quien sí habla con abundancia en Summerhill, uno de los libros más popualres de Neill padre, publicado en 1960.





Zoë se educó íntegramente en Summerhill:

Yo era una niña pequeña en Summerhill, fui educada entre Asambleas como cualquier otro, salía a hurtadillas de la escuela junto con los otros niños de edad gangster (11-13 años), y también fui una ladrona bastante hábil. Además, pude experimentar el ser una más entre las niñas y los niños mayores, encontrar mi voz entre la comunidad escolar y participar activamente en muchos comités y en otras áreas de la vida en la escuela.

Zoë escribió en 2006 su libro sobre Summerhill para dar una versión actualizada de la escuela que su padre había fundado, al tiempo que para manifestar que su evolución pedagógica seguía las pautas marcadas por el fundador. Las diferencias entre padre e hija son evidentes, de un marcado carácter generacional: Neill padre era un tipo educado en el siglo XIX, aunque fue un pensador avanzado a su tiempo. “Neill nunca participó en la cocina, en la limpieza o en la toma de decisiones de las tareas domésticas, papeles tradicionalmente femeninos”. Sus ideas eran, no obstante, liberalizadoras, era partidario de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y eso impregnó el espíritu de Summerhill desde el principio. Muchas de las ideas que Zoë Neill desarrolla en su libro son totalmente complementarias de las que sostuvo su padre y siguen vigentes en la filosofía de Summerhill hoy, aunque haya sido necesaria una actualización a causa de los cambios sociales.
 
 
 
 
El artículo puede leerse en este enlace, y próximamente contará con una versión en inglés.
 
 
 

dissabte, 17 de maig de 2014

NOTICIA: LOS ORÍGENES DE LA POBLACIÓN INDÍGENA AMERICANA

Naia

Nocicia en lemonde.fr sobre el descubrimiento de Naia, un fósil de unos 12.000 años de antigüedad hallado en el sur de México. Este hallazgo parece aclarar todas las dudas sobre el origen común de la población indígena americana.

En enlace proviene de la página de facebook de Jornadas Provinciales de Etnología.

Puede leerse en este enlace.

divendres, 16 de maig de 2014

RAZÓN Y EMOCIÓN SEGÚN XAVIER DE MAISTRE (1799)

Fragmentos de la Expedición nocturna alrededor de mi cuarto (Madrid, Calpe, 1921), de Xavier de Maistre, alrededor de la cuestión del difícil equilibrio entre razón y emoción, donde se manifiesta la reisstencia del romántico a dejar que la razón predomine sobre la emoción:

¡Qué par de extrañas máquinas _exclamé entonces_ la cabeza y el corazón del hombre! Arrastrado alternativamente por estos dos móviles de sus actos en dos direcciones contrarias, la última que sigue le parece siempre la mejor. ¡Oh, locura del entusiasmo y del sentimiento!, dice la fría razón. ¡Oh, debilidad e incertidumbre de la razón!, dice el sentimiento. ¿Quién podrá nunca, quién osará decidir entre ambos? Pensaba yo que sería realmente grande tratar la cuestión en el mismo punto y hora y resolver de una vez a cuál de estos dos quías convenía confiarme por el resto de mis días. ¿Seguiré de hoy en adelante a mi cabeza o a mi corazón? Examinémoslo (cap. XXIX). 

