PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

divendres, 21 de juny de 2013

CORINNE, de Germaine de Staël (1807)



La principal novela de Germaine de Staël fue publicada en la primavera de 1807, con un éxito inmediato. La ha comenzado a escribir en Coppet, instalada allí desde junio de 1805, después de una estancia en Italia, con August W. Schlegel y otros amigos, entre el otoño de 1804 y el verano de 1805. La acaba de redactar en 1806. La acción se sitúa a partir de 1795.

En cuanto al contexto de la redacción de esta obra, Germaine parte de un conocimiento relativamente mediocre de Italia, el propio de las clases altas, que han leído a Montesquieu y a Gibbon, pero no han viajado. Hay que añadir que Italia se ha convertido en destino de muchos exiliados franceses, condición que Germaine ha acabado compartiendo, cosa que le ha impulsado a viajar, primero a Alemania y después a Italia. Germaine conoce también a algunos italianos, y algunos de sus amigos suizos y alemanes conocen el país (Bonstetten, Sismondi, Humboldt). También hay que contar con las referencias a obras pictóricas que hay en la obra, y que Germaine sitúa en diferentes lugares que ha visitado en Italia, en 1805, pero que en realidad ha visto en el Louvre de París, llevadas allá tras las guerras revolucionarias.

El interés por Italia, como si acabaran de descubrirla los románticos europeos, se debe también a la obsesión romántica por unir lo cultural con lo natural, una nueva manera de sentir: todo lo que es natural es variado, y supone un pequeño placer contemplar la variedad de las costumbres (Corinne 1, cap. IV). Es la respuesta romántica al contractualismo racionalista de la superada Ilustración. La cultura, obsesión romántica, es un producto natural y no resultado de la construcción social, de la convivencia y en última instancia de la voluntad, sino fruto de fuerzas impersonales e incontrolables.

Tras el viaje a Alemania, a partir del cual surgirá un libro esencial para entender el romanticismo europeo (De l’Allemagne, publicado en 1810), Germaine no se entrega directamente a la composición de esta obra, sino que un episodio vivido en Weimar la lleva a dirigir su atención hacia Italia, viaja allí y escribe Corinne. La redacción de Corinne se gestó en Weimar, el 1 de febrero de 1804, tras asistir a la representación de una ópera, La Saalnix, que narra la historia de una ninfa enamorada de un joven mortal quien, al descubrir su condición de inmortal, la abandona y acaba en brazos de una mujer como él, mortal y limitada. En este argumento se inspirará Germaine para componer el tema central de Corinne, que se desarrollará en Italia. Tras el viaje a Alemania, Germaine visitará Italia para ver con sus ojos lo que quiere explicar; pero del viaje a Alemania también aprovechará materiales para Corinne, dado que el ambiente intelectual alemán está dominado por la admiración hacia Italia (Goethe, para comenzar). Inicia el viaje a Italia, acompañada de August W. Schlegel y sus tres hijos, en diciembre de 1804, y regresará a Coppet en junio de 1805.




Durante el periplo italiano, Germaine hace acopio de notas e impresiones, de historias y caracteres humanos que luego aprovechará para componer Corinne. Hay un fondo de realismo en esta novela, aunque también hay el resultado de lecturas de clásicos latinos e italianos.

Germaine de Staël como Corinne (1808-1809)
Corinne trata del conflicto de una mujer de inteligencia excepcional (¿ella misma?), que no consigue encajar en un mundo dominado por hombres no siempre excepcionales, que prefieren unirse a mujeres mediocres, mucho más accesibles y moldeables, teniendo en cuenta la estrechez de los moldes sociales de la época. Pero el desenlaza de esta novela no puede ser más pesimista en cuanto a la posible resolución del conflicto amor-inteligencia-sociedad. Oswald, el protagonista masculino de quien Corinne se enamora, acaba rechazando a esta mujer excepcional y se casa con su hermanastra, Lucile, cediendo a las presiones de la sociedad inglesa y  de su padre muerto. Es el triunfo del absurdo de la sociedad sobre el amor. Es el peso de los muertos sobre las vidas de los vivos, tema recurrente en el romanticismo (Burke, Chateaubriand), contra el que Germaine se rebela. Víctima de su propia condición de mujer excepcional, Germaine sólo puede crear caracteres femeninos incomprendidos, destruidos por los prejuicios y la hipocresía de la sociedad (aquí asoma Rousseau). El genio excepcional de Corinne no le sirve en este entorno social dominado por los varones y la mediocridad (cosa que, por lo demás, tampoco ha cambiado demasiado al cabo de dos siglos). Germaine muestra aquí el abismo que hay entre la condición masculina y la femenina, un abismo que parece insuperable. Por eso no es una defensora entusiasta de la causa de la libertad de las mujeres, sólo se limita a denunciar el destino que esperas a las mujeres en una sociedad que no las admite si no se someten. Germaine no es una activa militante feminista, todavía es pronto para que esas actitudes se dejen ver. Sólo se lamenta de su propia condición de la que no puede escapar, a pesar de contar con privilegios sociales y económicos la separan de muchos otros hombres y mujeres.

