PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dilluns, 30 de desembre de 2013

RESEÑA: ateísmo y religiosidad (1997)


Reseña mía del libro de Gonzalo Puente Ojea, Ateísmo y religiosidad. Madrid, Siglo XXI, 1997. Publicada en Lateral, diciembre de 1997.



Puente Ojea ha escrito un libro muy atractivo, fruto de un impresionante seguimiento de los testimonios que el escepticismo religioso ha ido dejando a lo largo de la historia de la cultura, tanto en Oriente como en Occidente. Se trata de un texto sugestivo para el lector no especializado, que le permite acceder a los más agudos argumentos contra todo tipo de teísmo.

Puente Ojea se introduce en los aspectos genéricos del hecho religioso, desde la perspectiva del animismo y siguiendo los pasos del antropólogo victoriano Edward Tylor. También toma en consideración el gran tema común del teísmo y del ateísmo: la existencia de Dios. La aportación crítica de Puente Ojea no conseguirá destruir la fe de quienes están en gracia de Dios, pero desde luego deja muy mal parados a los que pretenden que esa fe tiene fundamentos racionales.  

Pero el principal empeño de esta obra es mostrar la noble tradición milenaria del pensamiento alternativo a la también milenaria mentalidad mítico-religiosa; si bien ésta es genéticamente anterior al escepticismo, ya entre los antiguos egipcios se descubren dudas respecto de lo divino. Puente Ojea presenta una historia de la irreligiosidad como legítima alternativa a la injustificada preeminencia del pensamiento religioso en la cultura, dominio que ha servido para forzar una irreal correspondencia entre razón y fe que convertía al ateísmo en una enfermedad del intelecto. El autor quiere así neutralizar la errónea convicción de que la religiosidad es connatural e indisoluble de la conciencia humana. Y salvo que se le lea con excesivos prejuicios deístas, lo consigue.

Añadimos un vídeo sobre el famoso debate entre Puente Ojea y Gustavo Bueno, hablando de ateísmo, moderado por Sánchez Dragó (en este enlace).









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