PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dimarts, 31 de gener de 2012

TEXTO: edición digital de las Meditaciones de Descartes


Enlace de la edición digital del texto completo de las  
Meditaciones metafísicas de René Descartes. 

Texto completo.

Acceso en este enlace

Si no hay suerte, prueba en este otro enlace

Añadimos una interesante reseña del libro de Antonio Damasio,  
El error de Descartes (Barcelona, Crítica, 2006),
en este enlace.

En esta reseña encontramos este fragmento:

"La distinción dualista entre mente y cuerpo “no pensante” del “Pienso, luego existo” de Descartes, constituye el verdadero Error, según la propuesta del autor. Durante la evolución apareció una conciencia elemental y, con ella, una mente simple. El progreso hacia una mente más compleja posibilitó el pensar y, más tarde, utilizar el lenguaje para comunicar y organizar mejor el pensamiento. Por lo que se ha de concluir, que para nosotros en el principio fue el ser y, sólo más tarde, el pensar.
Como dice Damasio, “la comprensión global de la mente humana debe relacionarse con un organismo completo, formado por la integración del cuerpo propiamente dicho y el cerebro, y completamente interactivo con un ambiente físico y social.”





 


El problema de la relación mente-cuerpo ha dado lugar a muchas controversias, y el desarrollo de la neurociencia, que puede incidir en la resolución de este problema, no ha impedido que haya todavía quien vea en la espiritualidad humana pruebas de la existencia de Dios. El siguiente artículo de Ester Astudillo da cuenta de esta cuestión, en el siguiente enlace.












diumenge, 29 de gener de 2012

MATERIALES: Descartes


Grabados cartesianos provenientes de la Óptica







MATERIALES: Descartes


Noticia sobre una carta pedida de Descartes a Mersenne.
Publicada por elmundo.es, el 25 de febrero de 2010.
Texto completo en el siguiente enlace a la web.

El texto puede leerse también aquí:

Una carta de la colección de 72 misivas originales del filósofo y científico René Descartes (1596-1650) robada en Francia en el siglo XIX ha sido localizada en una universidad de Pensilvania, informó la institución que también anunció que el ejemplar será devuelto a ese país europeo.
La carta, de cuatro folios y escrita el 27 de mayo de 1641, es una muestra de la extensa correspondencia que el francés intercambió con su amigo Martin Mersenne y que formaba parte del archivo del Instituto de Francia hasta que el italiano Guglielmo Libri la robara junto a miles de otros documentos a mediados del siglo XIX.
Así lo explicaron este jueves los responsables de Haverford College, la pequeña universidad del estado de Pensilvania que ha albergado el preciado ejemplar, sin saber que se trataba de parte de aquel famoso botín, desde que hace más de un siglo fuera donada por la viuda de uno de sus antiguos alumnos junto a otros bienes.
El responsable del descubrimiento fue el investigador Erik-Jan Bos, de la Universidad de Utrecht (Holanda), quien dio con una referencia a la carta mientras navegaba por internet y, tras pedir una copia a Haverford, pudo dictaminar que se trataba de una "auténtica y desconocida" misiva de Descartes.

Recompensa de 15.000 euros

Bos se puso en contacto con la universidad estadounidense y, cuando ésta conoció que se trataba de una de las cartas robadas por Libri, comunicó al Instituto de Francia la existencia de la misma y se ofreció a devolverla al lugar que la albergaba hasta que Libri la robó.
Los responsables de la prestigiosa entidad francesa aceptaron la oferta de Haverford y además le entregarán una recompensa de 15.000 euros por recuperar un texto que, según los expertos, "arroja luz sobre algunos elementos claves de la filosofía de Descartes" y ofrece detalles sobre la publicación de su obra 'Meditaciones metafísicas' (1641).
"La carta rinde cuentas sobre la manera en que ese trabajo se publicó y muestra que la forma original de 'Meditaciones metafísicas' contaba con un orden distinto al que se publicó", señalaron desde la universidad estadounidense, que también indicó que los folios presentan "la firma y la escritura indiscutible de Descartes".

