PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

diumenge, 2 de juny de 2013

HEMEROTECA: dos libros de Alfons Martí Bauçà (2001)

Reseña mía sobre dos libros del autor balear, Alfons Martí Bauçà, y publicada en Lateral, en septiembre de 2001.



Puristas, resentidos y fariseos

Alfons Martí Bauçà (ex-futbolista en tercera división y ahora escritor) y Oriol Malló (periodista reconvertido en editor) forman un curioso tándem. Uno escribe y el otro edita; ahora escribe éste y el otro le hace el prólogo y le lleva la dirección teórica (extraño papel). Nada que objetar salvo los resultados de esa cooperación.
 
Alfons Martí Bauçà
Martí Bauçà escribe tres libros en poco más de dos años. Primero fue El hombre que quiso ser hombre (1998), bien recibido por la crítica, y luego De la polis a la desaparición, ambos editados por Oriol Malló. El tercero corresponde a su parte en el libro escrito por Malló, En tierra de fariseos, y editado (afortunadamente para el autor) no por él mismo sino por Espasa. Si a Malló le respalda una carrera periodística en El Temps, un Premi Nacional de Periodisme  en 1992, y un par de títulos dentro del género del reportaje, al otro le respalda su amigo Malló, que cree en él, y muchos críticos que incomprensiblemente han considerado que De la polis a la desaparición es un gran libro, escrito con un estilo "expresionista" y por tanto, admisible.

La tesis que Martí Bauçà defiende aquí es que los hombres crearon la ciudad como un acto contra la naturaleza para asegurarse la libertad que no tenían en el estado natural. Los enemigos de la ciudad, de la política, que además son los resentidos de la historia, reclaman el retorno al orden natural de leyes implacables e indiscutibles. Contra ellos, sostiene Martí Bauçà, es necesario manifestar la vigencia de la ciudad, porque la alternativa no es el idílico estado natural de Rousseau, sino el infierno de Hobbes. Este discurso no es nuevo, pero podría dar pie a una interesante defensa del espíritu prometeico del hombre, más una advertencia ante el fundamentalismo ecologista que se avecina, bajo la bandera de Gaya y la Nueva Era. Se desaprovecha, sin embargo, en un farragoso escrito mal editado.


Oriol Malló
El autor tacha a los puristas de resentidos y fariseos, pero ante semejante escritura no queda más remedio que ejercer de purista recalcitrante. Hay numerosas citas entre comillas, pero ni una sola referencia bibliográfica sobre esas citas, salvo para nombrar a sus autores; pero, ¿quiénes son Georgias, Tucídedes o Gutrie? ¿Acaso se referirá al sofista Gorgias, al historiador Tucídides, y al famoso helenista inglés W. K. C. Guthrie? No, no se trata de erratas, sino de reticentes errores que se combinan con el indiscriminado uso de frases escritas en versales, en un texto repleto de párrafos de sólo tres líneas. Parece que Martí Bauçà haya convertido en libro sus apuntes de clase, que por cierto no tomó bien, pues Aristóteles no fue discípulo de Sócrates, sino de Platón. Más aún, no se entiende su arrebatado ataque contra los sofistas, esos necios resentidos, según el autor. Es incoherente ir contra ellos, que fueron los primeros defensores de la ciudad, que distinguieron claramente la condición política de la condición natural, a través de la oposición entre nomos (ley, convención) y physis (que no "phisis").

Leer a Martí Bauçà se convierte en una pantanosa trampa cuando el inocente lector, purista o no, se adentra y descubre las arenas movedizas que le impiden la percepción de un discurso comprehensivo. Si se añade el gravamen de unas páginas sin apenas márgenes, parece que autor y editor conspiran contra el lector, y el resultado es el abandono precoz y la búsqueda de algún buen cómic.

El libro de Malló está mejor documentado que el de Martí Bauçà, pero no siempre correctamente documentado, y aunque su autor escribe mejor que éste, reproduce algunos de sus defectos. El prólogo que éste escribe para aquél tiene los mismos criterios formales que De la polis a la desaparición, lo cual es flaco favor a su amigo, pues desanima a seguir leyendo; si en el prólogo, además, se supone sintetizado el corazón teórico de la investigación de Malló, peor aún. De todas formas, no hace falta tanta dirección teórica para describir las miserias del catalanismo de posguerra, vinculado más a valores religiosos (naturalistas) que políticos, y relacionarlo con la evolución del nacionalcatolicismo hasta el nacionalpujolismo, pasando por catalanismo kumbayá, mojigato, ecuménico y hasta obrerista. Sin embargo, hay en la teoría de este libro un error de base: el nacionalismo es una forma naturalista y religiosa de entender la política, y en esencia no tiene que ver con la ciudad, sino con la casa. El nacionalismo se ha politizado al verse obligado a intervenir en el juego democrático, pero su corazón es doméstico. En esencia, nada tiene que ver la nación (lugar en el que hay que ser para poder estar) con la polis democrática (lugar en el que para ser sólo es necesario estar). Catalanismo y republicanismo son conceptos antagónicos. Un repaso a Aristóteles no le hubiera venido nada mal a Malló, en lugar de dar crédito a su director teórico. Habiendo editado De la polis a la desaparición, ¿cómo se le ocurre decir que Martí Bauçà es un "filósofo clásico"?



  • Oriol Malló y Alfons Martí, En tierra de fariseos. Viaje a las fuentes del catalanismo católico: Madrid, Espasa Calpe, 2000.

  • Alfons Martí Bauçà, De la polis a la desaparición: Barcelona, Oriol Malló Editor.















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