PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

diumenge, 29 de gener de 2017

MONISMO PANTEÍSTA

Segundo intento de resolver el problema de la conexión entre las substancias cartesianas, esta vez obra de Spinoza. La reflexión de Spinoza comienza en la definición cartesiana de substancia: aquello que no necesita de otra cosa que a sí mismo para existir (en este fragmento, por ejempo, del Discurso, parte IV).

Descartes había establecido tres substancias: la materia (res extensa infinita), el yo (res cogitans finita) y Dios (res infinita inextensa). A pesar de su propia definición, cabía considerar que había una evidente dependencia ontológica de unas sobre otras, en tanto que considera a Dios creador del mundo y garante de sus leyes y del conocimiento humano. En fin, que sólo Dios era, en sentido estricto, una substancia.

Spinoza retoma este conflicto dejado de lado por Descartes. Con total coherencia, afirma que si las otras dos substancias han sido creadas por Dios es una contradicción seguir tomándolas como tales, dado que la única substancia, aquello que no necesita de otra cosa que a sí mismo para existir, es Dios. Si en el mundo hay cosas y pensamientos, sean lo que sean no son substancias, sin imperfectas y dependen de algo más perfecto, dependen de Dios para ser.

Así que, tras esta reflexión, desembocamos en el monismo: sólo hay una substancia, Dios. Si hablamos de relojes, ya no hay nada que sincronizar, dado que sólo hay un reloj. Pero es un reloj especial. El problema de la relación entre substancias ha quedado disuelto porque ya no hay que poner nada en relación: todo está en Dios.

Pero hay que explicar algunas cosas, claro: dónde colocamos esas instancias tan dispares de las que tenemos constancia, esto es, que existen y se relacionan: la materia y el pensamiento. La solución de Spinoza ha de pasar necesariamente por Dios, que es lo único que se explica por sí mismo:
  • Dios es la perfección absoluta, es res inextensa infinita. Infinita implica que tiene infinitos atributos, entre los cuales sólo contemplamos dos, la extensión y el pensamiento. Sólo dos porque nosotros, pobres cosas limitadas, no podemos llegar a más, no podemos comprender a Dios en su totalidad, no podemos atribuirle más que dos atributos, la extensión y el pensamiento.
  • Dios y naturaleza son equivalentes, es decir, espíritu y materia no son elementos contrapuestos, sino dos de las múltiples caras de Dios, o dicho de otra manera, hay un solo reloj, pero tiene infinitas esferas de las cuales sólo contemplamos dos, y ambas marcan la misma hora, cada una a su manera. Esto es el panteísmo.
  • Spinoza formua su panteísmo así: Deus sive natura, Dios o naturaleza. Espíritu y materia son equivalentes.
  • En su obra Ética demostrada geométricamente, Spinoza habla tanto de naturaleza como de Dios, e incluso más de aquella que de éste. Pero su editor, temeroso de las autoridades religiosas, que impedirían la publicación del libro, retocó el texto (Spinoza ya había fallecido) y substituyó en numerosas ocasiones la palabra naturaleza por Dios (dado que eran totalmente equivalentes), de modo que Spinoza parece un teísta pero no lo es.


Spinoza introduce dos términos que hay que tener en cuenta:

  • Atributo: cada una de las maneras en que se manifiesta la substancia. Dios tiene infinitos atributos, pero sólo conocemos dos, extensión y pensamiento, materia y mente. Extensión y pensamiento (el alma) no son cosas creadas por Dios, sino atributos suyos, son Dios, que es ala vez cosa pensante y cosa extensa. La naturaleza es divina, por tanto.


  • Modo: son los diversos particulares, fruto de las modificaciones de la substancia divina. Hay mentes individuales y cuerpos individuales. No hay que explicar la conexión entre ellos, son todos parte de lo mismo.

Con Spinoza, el problema de la relación cuerpo-mente deja de ser un problema, o es un problema falso. Se trata de dos procesos que corren paralelos, guardando siempre una estricta correspondencia, en tanto que la estructura de las ideas equivale a la estructura de las cosas: el pensamiento piensa la realidad.

Sutiles resonancias a Parménides y Anaxágoras, ¿no?





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