PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dilluns, 24 d’agost de 2015

EDUCAR PARA LA COOPERACIÓN (2015)

LA EDUCACIÓN COOPERATIVISTA: MÁS ALLÁ DEL APRENDIZAJE COOPERATIVO  

Fèlix Pardo
Este artículo es la versión íntegra del publicado en Nexe 36

Pensar lo que tendría que ser por razones morales o bien pensar lo que podría ser por fenómenos históricos tal vez sea una de las actividades más relevantes del pensamiento humano, por nuestro afán de ir más allá de la realidad presente que nos rodea y limita, abriendo una puerta de escapada, a través de la ideación de utopías, de una realidad futura. Pero es también la actividad más arriesgada. Y esto no solo porque del futuro no tenemos ninguna experiencia (solo podemos apelar a nuestras creencias o fe en su validación), también porque nuestra subjetividad se puede representar con las formas más sombrías y terribles de la razón humana, tal como la humanidad ha experimentado cruentamente en los sistemas totalitarios que se han sucedido a lo largo del tiempo hasta el presente.
Hay que decir, en cuanto a este segundo peligro, que tendría que ser motivo de preocupación para todos los demócratas, con independencia de nuestras diferencias ideológicas, que algunas de las características definitorias de las utopías sociales que se han transformado en sistemas totalitarios, persisten de manera más o menos encubierta en las instituciones que están en la base de nuestra vida social. Concretando más, la obediencia ciega a la autoridad (en particular del líder), la limitación o supresión de la autonomía y la participación activa de las personas, y la negación o exclusión del otro (por sus diferencias) –unas características que en conjunto producen inevitablemente violencia e inhiben nuestro sentimiento de simpatía, y en consecuencia nuestra disposición a la cooperación–, se reproducen en la mayoría de las empresas capitalistas y las escuelas tradicionales que se reflejan, en cuanto a la organización y dimensión, en estas. De aquí la importancia de un ideal como el de la cooperación, el núcleo del cual está formado por la responsabilidad, la autogestión democrática, la autonomía, la ayuda mutua y la equidad, que nos permite, sin ningún tipo de duda, conjurar este peligro...
EL TEXTO SIGUE EN EL SIGUIENTE ENLACE A nexe.



Fèlix Pardo, filósofo y educador, ha escrito sobre educación, cooperativismo y democracia económica, así como neurodidáctica. Recibió el Premi Periodístic Jacint Dunyó 2014, de la Fundació Roca i Galès. Es también coautor del libro Cooperativisme contra la crisi?, publicado por la Fundació Pere Ardiaca, Barcelona, 2010 (este libro puede leerse en pdf de libre acceso, en este enlace).



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