En el despliegue de los principales personajes de esta novela se puede apreciar la mezcla de realidad y ficción que hay en la mente de Germaine:
  • Corinne representa las nuevas ideas estéticas alemanas, el romanticismo, el arte por el arte. La belleza deriva de lo útil, sino que vale por sí misma. La contemplación de lo bello puede elevar moralmente al individuo. Es una poetisa y crítica, una poetisa improvisadora, en el sentido italiano. Posee un poder creativo inmediato, que se apoya sobre sus vastos conocimientos, meditación y entusiasmo creativo, que le procuran una especia de poder mágico. Corinne es la imagen que Staël desea transmitir de Italia, como símbolo, reuniendo en ella el genio del Norte y el genio del Medirerráneo (Midi). Sólo ella es capaz de provocar una trasformación en el taciturno Oswald. El personaje va más allá de la realidad italiana. Se postula que en buena medida reúne todo aquello que Germaine quiso ser y no fue, una Germaine idealizada que reivindica su poder creativo fruto de sus facultades excepcionales. Para Sainte-Beuve, Corinne representa el ideal de Mme de Staël, su obra culminante, su Capitolio, su Colina Capitolina; es un roman-poëme. A Germaine no le importan las críticas de los medios afines al régimen. Su libro sobre Italia será la llave de su gloria literaria, más allá de la popularidad momentánea. Corinne es, según Sainte-Beuve, la imagen de la independencia soberana del genio, incluso en momentos de opresión, pues el conquistador que ha exiliado a su autora no podrá evitar su coronación literaria en toda Europa. Corinne es, como personaje, todo lo que Germaine hubiera querido ser, aunque se dice que se inspiró más bien en la figura de Juliette Récamier, su gran amiga, de la que envidiaba su gran belleza y capacidad de atraer a los hombres. Ciertamente, Corinne baila una tarantela, que se inspira en la estancia en Nápoles, y hay una carta en la que Germaine confiesa haberse inspirado en un baile ejecutado por Mme Récamier. El problema de fondo de Corinne es
    Oswald y Corinne
    precisamente éste, la tensión entre la belleza y la inteligencia, la dificultad de ser un genio creativo en medio de una sociedad centrada en hombres mayoritariamente mediocres que reservan estrechos espacios a la mujer. Y esto es extensible tanto a la sociedad francesa como la inglesa (como Germaine tuvo ocasión de comprobar en 1793). Esta tensión será la causa de la ruptura entre Oswald y Corinne, y fue la fuente de las desgraciadas experiencias sentimentales de Germaine con los hombres.
  • Oswald, el noble escocés que ha perdido a su padre. Se postulan semejanzas entre él y Pedro de Souza, el diplomático portugués que Germaine conoce en Roma y con quien, habiendo perdido ambos al padre recientemente, establece un vínculo sentimental. Sin embargo, hay también semejanzas con Constant, y se aprecian muy bien cuando Constant se manifiesta en su propio personaje, Adolphe. En realidad, Oswald aparece como una amalgama de los hombres que Germaine ha estimado, aun sin éxito, o al menos sin haber conseguido de ellos una plena correspondencia a su amor. Ahí encaja también Prosper de Barante, hijo del prefecto de Ginebra, a quien conoció en el verano de 1805, a la vuelta de Italia, aunque otras fuentes hablan de François de Pange como inspirador de este personaje. Oswald lo ve todo a través de la moral, de la utilidad pública y social, y a través del rigor histórico y arqueológico. Realiza el tópico de que el ser reflexivo es a la fuerza melancólico y taciturno, mientras que el hombre de acción vive la vida al día, aprovechando cada momento, como el vividor Erfeuil, su contrapartida narrativa.
  • Lord Neville, padre de Oswald, adquiere los rasgos de Jacques Necker, padre de Germaine, cuya muerte en ausencia de la hija, de viaje por Alemania, se traslada a la acción en la figura de este personaje. Oswald y su padre representan lo que Germaine ve como modelo político aplicable a Italia, por ejemplo, la democracia y el progreso político, aunque no para la Francia de 1795. De hecho, Staël pasa en esa época por una fase republicana hasta que vuelve la vista a su padre, Montesquieu y el modelo inglés (en Considérations, publicada en 1818 pero escrita hacia 1813).
  • Conde d’Erfeuil, noble francés que representa la vanidad francesa y la potencia de sus ideas en Europa. Es un aristócrata honesto y bondadoso pero también vividor, frívolo, utilitarista, egoísta, vanidoso e ignorante, con un fondo de tradicionalismo; es una figura característica de los salones, un tipo que se siente superior en el extranjero simplemente porque habla un francés perfecto. Es, al cabo, un enemigo de la libertad de las mujeres que se rebelan contra las imposiciones sociales (Corinne 1, cap. III).