Pero la primera reflexión sobre este asunto me paró en seco [en ese momento montaba a caballo]. ¿Tengo yo el derecho de erigirme en juez de semejante litigio?, me dije entre dientes; ¿yo, que en mi conciencia fallo de antemano en favor del sentimiento? Pero, por otra parte, si excluyo la personas cuyo corazón predomina sobre la cabeza, ¿a quién podré consultar? ¿A un geómetra? ¡Bah, esas gentes están vendidas a la razón. Para decidir este punto sería necesario encontrar un hombre que hubiese recibido de la Naturaleza igual dosis de razón y de sentimiento, y que en el momento de resolver estas dos facultades estuvieran perfectamente en equilibrio… ¡Cosa imposible! Sería más fácil equilibrar una república. El único juez competente sería, pues, el que no tuviera nada de común ni con una ni con otro; un hombre, e fin, sin cabeza y sin corazón. Esta extraña consecuencia sublevó a mi razón; mi corazón, por su parte,  protestó de que él no había intervenido para nada en ella. Sin embargo, me parecía haber razonado  del todo bien, y habría con este motivo tenido la más deplorable idea de mis facultades intelectuales si hubiese reflexionado que en las especulaciones de alta metafísica, como la de que se trata, filósofos de primer orden han sido con frecuencia llevados, mediante razonamientos lógicos, a deducir consecuencias espantosas, que han influido sobre la felicidad  de la sociedad humana. Me consolaré, pues, pensando que el resultado de mis especulaciones no haría, por lo menos, daño a nadie. Dejé la cuestión indecisa y resolví, para el resto de mis días, seguir alternativamente a mi corazón o a mi cabeza, según que uno de los dos venciera al otro. Creo, en efecto, que es el mejor método. No he conseguido con él, en verdad, una gran fortuna hasta ahora, me decía a mí mismo. No importa; sigo mi camino; desciendo la senda rápida de la vida sin miedo y sin proyectos, a veces riendo, llorando a veces, y con frecuencia los dos a la par, o bien tarareando una vieja canción cualquiera para distraerme a lo largo del camino (cap. XXX).

Después de haberme fijado para lo porvenir una regla de conducta prudente, mediante una lógica luminosa, como se había visto en los capítulos precedentes, me quedaba por resolver un punto muy importante referente al viaje que iba a emprender. No se trata sólo, en efecto, de ir en coche o a caballo; es preciso también saber a dónde se quiere ir. Estaba tan fatigado por las investigaciones metafísicas en que acababa de ocuparme, que antes de decidirme por la región del globo a la cual daría la preferencia quise descansar un rato sin pensar en nada. Es esta una manera de existir que es también de mi invención, y que con frecuencia me ha servido de mucho; pero no le es concedido a todo el mundo saber usar de ella, porque si es fácil dar profundidad a las ideas reconcentrándose sobre un asunto, no lo es tanto parar de pronto el pensamiento como se para el péndulo de un reloj. Molière ha puesto en ridículo, sin razón, a un hombre que se entretenía en contemplar los círculos que hacía el agua de un pozo al escupir en ella; en cuanto a mí, me sentiría inclinado a creer que aquel hombre era un filósofo que tenía el poder de suspender la acción de su inteligencia para descansar; operación de las más difíciles que pueda ejecutar el espíritu humano. Bien sé que las personas que han recibido esta facultad sin haberla deseado, y que no piensan de ordinario en nada, me acusarán de plagio y reclamarán la prioridad de la invención; pero el estado de inmovilidad intelectual de que quiero hablar es muy diferente del que ellas disfrutan, y del cual el señor Necker ha hecho la apología[1]. El mío es siempre voluntario y no puede ser mas que momentáneo; para disfrutar de él en toda su plenitud, cerré los ojos, apoyándome con las dos manos en la barandilla de la ventana, pomo un jinete fatigado se apoya sobre el pomo de la silla, y pronto el recuerdo del pasado, el sentimiento de lo presente y la previsión de lo porvenir se aniquilaron en mi alma. Como quiera que este modo de existencia favorece poderosamente la invasión del sueño, al cabo de disfrutarlo medio minuto sentí que mi cabeza caía sobre mi pecho; abrí al instante los ojos, y mis ideas volvieron a seguir su curso; circunstancia que prueba evidentemente que la especie de letargo voluntario de que se trata es muy diferente del sueño, puesto que fui despertado por el sueño mismo, accidente que seguramente nunca le ha ocurrido a nadie (cap. XXXI).


 


[1] Cita el libro de Jacques Necker, Sobre la felicidad de los necios, publicado en 1782 (otras referencias lo datan en 1788).

RESEÑA DE UN LIBRO DE HAFFNER (2005)


Reseña mía del libro:


Sebastian Haffner, Alemania: Jekill y Hyde. 1939, el nazismo visto desde dentro.
Ediciones Destino, Barcelona, 2005, 284 pàgs.


Publicada en Astrolabio, núm. 1, 2005. Puede leerse en su formato original en este enlace.







