PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dijous, 13 de setembre de 2012

HISTORIA: a 220 años de las "Masacres de septiembre"


Marat

Se trata de uno de los episodios más sombríos de la Revolución francesa: entre 1000 y 1400 prisioneros monárquicos son ejecutados sumarísimamente, tanto en París como en otras ciudades, en un proceso de violencia revolucionaria y popular que se fue de las manos a quienes lo planificaron como un método para neutralizar al enemigo interior. Como consecuencia, numerosos aristócratas reformistas tomaron el mismo camino que antes había tomado los conservadores y reaccionarios: la emigración.










El 3 de septiembre de 1792, Marat justifica estos actos de la siguiente manera:

"La Comuna de París desea informar a sus hermanos de todos los departamentos, que una parte de los temibles conspiradores detenidos en las cárceles ha sido condenada a muerte por el pueblo: actos de justicia que creen indispensables a fin de acabar, por temor, con todas las legiones de traidores encerrados tras sus muros; por el momento se ha conseguido que el enemigo se detenga y, sin duda alguna, toda la nación, después de la larga sucesión de traiciones que la han conducido al abismo, se decidirá a adoptar estas medidas si las cree necesarias para la salud pública, y todos los franceses dirán, como los parisinos: "Nosotros moriremos frente al enemigo, pero no dejaremos detrás nuestro a estos delincuentes para que maten a nuestros hijos y a nuestras mujeres".





La cuestión que suscita este episodio es la relativa a la diferencia entre la violencia planificada y la violencia que se desata espontáneamente en un proceso revolucionario y en condiciones sociales de precariedad, pobreza e incluso hambre. No hay que olvidar que ese mismo verano de 1792, el pueblo de París asaltó el palacio de les Tuileries y derribó a la monarquía. Es el tema de la inevitabilidad de la violencia social como respuesta a la violencia política, actos ilegales frente a la violencia legitimada por las leyes.

Como complemento, nos remitimos a una entrada referida a la Masacre de Peterloo (16 de agosto de 1819): en este enlace.


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