El robo de un profesor de matemáticas

El robo de Libri, profesor de matemáticas en el Collège de France y responsable del Catálogo General de Manuscritos de las bibliotecas públicas francesas, fue uno de los más importantes del siglo XIX, ya que consiguió llevarse a Inglaterra una colección de 30.000 libros y manuscritos entre los que también había obras de Nicolás Copérnico, Galileo Galilei o Pierre de Fermat.
Libri, que evitó a la justicia francesa al entrar en el Reino Unido como refugiado político, vendió su botín a numerosos libreros y coleccionistas, por lo que las piezas han recorrido medio mundo.
Hasta ahora, de las 72 cartas de Descartes que desaparecieron, las autoridades francesas han logrado recuperar un total de 45.


MATERIALES: Descartes



Un resumen de 
su filosofía, para leerlo en 20 minutos, 
en este enlace.




































MATERIALES: Descartes


RESUMEN BIOGRÁFICO


Orígenes e infancia (1596-1606)

Formación inicial (1606-1616)

Viajes y milicia (1616-1628)

El retiro holandés (1628-1649)

Viaje a Suecia y muerte (1649-1650)



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Orígenes e infancia (1596-1606)
René Descartes nació en La Haya, en la Turena francesa, el 31 de marzo de 1596. Era el tercer hijo de una familia acomodada, pues su padre era consejero del Parlamento de Rennes y su madre hija del teniente general de Poitiers.
Apenas se sabe de este primer período de la vida de Descartes, y se supone que no es de gran importancia en cuanto al desarrollo de su pensamiento.

Formación inicial (1606-1616)
A los doce años, René ingresa en el colegio de La Flèche, que había sido fundado por los jesuitas en 1604, en el que impartían una enseñanza de carácter aristotélico y tomista.
Los tres últimos años en La Flèche, Descartes siguió un programa de filosofía que constaba de física, matemáticas, lógica y metafísica.
Sobre las enseñanzas recibidas aquí se puede decir que se fundamentaban básicamente en la lógica de Aristóteles, el seguimiento de sus obras lógicas, más obras físicas y metafísicas. Las clases se impartían según el modelo de la lectio, es decir, una explicación de un tema que se dictaba para luego ser desmenuzado en sus diferentes cuestiones hasta llegar a establecer algún silogismo que demostrara la tesis del texto. Había ejercicios de debate, algunos de ellos abiertos al público.
Se sabe que tuvo como profesor al Padre Francisco Verón.
Descartes no recibió en La Flèche ninguna de las inquietudes intelectuales de su época, y quizá por ello no hay en sus obras referencias a sus contemporáneos. En esta escuela se familiariza más bien con la tradición medieval, a la que se enfrentará más tarde pero sin poder desprenderse totalmente de ella.
Sus facultades intelectuales ya despuntan en esta época, a pesar de su mediocre salud física.
En 1614 abandona La Flèche y se dedica a aprender danza, esgrima y equitación, disciplinas propias de un hombre de su acomodada condición.
En 1616 aprueba su licenciatura de derecho en la Universidad de Poitiers, y comienza a viajar.

Viajes y milicia (1616-1628)
Tiempo de viajes. En 1618 se alista en el ejército de Mauricio de Nassau, gobernador de los Países Bajos y director de la Escuela Internacional de Guerra, que entonces se enfrentaba a los españoles.
Conoce al sabio holandes Isaak Beeckmann, quien le inicia en el estudio de la física-matemática y la geometría. Comienza el interés de Descartes por las ciencias aplicadas.
En 1619 abandona el ejército de Mauricio de Nassau.
Pasa por Dinamarca. Indagaciones sobre los Rosacruces.
Asiste en Frankfurt a la coronación del Emperador Fernando II, y luego se alista en el ejército de Maximiliano de Baviera, que luchaba contra el rey de Bohemia.
Durante el invierno de 1619 se produce el famoso episodio del sueño (10 de noviembre). Está acampado en Neuburg, cerca de Ulm. Descartes pasa el día solo y encerrado en su tienda de campaña, junto a la estufa, con la tranquilidad suficiente para entregarse a sus divagaciones (ver Discurso del método, II parte). En estas circunstancias, extrañas para un soldado, se entrega a sus especulaciones geométricas, y tiene una ensoñación por la que ve los fundamentos de su filosofía.
Tras este episodio, Descartes pasa por una especie de entusiasmo místico. Abandona el ejército y se dedica a viajar intensamente.
Entre 1623 y 1625 está en Italia.
En 1626 viaja a París. Estudia matemáticas, dióptrica y metodología científica. Se cree que es en esta época cuando redacta las Reglas para la dirección del espíritu.
En 1628 aún participa en una campaña militar, en el sitio de La Rochelle; es su último contacto con la vida agitada. A finales de 1628 se retira a Holanda, en busca del ambiente adecuado para su actividad intelectual.