De la nombrosa literatura existent relacionada amb la història del nazisme i la figura de Hitler, crida l’atenció un llibre escrit per algú que no és professional de la història i
que aconsegueix, però, mostrar algunes de les claus del que va passar a Alemanya entre el 1923 i el 1945. A més de no ser l’obra d’un historiador, es dóna el cas que va ser escrita l’any 1939, és a dir, molt abans que els historiadors poguessin estudiar els documents corresponents als fets esdevinguts. Es tracta del llibre Alemania: Jekyll y Hyde, de Sebastian Haffner, un text dens i d’una escriptura molt ben argumentada; un
llibre, d’altra banda, mancat de la necessària cura de l’editor, que ha de mirar d’oferir un producte sense errades gramaticals.

No cal dir que tenim al davant tot un document testimonial, que en el seu temps donà informació de primera mà sobre el món polític i social de l’Alemanya nazi. L’autor, un advocat berlinès i ari que havia fugit el 1938 amb la seva amant jueva i havia trobat
refugi a Anglaterra, volia col·laborar amb els Aliats per lluitar contra els seus enemics, els nazis, que tiranitzaven el país des de 1933. Tanmateix, els anglesos, que ja no confiaven en ningú, van prendre en Haffner com a estranger enemic i el van detenir durant un temps. Haffner volia orientar amb els seus consells la política de propaganda dels Aliats, donar a conèixer les claus de l’esperit alemany i nazi perquè la guerra psicològica tingués uns objectius clars i ben enfocats. Es tracta, doncs, d’un llibre testimonial però amb una evident vocació d’objectivitat.


Un dels principals elements que caracteritzen el món nazi és la seva gestió del poder, radicalment diferent de tot el que els historiadors havien registrat fins aleshores. Maquiavel digué que un règim autoritari i despòtic només es pot mantenir si aconsegueix barrejar l’ús del poder amb la conveniència de satisfer el poble i la necessitat de neutralitzar qui pugui convertir-se en una amenaça per al governant. Així,
la tirania ha de mantenir un cert ordre, ha de consistir en una gestió controlada del poder, encara que sigui un control interessat per mantenir el poder en mans del tirà: el
tirà ha de semblar bo davant els seus súbdits, però cal que sigui dolent quan toca.

Aquesta és la interpretació clàssica de la conservació d’un poder despòtic. Haffner ens en dóna una altra, adaptada als nostres temps: a l’Alemanya nazi, en el context d’un
poble i una cultura com la dels alemanys, que des de mitjans del segle XIX manifesta una marcada tendència cap als règims autoritaris, els nazis han implementat les condicions necessàries per mantenir el control de l’Estat i dels ciutadans per mitjans
d’una gestió anàrquica del poder. Despotisme, crueltat i arbitrarietat sense límits. Des de 1933, els alemanys no van poder ni prendre’s tranquils un cafè després de la migdiada, ni tenir vida privada (alternativa a no tenir vida política, la qual cosa ja no els agradava des de 1850). Així, el tirà ordena i decreta, però de vegades deixa fer als seus subordinats, sense marcar directrius concretes: tota la piràmide jeràrquica nazi depèn de Hitler, però els seus subordinats disposen de certa autonomia per fer i desfer
arbitràriament.

Aquesta és la clau de l’immens poder dels nazis: la incertesa que generen al voltant
de les seves decisions i accions. Els alemanys (aris, jueus o Mischlinge) mai no saben
d’on vindran els trets, però estan segurs que en vindran. Els països democràtics, entre
1933 i 1939, confiaven en mantenir la pau malgrat els nazis, i van pactar amb Hitler,
fins que Hitler els va sorprendre desarmats mentre ell havia creat un exèrcit invencible.
Hitler era tan arbitrari que no es prenia seriosament cap tractat; per a ell els acords
signats eren només paper mullat.

