PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dilluns, 12 de novembre de 2012

RESEÑA: un libro de Victoria Camps sobre feminismo (1998)


EL SIGLO DE LAS MUJERES
Victoria Camps
Madrid, Cátedra, 1998
139 págs.

El feminismo, como todas las corrientes de ideas que en su momento plantearon reformas radicales en la sociedad, se encuentra ahora en la tesitura de adaptarse a los cambios sociales o quedarse anclado en mayo del 68. Victoria Camps ha contribuido con  su libro a esta necesaria renovación del discurso feminista, con el acierto de no caer en la tentación del estilo autoayuda de la que no se libra ni Shere Hite en su último libro, Mujeres sobre mujeres (el famoso Informe Hite sigue sin ser superado).

¿Qué tiene de interesante el libro de Camps? Sencillamente, que apuesta por la revalorización de la vida privada, el retorno a la casa, el reencuentro con la actividad reproductiva, como tarea pendiente para los hombres. Camps cree necesaria la feminización de los hombres para compensar la masculinización de las mujeres de finales del siglo XX, e impedir así la masculinización de la sociedad entera. Precisamente los cambios sociales generados en el tardocapitalismo son una oportunidad para lograr el mestizaje sexual que propugna. La progresiva deserción laboral, por ejemplo, hace que muchos hombres vuelvan a casa y descubran toda una serie de posibilidades que el trabajo les negaba. Lo cual se traduce en una masculinización de la casa, la familia, y de todo lo que hasta ahora ha sido propio del mundo femenino.



Casi puede decirse que el libro de Camps no es feminista; al menos debería interesar a muchos hombres. El actual empuje de las mujeres en el terreno laboral (lo público) les puede permitir redescubrir algo olvidado desde hace milenios: ahora los hombres pueden, legítimamente, no querer trabajar. Sólo queda esperar la reacción de muchas otras mujeres.
                                                                              
Josep Pradas

PUBLICADO EN LATERAL, Nº 48, DICIEMBRE DE 1998
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