El retiro holandés (1628-1649)
Estos 21 años de retiro y meditación dieron como resultado casi toda la obra cartesiana. Solamente salió de Holanda para viajar una vez a Inglaterra, otra a Dinamarca y tres a Francia, más la última excursión al mundo exterior, tentado por Cristina de Suecia, y de la que no regresó con vida.

En 1633, Descartes ha preparado su primer trabajo, Le monde, ou traité de la lumière. Se disponía a publicarlo cuando se enteró de la condena a Galileo por el Santo Oficio. Para evitar problemas semejantes, Descartes suspende la publicación de su obra, que sólo vió la luz en 1664, tras su muerte.
En una carta a Mersenne, de finales de noviembre de 1633, escribe: “Confieso que si eso [el movimiento de la Tierra] es falso, todos los fundamentos de mi filosofía también lo son, y está de tal manera ligado con todas las partes de mi tratado, que no podría desligarlo sin que el resto quedase completamente defectuoso.”

En 1637 publica nuevos trabajos de física: La dióptrica, los meteoros y la geometría, precedidos del Discurso del método como prólogo. Todo ello publicado en francés, en lugar del latín. Tras la publicación de esta obra, sobre todo gracias al famoso prólogo, se originó una corriente de simpatía hacia el pensamiento de Descartes, aunque también una reacción crítica desde las instancias oficiales.

En 1641 publica sus Meditaciones metafísicas, junto con las objeciones recibidas y sus respuestas (objeciones realizadas mayormente por Mersenne). Esta vez en latín. La publicación de esta obra empeoró su situación ante sus críticos, sobre todo porque sus ideas comenzaron a ser introducidas en algunas universidades, aun prudentemente y con muchas precauciones (por ejemplo, en Utrech).

La reacción contra Descartes no tardó en llegar: fue acusado de ateísmo y en 1642 fue prohibida la enseñanza de su filosofía.

Sus obras fueron incluidas en el Índice de Libros Prohibidos en 1663.

En 1642 aparece una segunda edición de las Meditaciones, en Amsterdam.
En 1644 aparecen sus Principios de filosofía, en latín, también en Amsterdam.
En 1647 se publica la traducción al francés de las Meditaciones y los Principios, revisada por Descartes quien también añade un prólogo.

Viaje a Suecia y muerte (1649-1650)
Desde 1647, la tranquilidad que Descartes había buscado en Holanda se quebró debido a los violentos ataques que recibió desde la Iglesia.
En tales circunstancias le llegó la invitación de la reina Cristina de Suecia, mujer interesada en la cultura y en la filosofía cartesiana, que le ofreció instalarse en su corte para recibir del filósofo lecciones de su filosofía.
En un principio, Descartes se resistió, pero despues de recibir garantías sobre su independencia intelectual y personal, marchó hacia Estocolmo en los inicios de octubre de 1649.
El 2 de febrero de 1650 enferma de pulmonía.
El 11 de febrero fallece.
Los restos mortales de Descartes fueron enterrados en Estocolmo.
En 1666 fueron llevados a París y depositados en Santa Genoveva.
Desde el 18 de febrero de 1819, sus restos descansan en Saint Germain-des-Prés, en París.
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MATERIALES: Descartes


Descartes: antes y después
Descartes: abans i després

Cal clicar per veure la imatge ampliada

divendres, 27 de gener de 2012

HEMEROTECA: reseña de un libro sobre Darwin (1985)




Reseña del libro de 
Carlos Oppenheimer, Darwin a Barcelona
Barcelona, PPU, 1984.

Publicada en catalán en  
El País, 26 de mayo de 1985.














HEMEROTECA: reseña de una biografía de Albert Einstein (1984)



Reseña del libro de Abraham Pais, "El señor es sutil...". La ciencia y la vida de Albert Eisntein. Barcelona, Ariel, 1984. 

Publicada en El País, 2 de diciembre de 1984.






































dimecres, 25 de gener de 2012

HEMEROTECA: artículo sobre avances científicos sobre la vida artificial (1991)




Artículo publicado en El País, 16 de enero de 1991.
































HEMEROTECA: reseña de un libro de Francis Galton (1989)


Reseña de un libro de Francis Galton sobre eugenesia. Publicada en 
El País, 9 de julio de 1989.






