El 1939 Haffner ja desaconsellava qualsevol tracte polític amb Hitler; la pau europea
no podia ser fruit d’un pacte amb els nazis; això només serviria per tornar a posar els
fonaments d’una altra guerra. A més, sabia que el poble alemany no podria desfer-se del
seu tirà: hi havia una gran part de la població que hi creia; els qui no hi creien eren
febles i no tenien cap estructura política per fer-li front. Només una desfeta militar
garantiria la pau i el restabliment de un Estat alemany capaç de participar en un futur
concert polític europeu (Haffner preveu una mena d’Unió Europea). Alemanya s’havia
de desfer dels nazis per poder tornar a ser un membre de la civilització europea, i això
ho havien de garantir els Aliats, no només amb la seva força militar, sinó també amb
una nova política de relacions amb els alemanys exiliats a Europa i Amèrica, i amb unes
forces democràtiques que romanguessin en territori alemany, tot i que amagades i sota
perill mortal.

dimecres, 14 de maig de 2014

CONTRA DEBORD (2005)


DEBORD HA MUERTO, VIVA EL HOMBRE
Josep Pradas


El presente escrito analiza con detalle los argumentos presentados por el filósofo francés Frédéric Schiffter contra el difunto pensador Guy Debord, y que han sido magníficamente editados en castellano bajo el título Contra Debord (Editorial Melusina, Barcelona, 2005). Schiffter arremete contra el ídolo mediático en que Debord se había convertido, sobre todo tras su suicidio, en 1994, y también contra quienes se dejaron llevar por su discurso sin reparar en el significado de sus ideas y sus críticas. Schiffter contrapone al platonismo resentido de Debord un escepticismo que apela a la vida, al espectáculo y a la mercancía, como instancias donde el ser humano puede refugiarse para evitar, aunque sea sólo ilusoriamente, el aspecto trágico y absurdo de su existencia. Pero no tiene en cuenta el apreciable aporte descriptivo que la idea de sociedad del espectáculo ha supuesto para comprender mejor la actual sociedad tardocapitalista. Además, Schiffter incurre en el mismo fallo que reprocha a Debord: hacer de su propia propuesta una ontología indiscutible.


Publicado en Astrolabio, núm. 1, 2005. Este artículo puede leerse al completo en formato digital en este enlace: http://www.raco.cat/index.php/Astrolabio/article/view/197470/264518.

FEMINISMO LENINISTA (1921)

Astrolabio. Revista electrónica de filosofía. Año 2005. Núm. 1

EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA
V. I. Lenin
Traducción del inglés de Ester Astudillo

 



Lenin, hacia 1919
La clave del bolchevismo y de la Revolución Rusa de Octubre es integrar en la política justamente a la gente que ha estado más oprimida por el capitalismo. Fueron sometidos,
engañados y expoliados por los capitalistas, tanto en las monarquías como en las repúblicas burguesas democráticas. Mientras la tierra y las fábricas estuvieran en manos
privadas, serían inevitables la opresión, el engaño y el saqueo del trabajo de la gente por parte de los capitalistas.

La esencia del bolchevismo y del poder soviético es mostrar la falsedad y la mistificación de la democracia burguesa, abolir la propiedad privada de la tierra y las
fábricas y concentrar el poder del estado en las manos de las masas trabajadoras y explotadas. De esa manera, esas masas tomarán el mando de la política, es decir,
asumirán la misión de construir una nueva sociedad. No es tarea fácil: las masas están sometidas y oprimidas por el capitalismo, pero no hay otra manera –ni puede haberlade
liberarse de la sumisión y el esclavismo que aquel comporta.

Ahora bien, no se puede involucrar a las masas en la política sin movilizar también a
las mujeres. Bajo el régimen capitalista, la mitad femenina de la raza humana está
doblemente oprimida. La mujer campesina, tanto como la mujer obrera, están oprimidas
por el capital, peor aun: incluso en las más democráticas de las repúblicas burguesas, en
primer lugar, han sido expoliadas de algunos de sus derechos, ya que la ley no las
contempla en igualdad de condiciones a los hombres, y en segundo lugar –pero más
importante-, permanecen sometidas a la institución doméstica. Continúan siendo
esclavas de sus familias, cargando con las tareas más pesadas, miserables, agotadoras y
alienantes de la cocina y la casa.

