PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

diumenge, 1 de gener de 2012

OBITUARIO: Richard Rorty (2007)


8 de junio de 2007
Miércoles 13/06/2007
elmundo.es
DPA
NUEVA YORK.- Richard Rorty fue un filósofo que estuvo en pie de guerra con la filosofía toda su vida. Se defendía contra la pretensión de absoluto del pensamiento analítico y renunció durante décadas, a modo de protesta contra las corrientes tradicionales de su ámbito, a dirigir una cátedra de filosofía.
Al mismo tiempo, el neoyorquino de nacimiento, era considerado uno de los pensadores contemporáneos más importantes, influyentes y con más sentido del humor.
El 8 de junio murió de cáncer a los 75 años en su casa, en el campus de la Universidad de Stanford, en California. La universidad habla de él en su página web como de un ciudadano modelo: "Tanto como profesor como autor tenía una presencia increíblemente apasionante".
Entre los trabajos más importantes de Rorty figura el libro 'La filosofía y el espejo de la naturaleza', publicado en 1979. Esta obra es una especie de 'ajuste de cuentas' general con toda la filosofía analítica.
"La opinión ampliamente extendida de que la filosofía debe descubrir sobre todo qué es lo que el hombre puede saber y qué no es un disparate", sostenía el autor.
"Los seres humanos más bien deberían concentrarse en cómo se las arreglan en la vida cotidiana y no en las conclusiones a las que llegan teorizando". Rorty consideraba que la filosofía no es un "espejo" de las ciencias naturales".
También el libro 'Contingencia, ironía y solidaridad' (1989) generó revuelo. En él, Rorty analiza la cuestión de cómo la autodeterminación del individuo se puede implementar en una sociedad basada en la equidad.
"Creo que las historias tristes sobre padecimientos concretos muchas veces son un mejor camino para modificar el comportamiento de la gente que citar reglas universales", dijo en una entrevista.

Representante del neopragmatismo estadounidense
Con ese lema, Rorty se convirtió en uno de los principales representantes del neopragmatismo estadounidense. Una y otra vez causó polémica con textos irónicos y provocadores.
En su ámbito era considerado junto a Jacques Derrida y Jürgen Habermas uno de los pensadores más importantes. Al mismo tiempo, tenía críticos tanto de izquierda como de derecha. Muchos lo acusaban de acatar la sociedad del bienestar a la americana y no atreverse a nuevas visiones para la sociedad del futuro.
En los últimos años, el antifilósofo sorprendió a sus críticos cuando comenzó a intervenir cada vez más en política. Así, en 1997 llamó a las universidades en un ensayo a regresar a una política izquierdista "que en lo esencial se ocupa de impedir que los ricos desvalijen al resto de la población".
Finalmente, Rorty condenó duramente la invasión de Estados Unidos a Irak y reclamó a Europa que asumiera el papel de "policía mundial" dado que, en su opinión, Estados Unidos no estaba moralmente en condiciones de cumplir esa tarea.

Nacido el 4 de octubre de 1931 en una familia de periodistas en Nueva York, encontró muy pronto el camino de las ciencias. Ya a los 15 años estudiaba en la Universidad de Chicago y se doctoró en la prestigiosa Universidad de Yale.
Después de aceptar un puesto de profesor de filosofía en Princeton, a partir de 1982 sólo aceptó cátedras de filología o literatura comparada. En 1998, se jubiló, pero siguió dando clases en Stanford, en Palo Alto, California. Allí murió de un cáncer de páncreas. Deja una viuda y tres hijos adultos.


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