PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dilluns, 1 d’abril de 2013

HISTORIA: el enigmático Fersen (1755-1810)


La historia de Hans Axel von Fersen, conde de Fersen, diplomático sueco al servicio de la corona francesa, está marcada por su supuesta relación con Maria Antonieta, esposa de Luis XVI, último rey francés antes de la Revolución.

El comienzo de esta historia puede situarse en 1772, cuando Fersen inicia un viaje por Europa, acompañado de un preceptor, como es habitual entre los hijos de la nobleza de todos los tiempos (Telémaco, en la Odisea, es acompañado por un guía, llamado Mentor). Fersen tiene entonces unos 15 años. Estudia en Alemania y después en Italia, música y medicina.





Castillo de Voltaire en Ferney



Fersen, en su viaje por Europa, visita a Voltaire en su castillo de Ferney (actualmente Ferney-Voltaire, cerca de Ginebra, pero aún en territorio francés), entre 1773 y 1774 (visita obligada en aquella época, más adelante fue Goethe en Weimar quien se convirtió en centro de atención de intelectuales viajeros). Voltaire estuvo en Ferney hasta el 5 de febrero de 1778.



A principios de 1774 llega a París, como última etapa de su viaje por Europa, para ultimar su educación. En París se aprende lo esencial que debe saber un joven noble: conversación y buenas maneras. Tiene 19 años. Es muy bien recibido, en parte debido a su atractivo físico. No es un gran conversador, ni un tipo frívolo, pero su carácter cálido le hace sumamente atractivo.

María Antonieta, delfina de Francia
El 30 de enero de 1774 conoce por casualidad a la entonces delfina María Antonieta, en la Ópera, en un baile de máscaras donde ella, en el último momento, se deja ver. Ella flirtea con él y conversan. María Antonieta, todavía heredera del trono de Francia, ha abandonado el lecho conyugal mientras su marido duerme plácidamente, y se va de fiesta a París. No es la primera vez que ocurre. Al margen del escándalo y las habladurías, Fersen es bien recibido en Versailles. No se sabe si ya entonces se inicia el idilio entre ellos. En cualquier caso, la muerte de Luis XV (10 de mayo de 1774) convierte a María Antonieta en reina y Fersen, diez días después, regresa a Suecia.

En 1778, cuatro años después del primer encuentro, Fersen regresa a Francia, al parecer en busca de una rica heredera con quien casarse. Sin embargo, parece que el hecho de haber sido reconocido por la reina en Versailles y ser de nuevo aceptado en la Corte, desanima a Fersen en su empeño de buscar pareja. Posiblemente se renueva el flirteo. Sin embargo, ahora María Antonieta deberá ser más prudente, pues es la reina de Francia y es vigilada de cerca por mil ojos. La relación habrá de ser muy discreta, aunque en ocasiones la reina no podrá disimular en público sus sentimientos hacia Fersen. En cualquier caso, sólo trasciende que la reina siente debilidad por él, pero no que haya nada entre ambos.

La Fayette
En 1780, Fersen se enrola en el ejército de La Fayette, y participa en la guerra que los colonos americanos han iniciado contra Inglaterra, tras declararse independientes de los británicos en 1776.

Regresa de América en 1783 y vuelve a pasar por París. Tiene muchas aventuras, pero se sabe (de hecho, no se sabrá hasta mediados del siglo XIX) que inicia una correspondencia seguida, de carácter amoroso, con la reina, durante su estancia en América. La relación entre ellos parece firme, pero siempre de forma discreta. Zweig aduce esta circunstancia como razón para explicar que no prospere la propuesta de Necker de casar a su hija Germaine, la futura Mme de Staël, con Fersen. Al parecer, se interesó por Germaine Necker en un momento en que la joven hija del ministro Jacques Necker también buscaba candidato al matrimonio, pero la presencia de un competidor favorecido por María Antonieta, el barón de Staël-Holstein, hizo que Fersen se retirase de este asunto. 

Barón de Staël-Holstein

Se cuenta que la reina intervino a favor de Staël precisamente para conseguir tener a  su alcance a Fersen. Fersen actúa con discreción incluso con su propia familia: a su padre le cuenta que está negociando con los Necker; a su hermana, que en realidad no piensa en el matrimonio, porque ama a alguien con quien no puede estar y no puede amar a nadie más. Para mantener la relación en secreto, Fersen solicita un puesto en el Ejército francés, con  la idea de quedarse en el país, cerca de su amada, pero no tan cerca como para levantar sospechas, y es enviado a Valenciennes, cerca de la frontera norte. Se supone que el puesto le es concedido gracias a las presiones de la reina. 