Ningún partido ni ninguna revolución jamás ha pretendido remover tan
profundamente los cimientos de la opresión y la desigualdad de las mujeres como la
Revolución Bolchevique Soviética. Aquí, en la Rusia Soviética, no queda huella de la
desigualdad legal entre hombres y mujeres. El poder soviético ha eliminado todo cuanto
había de infame, injusto e hipócrita en la desigualdad entre hombres y mujeres que se
desprendía de las leyes sobre el matrimonio y la familia, y también en la desigualdad
con respecto a la infancia.

Este es tan sólo el primer paso en el camino de liberación de la mujer. Y sin
embargo, ninguna de las repúblicas burguesas, ni siquiera las más democráticas, se ha
atrevido a darlo. La razón: el poder que la sacrosanta propiedad privada ejerce sobre
ellas.

El segundo paso, y también el más importante, es la abolición de la propiedad
privada de la tierra y las fábricas. Sólo así se abrirá el camino hacia una emancipación
completa y real de la mujer, su liberación de la esclavitud doméstica, mediante una
transición desde la insignificante ejecución doméstica individual hasta los servicios
domésticos socializados a gran escala.

Será una transición difícil, porque implica remodelar un orden rígido, primigenio,
tradicional y fuertemente arraigado (más que orden, cabría decir indecencia o barbarie).
Pero es un proceso imparable, en el que ya estamos avanzando.

Así es que, en este Día Internacional de la Mujer Trabajadora, innumerables grupos
de mujeres trabajadoras de todos los países del mundo enviarán sus saludos a la Rusia
Soviética, que ha sido la primera en asumir esta misión sin parangón, tan increíblemente
dura como admirable, una misión verdaderamente liberadora y fabulosa. Y mientras
tanto aquí nos pertrecharemos para no desanimarnos por la fiera y a veces salvaje
reacción burguesa: cuanto más ‘libre’ o ‘democrático’ es un país burgués, más fiera es
la rapiña de la banda de capitalistas contra la revolución de los trabajadores. Un buen
ejemplo de ello lo tenemos en el caso de la república democrática de los Estados Unidos
de Norteamérica. Sin embargo, la masa de trabajadores ya ha despertado. Las masas
inertes, somnolientas, hibernantes de América, Europa e incluso la atrasada Asia, fueron
finalmente sacadas de su inactividad por la guerra imperialista. El hielo se ha
resquebrajado en todos los rincones del mundo.

Nada puede detener la marea de luchas de los pueblos por la liberación del yugo
imperialista y la liberación de los hombres y mujeres trabajadoras del yugo del capital.
La lucha por la causa la están llevando a cabo decenas, centenares de millones de
trabajadores hombres y mujeres en el campo y en las ciudades. Es por ello que la lucha
por liberar el trabajo del yugo del capital triunfará en todo el mundo.






Fuente: Pravda, Suplemento nº 51, 8 de marzo de 1921
Publicado en Lenin's Collected Works. Progress Publishers, Moscú,
1965, pp. 161-163.
Traducción al ingles de Yuri Sdobnikov.
El texto original inglés se encuentra en enlace.


Edición para Astrolabio de Josep Pradas. Puede leerse en su formato original en este enlace.

LUCES Y SOMBRAS DE LA GLOBALIZACIÓN


LUCES Y SOMBRAS EN EL ESCENARIO DE LA GLOBALIZACIÓN

Josep Pradas 
(Seminari de Filosofia Política de la Universitat de Barcelona)



Entre el 26 y el 29 de julio de 2004 se llevó a cabo en el Forum de Barcelona un diálogo sobre el tema de la globalización, orientado especialmente a interpretar los conflictos que la globalización genera entre la diversidad y la identidad culturales. Estuvo dirigido por Manuel Castells[1] y se presentó bajo el título genérico “Globalización, identidad y diversidad”. 
 
 
 
 
 
En este artículo vamos a considerar, por un lado, los elementos conceptuales que aparecieron en la discusión de estos temas y, por otro, la adecuación de esos conceptos y de la discusión misma en vistas a la comprensión del fenómeno de la globalización y los conflictos culturales que éste genera.
 
El texto completo puede leerse en su formato original en este enlace: http://www.raco.cat/index.php/Astrolabio/article/view/197475/264523 (Revista Atrolabio, núm. 1, 2005).
 