HEMEROTECA: entrevista a Marc Augé (1999)



Entrevista de Ximo Brotons a 
Marc Augé, publicada en  
Lateral, marzo de 1999.























































dimarts, 24 de gener de 2012

OBITUARIO: José María Valverde (6 de junio de 1996)








Noticia del fallecimiento de 
José María Valverde, 
publicada en El País
7 de junio de 1996.





















ARCHIVO GRAFICO

Dos imágenes de José María Valverde




HEMEROTECA: reseña de un libro de Valverde sobre Nietzsche (1993)




Reseña de José Luis pardo sobre el libro de J. M. Valverde,  
Nietzsche, de filólogo a anticristo (Barcelona, Planeta, 1993). 

Publicada en El País
6 de febrero de 1993.
















HEMEROTECA: artículos sobre la versión del Ulises de Valverde (1989)



José María Valverde reflexiona sobre el arte de 
la traducción, a propósito de la suya sobre el Ulises de Joyce (Barcelona, Lumen, 1989). 

Publicado en 
El País
2 de julio de 1989.

































dilluns, 23 de gener de 2012

HEMEROTECA: entrevista a Ernst Tugendhat (2001)



Reportage y entrevista al pensador checo Ernst Tugendhat, en La Vanguardia, 1 de junio de 2001.





























HEMEROTECA: reseña de tres libros de Vattimo (1990)



Reseña de José Jiménez sobre tres libros de Gianni Vattimo, publicada en El País, 12 de agosto de 1990.














dissabte, 21 de gener de 2012

HEMEROTECA: artículos sobre el libro de S. Hessel (2011)




Artículo de Ester Astudillo en Astrolabio (núm. 12, invierno de 2011), sobre el impacto del libro Indignez-vous!, de Hessel en los movimientos populares del 15-M. Puede leerse en este enlace.

Artículo mío, en la misma publicación, sobre esta cuestión, en este enlace.

















divendres, 20 de gener de 2012

HISTORIA: reseña de "El cementerio de Praga", de U. Eco



Reseña mía publicada en Astrolabio, núm. 12, invierno de 2011. Puede leerse en el siguiente enlace





















































HEMEROTECA: número 12 de la revista Astrolabio (invierno de 2011)



Con cierto retraso sobre la fecha prevista, ha visto 
la luz la revista digital de filosofía Astrolabio, cuyos contenidos son de libre acceso.

El número 12, correspondiente al periodo de invierno de 2011, incluye una sección de VARIA dedicada a analizar el impacto del libro de Hessel ¡Indignaos!, publicado en España hace cosa de un año.

Desde este enlace se puede acceder a la página principal del número y desde ella a los diferentes artículos en pdf: Astrolabio 12.







dimecres, 18 de gener de 2012

NOVEDAD EDITORIAL: un libro de cuentos de Adrià Pradas


Estoy muy contento de presentar este libro, escrito e ilustrado por mi hijo Adrià.



Acceso a la información desde este enlace.




dimarts, 17 de gener de 2012

NEUROCIENCIA: reseña de un libro de H. Gardner (2012)



La web de neurociencia "Escuela con cerebro" ha publicado una reseña mía sobre un  libro de H. Gardner, dedicado a la teoría de las inteligencias múltiples y su aplicación en el sistema educativo. La reseña puede leerse en este enlace.




Ficha técnica

Howard Gardner
Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica. Barcelona, Paidós, 2011 
(1ª edición en castellano en 1995; 1ª edición original en 1993). 
384 págs.











dilluns, 16 de gener de 2012

OBITUARIO: Manuel Fraga (15 enero de 2012)


ARTÍCULO DE

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR

Fraga amanecía más temprano


MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País, 16/01/2012
Estarán ya formados los gaiteiros en la plaza del Obradorio esperando para tributar la más sentida despedida fúnebre, como estuvieron ya otra vez, innumerables, cuando su entronización en la presidencia del la Xunta de Galicia. La capilla ardiente se instalará con esplendor nunca visto y por ella pasará el Gobierno, las Autonomías, los Ayuntamientos y otras representaciones institucionales. Además del grande acompañamiento popular, propio de las ocasiones excepcionales. Veremos personas de toda clase y condición guardando la fila, sin importarles las horas que deban permanecer en pie esperando turno, cualquiera que sea la circunstancia, bonacible o adversa, que el azar meteorológico depare, para rendir el último tributo al cadáver del prócer. Manuel Fraga Iribarne sólo se ha apagado después de ver triunfante al Partido Popular con Mariano Rajoy instalado en Moncloa, una circunstancia que multiplicará la solemnidad de su entierro en su querida Galicia natal.

