PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

diumenge, 1 de gener de 2012

HEMEROTECA: reseña mía sobre dos libros de Popper (1998)


Josep Pradas 
Un liberal heterodoxo

Lateral, nº 37, enero de 1998.

EL MITO DEL MARCO COMÚN
K. R. Popper
Barcelona, Paidós, 1997
225 págs.

EL CUERPO Y LA MENTE
K. R. Popper
Barcelona, Paidós, 1997
206 págs.


El mito del marco común es una recopilación de artículos y conferencias escritos entre 1958 y 1980, y revisada por Popper en 1993. Como él mismo advierte, son textos en su mayoría enfocados a la divulgación de sus ideas y dirigidos a un público no especializado, por lo que este volumen puede constituir una adecuada preparación para acceder a otras obras más complejas del autor vienés.

El título de esta recopilación se refiere a la creencia de que sólo es posible entenderse y entender el mundo desde dentro de un mínimo marco común, y que desde diferentes marcos no es posible el diálogo ni el entendimiento. Para Popper esta formulación es errónea, es un mito, es decir, algo que parece posible pero que carece de fundamento racional. La ausencia de un marco común no imposibilita la discusión; la hace más difícil, pero también da más profundidad a los resultados que se deriven de ella.

Estos planteamientos convierten a Popper en un pensador avanzado, en ultramoderno. Rechaza no sólo el mito del marco común, que es uno de los conceptos básicos de la posmodernidad, sino también la fragmentación y compartimentación de la realidad y del conocimento. En la medida que la feudalización de las estructuras sociales y productivas, y la separación entre el Primer y el Tercer Mundo, son exponentes del mito del marco común y justifican la vigencia del discurso único, Popper sería hoy un liberal heterodoxo, convencido de que las diferencias sustanciales entre culturas y niveles históricos, que dificultan la comprensión mutua, pueden superarse si se adopta una postura crítica racional hacia los otros.

Popper defiende que siempre es posible ponerse en el lugar del otro si de entrada se acepta su realidad. Piensa que los conflictos tienen salida si se afrontan las contradicciones entre unos marcos y otros. Siempre es fructífero intentar disolver la fragmentación del mundo. La solución no puede consistir en encogerse de hombros ante tanto relativismo, ni aferrarse al marco propio como si fuese la única realidad y rechazar los otros marcos como si fuesen las sombras en la caverna. No se trata de disolver las diferencias para hallar un marco común universal y totalizador (esto sería modernidad, Ilustración, algo que ya ha fracasado), sino intentar el entendimiento a pesar de los diferentes marcos que nos separan; de hecho, son las diferencias las que permiten hallar puntos en común. Ya lo dijo Aristóteles: una comunidad no se compone de individuos semejantes en todo (Política II, 2).

En El cuerpo y la mente se recogen las conferencias dictadas por Popper en la Universidad de Emory, en 1969, dedicadas al tema de la relación entre el cuerpo y la mente. Popper recupera el viejo problema cartesiano de la separación entre el cuerpo y el alma, que es un problema serio en tanto que obliga a explicar cómo es posible la concordancia entre lo fisiológico y lo mental. De hecho, este problema no se ha resuelto, y sólo desde una perspectiva materialista _lo mental es un producto de lo fisiológico_ o innatista _vemos el mundo tal y como nuestra mente lo proyecta_ pueden producirse avances interesantes. Popper parte de esta última corriente, a través de su kantismo heterodoxo: el lenguaje es un instrumento de control de las funciones mentales, y captamos el mundo mediante el lenguaje. La mente gestiona la información que circula por el cerebro, y la articula haciéndola consciente, al menos parcialmente.

Hay que resaltar la gran erudición que Popper muestra en todos sus escritos, introduciéndose con soltura en cuestiones de genética, psicología evolutiva y física cuántica. Es capaz de citar con gran precisión tanto la literatura científica más avanzada de su tiempo como a los clásicos del pensamiento. Se le puede reprochar, acaso, que se apoya excesivamente en datos científicos para fundamentar su concepción del progreso científico: si todas las conclusiones de la ciencia son falibles, las que Popper utiliza para apoyar sus reflexiones filosóficas también, y éste es un riesgo que corre casi inconscientemente.





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