[1] Manuel Castells, profesor de Investigación de la Universitat Oberta de Catalunya, especialista en el tema de la globalización, es autor de la trilogía La era de la información. Alianza Editorial, Madrid, 1999, así como de La societat xarxa a Catalunya. Plaza & Janés, Barcelona, 2003, y La galaxia Internet. Plaza & Janés, Barcelona, 2002.

dilluns, 12 de maig de 2014

EN DEFENSA DE RAIMON


EN DEFENSA DE RAIMON I D'UN NACIONALISME PLURALISTA, SI ÉS QUE AIXÒ ÉS POSSIBLE (HI HA DUBTES RAONABLES).



La pitxa un lio: El dubte metòdic i la independència.

GIORDANO BRUNO: ENTREVISTA A M. A. GRANADA (2014)

Reproduzco aquí una entrevista a M. A. Granada sobre Giudano Bruno, firmada por Antonio Martínez y Esmeralda Merino, y publicada en la web de Esfinge Digital, en el número de mayo de 2014. Puede leerse en su fuente original en este enlace.

 

Giordano Bruno es un personaje que deja indiferente a pocos los que se acercan a su obra. Su convicción en los postulados que mantenía le costó la vida en una época en la que uno tenía que pensárselo dos veces antes de hablar si no quería terminar juzgado por la Inquisición. Hoy, más de 400 años después, el catedrático Miguel Ángel Granada nos acerca su pensamiento mediante la traducción de su obra.
















Miguel Ángel Granada es catedrático de Historia de la Filosofía del Renacimiento en la Universidad de Barcelona, especialista en Giordano Bruno y la revolución cosmológica de los siglos XVI y XVII, miembro del equipo internacional editor de las obras completas de Giordano Bruno (Les Belles Lettres, París) y vicepresidente del Centro Internazionale di Studi Bruniani.

P. Usted ha traducido textos de diversos filósofos del Renacimiento, como Maquiavelo, Erasmo, Campanella o Francis Bacon, si bien se ha centrado especialmente en las obras de Bruno, del que además ha escrito diversos libros como Reivindicación de la filosofía en Giordano Bruno y Giordano Bruno, Universo infinito, unión con Dios, perfección del hombre. ¿Por qué este especial interés en Bruno?

M.A.G. Lo que me cautivó de Giordano Bruno, además de su intensidad filosófica, fue su vigor literario. Los seis diálogos italianos constituyen un monumento de la literatura; todos ellos constituyen una única obra que se edita en el breve plazo de un año y medio. De ahí que, para obtener una imagen de conjunto del pensamiento bruniano, no baste con la lectura de una obra, sino que es necesario seguir el curso de los seis diálogos italianos; esto, unido al hecho de que en los años ochenta del pasado siglo no había apenas ediciones disponibles en español, fue lo que me llevó a acometer la obra de una traducción lo más integral posible de estos diálogos.

P. Usted ha comentado ciertas analogías entre el Renacimiento y este comienzo del siglo XXI. ¿Se refería a los paradigmas planteados por la física cuántica que desmontan una visión estrictamente materialista del universo?

M.A.G. No. Las razones por las que yo creo que el pensamiento de Bruno es importante en nuestra época residen, por un lado, en la personalidad del autor, un personaje lleno de vigor, de fuerza pasional e intelectual, entregado a una búsqueda personal del Principio Absoluto, una persecución amorosa, el intento de dotar de pleno sentido a la propia existencia; pero al mismo tiempo esta actividad de Bruno, que podría tener una dimensión individualista, está asociada a un profundo sentido colectivo, es decir, Bruno jamás pierde de vista la inserción del individuo en una comunidad, a cuyo bienestar y buena organización el filósofo tiene que realizar una aportación lo más importante posible. Yo creo que estos dos aspectos de la obra y del pensamiento de Bruno son muy importantes en nuestra época.

P. Con la perspectiva del tiempo encontramos a Bruno en medio de dos frentes de pensamiento: por un lado, la visión aristotélico-ptolemaica del universo que defendía el cristianismo y, por otro, el reciente racionalismo, que terminará imponiendo su visión materialista del mundo. ¿Cree que Bruno fue consciente de esto?