Los Fraga, como escribe Joseph Roth de los Trota en su novela La marcha Radetzky, no eran de antiguo linaje. Buscaron mejor fortuna durante unos breves años de emigrantes en Cuba. Estuvieron de regreso en 1928 a tiempo de que el padre de Manuel fuera alcalde de Villalba (Lugo) durante la dictadura del general Primo de Rivera. Luego, concluida la guerra civil, Manuel Fraga fue un buen ejemplo de la meritocracia que el régimen del Movimiento Nacional gustaba de exhibir como uno de sus mejores argumentos, confirmación del principio de igualdad de oportunidades, abierto a la incorporación de las capacidades y los talentos, sin hacer acepción de clase social, ni privilegiar por la relevancia de los orígenes familiares. Los jerarcas de entonces, todavía con la camisa azul y el correaje de FET y de las JONS, estaban instalados en la celebración de la victoria sin magnanimidad, se prodigaban en múltiples tareas, promovían la adhesión inquebrantable, graduaban la represión, buscaban un acomodo en la escena internacional -mediante las bases cedidas a los americanos y el Concordato firmado con el Vaticano en prenda del nacional catolicismo- y sostenían la memoria imborrable del alineamiento en la guerra civil. Pero necesitaban candidatos a las Academias Militares, a los Altos Cuerpos del Estado o a las Cátedras universitarias.

Por ahí se abrió camino Manuel Fraga Iribarne, número uno en las oposiciones al Cuerpo de Letrados de Cortes en 1945, número uno también en las de ingreso en la carrera diplomática en 1947 y catedrático de Derecho Político de Valencia en 1948 y de Madrid en 1953. Se dejó querer primero por el ministro de Educación Joaquín Ruiz Jiménez, que venía de los católicos propagandistas que alternaban el colaboracionismo y la crítica constructiva con la apuesta por ideas de "mano tendida", consideradas inaceptables tras los disturbios de 1956, cuando la Universidad Complutense asumió el papel de banco de pruebas de la política. Pero la destitución fulminante de su ministro Ruiz Jiménez no le llevó a las tinieblas exteriores sino a la jurisdicción de otro ministro, el del Movimiento José Solís como Delegado Nacional de Asociaciones. Después al Instituto de Estudios Políticos y en 1962 al Gobierno como titular del departamento de Información y Turismo. Se entregó, con las peculiares maneras que le granjearon la denominación de "animal político", a la promoción del turismo a la multiplicación de la red de Paradores y a construirse una imagen personal con la utilización de su servicio de la radio televisión española que estaba bajo su control. Entre sus páginas negras, el intento de justificación del ajusticiamiento de Julián Grimau o la polémica con José Bergamín cuando la huelga minera de Asturias.

