PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dimarts, 18 de febrer de 2014

BOUGAINVILLE EN MONTEVIDEO (1767)

Durante la estancia de Bougainville en la región del Río de la Plata, visitó Montevideo, y dejó testimonio de su experiencia al otro lado del estuario platense:


La ciudad de Montevideo, establecida desde hace cuarenta años, está situada en la ribera septentrional del río, treinta leguas por encima de su desembocadura y construida en una península que defiende de los vientos del Este una bahía de cerca de dos leguas de saco por una de anchura a su entrada. En la punta occidental de esta bahía hay un monte aislado bastante elevado, el cual sirve de reconocimiento y ha dado nombre a la ciudad; las otras tierra que la rodean son muy bajas. El lado de la llanura está defendido por una ciudadela: varias baterías protegen el lado del mar y el fondeadero; hasta hay una en el fondo de la bahía, en una isla muy pequeña, llamada isla de los Franceses.

Montevideo tiene un gobernador particular, el cual está inmediatamente bajo las órdenes del gobernador general de la provincia. Los alrededores de esta ciudad están casi incultos y no producen ni trigo ni maíz: hay que hacer traer de Buenos Aires la harina, la galleta y demás provisiones para los barcos. En las huertas, sean de la ciudad, sean de las casas de las cercanías, no se cultiva casi ninguna legumbre: se encuentran solamente melones, calabazas, higos, melocotones, manzanas y membrillos en gran cantidad. Los animales son tan numerosos como en el resto del país, lo que, unido a la salubridad del aire, hace la escala en Montevideo excelente para las tripulaciones; únicamente se deben tomar medidas para impedir la deserción. Todo incita a ella al marinero en un país donde la primera reflexión que le sorprende al desembarcar es que se vive allí casi sin trabajar. En efecto, ¿cómo resistir a la comparación de deslizarse en el seno de la ociosidad los días tranquilos, bajo un clima delicioso, o languidecer, hundido bajo el peso de una vida constantemente laboriosa, y acelerar en los trabajos del mar los dolores de una vejez indigente?
La isla de los Franceses se llama actualmente de la Libertad



Bougainville estuvo fondeado en Montevideo hasta el 28 de febrero de 1767. Quizás él también tuvo la tentación de quedarse allí, pero su punto de vista de oficial de la marina debía ser muy diferente del marinero raso.



FUENTE:
Bougainville, Viaje alrededor del mundo. Madrid, Espasa-Calpe, 1966, parte I, cap. 2, págs. 36-37.


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