M.A.G. Mi impresión es que no. Si Bruno hubiera vivido unos años más, como hubiera sido lógico de no haber mediado las circunstancias del proceso, hubiera visto aparecer no solamente instrumentos nuevos como el telescopio, que a él le hubieran cautivado como medio de profundización en la revolución cosmológica, sino que hubiera visto también emerger una nueva explicación de la Naturaleza representada por Galileo, y también la personificada por Descartes que, como explicación física, a él le hubiera resultado difícil de aceptar. Él respondía a una visión de la Naturaleza diferente, en la que la materia está estrechamente asociada al principio vital y donde la matemática no es el único instrumento explicativo de los procesos físicos; estaba convencido de que la Naturaleza era un organismo vivo que no se puede reducir a un mecanicismo geometricista. Por eso creo que Bruno murió demasiado pronto.

giordano bruno 


P. ¿Por qué tanto interés de la Inquisición en Bruno? En la primera parte del proceso en Venecia estuvo a punto de ser liberado y sabemos que el propio tribunal que lo juzgó no conocía todas sus obras. El libro La expulsión de la bestia triunfante, donde sí ataca claramente a la Iglesia, ni siquiera lo habían leído .

M.A.G. Bruno es denunciado en Venecia por su anfitrión, Juan Mocenigo, con una acusación que muestra a Bruno como un personaje peligroso desde el punto de vista de la ortodoxia tridentina. El proceso se desarrolla sin entrar en consideración de la problemática filosófica de Bruno y de su obra. Bruno se declaró dispuesto a abjurar de sus errores, a enmendar su vida, bien entendido que se trataba de unos errores de naturaleza religiosa. La cosa se complicó cuando la Inquisición romana solicitó del Gobierno veneciano la transferencia de Bruno a Roma, pues estaba de por medio la autonomía política del Estado veneciano.

P. ¿Y en qué basaron sus acusaciones?

La cuestión cambia en Roma cuando la atención del tribunal se dirige hacia el núcleo filosófico de su pensamiento. También se plantearon unos puntos de acusación, en el ámbito cosmológico: movimiento de la Tierra, infinitud del universo, pluralidad de mundos, necesidad del universo infinito a partir de la infinita potencia divina, etc. Bruno decidió no abjurar. A mi juicio este gesto denota por parte de Bruno la convicción de que la filosofía, como proceso de conocimiento de persecución de la verdad, no solamente es autónoma, sino superior a la religión, cuyo ámbito no es teorético-cognoscitivo, sino moral, pastoral y pedagógico.
Por otra parte, es cierto que el tribunal, a lo largo de todo el proceso, no pudo acceder más que a una parte limitada de la obra de Bruno y, dentro de esta, La expulsión de la bestia triunfante estaba ausente, aunque hacia finales de 1599, se hizo llegar un ejemplar de esta obra ante la Inquisición, pero ya no tuvo un efecto en la conclusión del proceso.

P. ¿Cuál es su próximo proyecto en relación con Bruno?

M.A.G. Mi próximo proyecto es la esperanza de que se publique por parte de la editorial Gredos, y en el marco de la colección de clásicos del pensamiento filosófico, el volumen de Bruno que comprenderá los seis diálogos italianos, con una extensa introducción general por mi parte y una anotación mínima por la estructura general de la colección, a la que lógicamente el volumen de Bruno tiene que adaptarse. Si finalmente este volumen se publica en los próximos meses, constituirá una aportación de considerable valor, en mi opinión, a los estudios brunianos en España, porque ofrecerá por primera vez, en un volumen único, el conjunto de la obra italiana de Bruno (salvo la comedia El candelero). También espero que en 2014, aparezca una nueva edición de Del infinito: el universo y los mundos como primera entrega de los diálogos italianos, pero en este caso con una introducción para cada uno de ellos, que constituirán volúmenes independientes, y un comentario exhaustivo, en forma de notas en las que yo, modestamente, pretendo ofrecer al lector español los materiales para una intelección lo más completa posible del proyecto filosófico de Bruno.

giordano bruno m-angel granada

ENLACES:
http://www.ub.edu/filosofia-estetica-cultura/es/docentes/miguel-angel-granada-martinez
http://www.herdereditorial.com/autores/887/granada--miguel-angel/
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