En enero de 1966 mantuvo engañados a los españoles sobre las bombas nucleares que habían caído sobre Palomares (Almería) al colisionar un bombardeo americano B-52 con un avión nodriza K-135 durante una operación de reabastecimiento en vuelo. Mantuvo el disimulo con la escena del baño en compañía del embajador americano, pero ahí siguen aún las consecuencias sin resolverse. Meses después propició la Ley de Prensa e Imprenta, que reemplazaba a otra dictada en plena guerra a la altura de 1938 por el cuñadísimo y ministro del Interior, Ramón Serrano Súñer. La Ley Fraga, proclamaba la libertad en el artículo primero y trataba de disuadir de su ejercicio en el artículo segundo, mediante una panoplia de sanciones que se reservaba el ministerio con efectos inmediatos. Terminaba la censura previa, pero se establecía la consulta voluntaria y empezaba el depósito previo de los ejemplares cuya incautación podía disponerse. Se extinguían las consignas por las que hasta entonces se obligaba a escribir en determinada dirección pero las presiones seguían y quienes las desoyeran podían recibir castigos irreparables.
El ministro Fraga se consideraba el administrador único de la libertad de Prensa. Era él, con su superior conocimiento, quién fijaba los márgenes que nos convenían en cada momento. Y cuando, por ejemplo, el diario "Madrid" publicó el 30 de mayo de 1968 un artículo titulado "No al General De Gaulle", Fraga entendió que se refería a Franco y propuso al Consejo de Ministros el cierre del periódico por dos meses que después se prorrogaron a cuatro. Eran medidas ejemplares que hacían cundir el pánico. Con los corresponsales extranjeros también se empleó a fondo al de Figaro, Guilleme Burlón, lo expulsó manu militari y sobre otros como el de Monde, José Antonio Novais, promovió inicuas campañas denigratorias. La explotación en el diario Abc de las anotaciones del diario personal de Enrique Ruano Casanova, que promovió el ministro Fraga, es otro de sus peores momentos.
Entre tanto, Franco había incorporado otro componente, el de los tecnócratas del Opus, a los que venía utilizando para la alquimia de sus Gobiernos. Eran nuevos competidores que se sumaban a los militares, falangistas, tradicionalistas descoloridos, católicos colaboracionistas y monárquicos sin prisas. Fraga les vio peligro y manejó los problemas de Vilá Reyes, cercano a los tecnócratas, en Matesa -el telar sin lanzadera y sin telar- hasta romper la sordina del régimen en asuntos de esta naturaleza y generar un gran escándalo, que terminó en 1969 con un nuevo gobierno del que Fraga quedó ausente. Fraga ocupó entonces la presidencia de Cervezas "El Águila" y volvió a la cátedra en el departamento que dirigía Carlos Ollero. Mantuvo su activismo político y periodístico, con la tarjeta de campeón del reformismo y en 1973 fue nombrado embajador en Londres, convertido en lugar de peregrinaje mientras Franco se extinguía y surgían Juntas y Plataformas.

Estuvo como vicepresidente y ministro de la Gobernación en el Gobierno que formó Carlos Arias Navarro al ser confirmado por el Rey en noviembre de 1975. Todavía creyó en la pervivencia de las Leyes Fundamentales del Movimiento sometidas a operaciones de maquillaje barroco. El presidente Adolfo Suárez le dejó fuera del Gabinete. En las elecciones de 1977 se presentó con un grupo de su invención "Alianza Popular" a partir de los "siete magníficos" donde se le sumaron otros personajes de las familias del régimen como Laureano López Rodó, Gonzalo Fernández de la Mora, Antonio Maria de Oriol, Enrique Thomas de Carranza, Licinio de la Fuente y Cruz Martínez Esteruelas. Formó parte de la ponencia encargada de redactar la Constitución de 1978. Hizo otra comparecencia electoral 1979 buscando sumar nuevas formaciones de demócrata cristianos y liberales descastados bajo la sigla común de "Coalición Democrática". Pero mientras se convertía en apóstol de la "mayoría natural" iba quedando claro que lo suyo sería siempre una minoría irremediable. Los socialistas tras su victoria de 1982 lo colmaron de atenciones, dijeron aquello de que le cabía el Estado en la cabeza e inventaron a su medida el puesto de jefe de la oposición.

Felipe González convocó el prometido referéndum sobre la permanencia en la OTAN en marzo de 1986 y Fraga, que era un acérrimo atlantista, se enrocó en la abstención cuando la victoria del "si estaba en peligro. Esa actitud le dejó fuera de la escena internacional, donde los conservadores de Margarita Thatcher en adelante le retiraron el saludo. Cundió el convencimiento de que Fraga era un imposible nacional. Entonces se retiró a Galicia donde triunfó en las elecciones autonómicas en 1990 y se mantuvo en la presidencia de la Xunta hasta 2005. Dejó el PP en manos de Antonio Hernández Mancha pero volvió para rectificar esa encomienda y poner al frente a José María Aznar. Después ha sido senador hasta que en 2011 anunció que no sería candidato. Son noventa años de pasión por el mando, de facultades, de memoria selectiva, de temperamento, de activismo infatigable, de mucho madrugar, de propósitos alternos, de audacias, de conformismos, de luces y de negruras.