En realidad, se convierte en el personaje más misterioso del entorno de la reina. No figura en la lista oficial de amantes conocidos de la reina, ni en los informes de los cortesanos. De hecho, parece zafarse de los numerosos espías de la corte. Su presencia junto a la reina se mantuvo oculta hasta mediados del siglo XIX, cuando en el castillo familiar se encontraron las cartas íntimas que María Antonieta le envió. Se publicaron bajo censura, pero a partir de entonces la imagen que se tenía de María Antonieta cambió absolutamente, pues en esas cartas se revela una personalidad mucho más compleja de lo que aparentaba. Esas cartas apuntan a una profunda y trágica relación amorosa.

El famoso collar
La relación entre ellos ha de mantenerse en secreto. En esta época, María Antonieta ya ha sufrido por el asunto del collar (1785), que tantos quebraderos de cabeza le ha proporcionado y que sentará las bases de su futuro desprestigio. Ahora ya no es tan atrevida. Fersen tampoco frecuenta los círculos íntimos de la reina, los bailes y los paseos, el Trianon, la Polignac, etc. Los falsos favoritos de la reina sirven de tapadera durante el día, a la vista de todos, mientras que Fersen actúa por la noche, aunque sólo en ocasiones propicias, ratos cortos y furtivos: luego escenificados en el último acto del Fígaro de Beaumarchais. 




A partir de este momento se podrá hablar de relaciones íntimas entre ellos, aunque sin poder precisa cuando ni en qué circunstancia. La intimidad entre la pareja alcanza su cenit precisamente bajo las alarmas de la revolución. En la primavera de 1789, María Antonieta le pide que regrese a París (está ocupado tras la detención de su padre por haber apoyado a las nobles contra Gustavo II). En junio de 1789, inquieto por los acontecimientos, alquila un apartamento en Versailles. La Corte se escandaliza, temerosa del odio que puede generarse contra María Antonieta por esta relación, pero Fersen se convierte en favorito del matrimonio real. Fersen preparó la huida de los reyes a Verennes, en 1791, y él mismo conducía el carruaje en que abandonaron París, y los escoltó hasta Bondy.

Tras el episodio de Varennes, sigue la correspondencia entre Fersen y María Antonieta. Intenta mediar sin éxito ante Leopoldo II, emperador del Sacro Imperio, hermano de María Antonieta, y sucesor de Joseph II en 1790 hasta 1792, fecha en que falleció. 

En febrero de 1792 regresa a Francia y se reencuentra con María Antonieta y Luis XVI en secreto. Está preparando otra fuga, a través de Normandía, pero el rey se niega a seguir su plan. Regresa a Bruselas y desde allí colabora en la coalición internacional contra la Francia revolucionaria.


Última imagen que se conserva de María Antonieta, antes de morir, dibujo de Jacques-Louis David fechado el 16 de octubre de 1783

En 1793, tras la ejecución de Luis XVI (21 de enero), todavía tiene esperanzas de salvar a la reina, pero los acontecimientos siguen su curso y el 16 de octubre de 1793 es guillotinada. El papel histórico de Fersen consiste, según Zweig, en haberse quedado junto a María Antonieta cuando todos los amigos de la Corte tomaron el camino del exilio, justamente cuando permanecer al lado de la reina suponía un mayor riesgo.

Regresa a Suecia. Asiste a los diferentes conflictos políticos de su país, con una monarquía muy inestable, sujeta a golpes militares y conspiraciones varias.



 




La muerte de Fersen




En junio de 1810 debe escoltar el cortejo fúnebre del príncipe fallecido. En la calle se forma un tumulto y contra él se dirigen las piedras. Fersen muere, apedreado, sospechoso de haber conspirado en el supuesto asesinato del príncipe electo. Se supone que detrás de este episodio está la mano de Carlos XIII, que quiere despejar el camino de posibles conspiradores contra él.







Bibliografía:
  • Stefan Zweig, Marie-Antoinette. Paris, Grasset, 1933 (15ª adición, julio de 2010).
  • Beau de Loménie, Introduction à Lettres de Madame de Staël à Madame Récamier. París, Domat, 1952.
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