Oswald
En el texto no faltan referencias políticas, como las críticas de Oswald a los gobiernos italianos, la pobreza de los Estados de la Iglesia, la miseria del medio rural romano y la ignorancia del pueblo. Donde más se arriesga Germaine es al tratar cuestiones religiosas. Oswald es protestante; Corinne, católica. En este terreno, Germaine habla más por boca de Oswald, aunque Corinne intenta hacer comprender al protestante que en las formas del culto católico hay un fondo profundo.
El tratamiento que Germaine hace de las cuestiones más sensibles (política, religión, condición de la mujer), conlleva el descontento de las autoridades. El descontento que produce la obra en Napoleón es suficiente para paralizar cualquier amago de crítica positiva hacia esta obra en la prensa. En este momento, la libertad de prensa había casi desaparecido y la censura amenazaba a los autores que desafinaban respecto de las líneas marcadas por el régimen imperial. Sólo en Le Publiciste aparecen tres reseñas elogiosas, firmadas por D. D., que Sainte-Beuve atribuye a Mlle de Meulan, o lo que es lo mismo, Mme Guizot.
En este punto se hace evidente la necesidad de contar con un grupo de amigos o con buenas relaciones con el poder, para poder entrar en el círculo literario dominante, que entonces estaba en posesión de Chateaubriand y compañía. En eso no han cambiado mucho las cosas. Al parecer, el mismo Napoleon se animó a escribir una reseña sobre Corinne en el Moniteur, una reseña que Sainte-Beuve califica de amarga, pero que dice no haberla encontrado en las hemerotecas, así que pide a los admiradores de la literatura napoleónica del momento (estamos en 1835, y cita a Thiers, Hugo) que se afanen en ello, aunque cree que no es necesario que los intelectuales se dediquen a ponerle a Napoleon más coronas de las que le corresponden.

Bibliografía
  • Germaine de Staël, Corinne ou l'Italie. Paris, Nicolle, 1807. Edición original, varios volúmenes, digitalizada, en este enlace al primer volumen. Hay una edición moderna, publicada por Gallimard, en 1985. En español hay una edición editada por Funambulista, 2011 (en este enlace).
  • Beau de Loménie, E., Introduction à Lettres de Madame de Staël à Madame Récamier. Paris, Domat, 1952.
  • Sainte-Beuve, Portraits de femmes. Paris, Gallimard, 1998. El texto relativo a Mme de Staël, escrito en 1835 (original publicado en Revue des Deux Mondes, 1 y 15 de mayo de 1835), está en las págs. 125 a 216 del volumen. 

Información complementaria
  • Necker de Saussure, Albertine, Notice sur le caractère et les écrits de Mme de Staël. París, Treuttel & Würtz, 1820. Edición digital en este enlace.



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