ARTÍCULO DE SANTOS JULIA
EL PAÍS, 15 de enero de 2012

“Solo hay una España verdadera y la otra es la yedra, parásito que crece sobre la encina”, escribió hace 60 años Manuel Fraga, joven y brillante catedrático de Derecho Político, apropiándose una metáfora de Ramiro de Maeztu, muy socorrida en tiempos de la República. Esa España única y verdadera no había decaído sino que fue “derrotada por una conjuración europea capitaneada por Francia e Inglaterra y sañudamente pateada en el suelo de su vencimiento”. Derrotada, sí, y hasta pateada, pero ahí estaba ella otra vez, gran nación, en el mundo de hoy, escribirá el mismo Fraga, catedrático ahora de Teoría del Estado; una “España sin problema”, apropiándose para la ocasión de un pensamiento de Rafael Calvo Serer.
Eran los años cincuenta y Manuel Fraga se contaba entre los “cerebros más importantes” del Movimiento Nacional, protagonista de una carrera meteórica que desde la primera cátedra, conquistada a la temprana edad de 26 años, lo llevó por el Instituto de Cultura Hispánica, el Ministerio de Educación Nacional, el Instituto de Estudios Políticos y la Delegación Nacional de Asociaciones hasta la titularidad del Ministerio de Información y Turismo, al que fue llamado en 1962. Para entonces se había convertido ya en una “personalidad del régimen”, o sea, alguien con recursos intelectuales y políticos más que sobrados para desempeñar un papel de primera fila, quizá la mismísima presidencia del Gobierno, en la definitiva institucionalización que garantizara su permanencia más allá de la vida de su fundador.



Los padres de la Constitución de 1978
Para conservar hay que reformar, y únicamente se reforma aquello en lo que se cree, decía Fraga, cuando el régimen al que había entregado todas sus energías entró en un incierto proceso de transición hacia no se sabía dónde. Él, por su parte, creía y estaba dispuesto a dar su vida para conservarlo procediendo a las inevitables reformas. Fue en ese momento cuando, desde el Maeztu de juventud con su única España, y el Calvo Serer de su primera madurez con su España sin problema, dio un salto hacia atrás, hasta encontrarse con Cánovas del Castillo, artífice un siglo antes de la restauración de la monarquía borbónica.
La historia, y el eclipse final de sus adversarios en las luchas por el poder de los años sesenta, le habían situado en una posición privilegiada: liderar, desde la Vicepresidencia segunda del primer Gobierno de la Monarquía, “una sabia y prudente dictadura al servicio del establecimiento de un régimen liberal”, como atribuyó a Cánovas en una sonada conferencia. Creyente a pies juntillas en aquello que se llamó franquismo sociológico y convencido de que el régimen al que había servido era reformable desde dentro, anduvo a la búsqueda de su Sagasta —y… ¿por qué no Felipe González?— hasta que las gentes de su propio bando dieron un portazo a su plan de reformas y precipitaron su caída. Presumiendo ocupar el centro, la irrupción de la izquierda lo desplazó al lugar de donde procedía, la derecha de la derecha, junto a López Rodó, Martínez Esteruelas y demás importantes cerebros de las variadas familias del régimen.
“Pero, hombre, cómo te has aliado con Fraga”, preguntó el Rey a Fernández de la Mora, otro cerebro, “ni en Londres le han quitado el pelo de la dehesa”. Solo el colapso de Alianza Popular, nombre de lo que podía pasar por una santa alianza en defensa de la tradición, empezó a quitárselo; el pelo de la dehesa, quiero decir. Porque en las Cortes finalmente Constituyentes, y tras presentar en sociedad a Santiago Carrillo, Fraga comenzó a actuar como un demócrata después de la democracia. Participó activamente en la elaboración de la Constitución, aunque se opuso con su probada tenacidad, por “peligrosísima”, a la introducción de “nacionalidades” en el texto constitucional; y contempló sin melancolía la defección de sus aliados, que le permitió a él, en una nueva coalición con antiguos compañeros de Gobierno como Osorio y Areilza, desplazarse hacia el centro.
El naufragio de Unión del Centro Democrático hizo el resto. Sin verdaderos enemigos a su derecha, Fraga procedió a fabricar el último invento de su larga vida política por ver si podía quedarse con todo el centro. Lo bautizó como “mayoría natural”, que venía a cumplir en su estrategia la función antes asignada al “franquismo sociológico”. Solo que esa mayoría, por avatares de la historia, ceguera de advenedizos y astucia de sus adversarios, se redujo de pronto a “la oposición”, con un infranqueable techo electoral situado en las alturas del 25%. No más, tampoco menos, insuficiente en todo caso para afirmarse como alternativa del poder socialista que, por su parte, lo trató con toda clase de miramientos. El Estado le cabía en la cabeza, dijo de él famosamente Felipe González, que al final resultó ser el auténtico Cánovas, dejando para Manuel Fraga el dudoso honor de eterno aspirante a Sagasta.






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