PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dijous, 8 d’octubre de 2015

BIOGRAFIA DE PROTÁGORAS



Nacimiento y orígenes

Protágoras nació en Abdera, puerto tracio del norte del mar Egeo, hacia el 490. Diógenes Laercio habla de 486/85 (Vidas IX, 50). La cronología sobre Protágoras es insegura (Melero, pág. 81, nota 2), y su nacimiento podría remontarse incluso al 500, pero forzando los datos cronológicos que se tienen por seguros (Diógenes Laercio, Vidas IX, 56; Melero, pág. 89, nota 30).
Sobre su lugar de nacimiento hay alguna controversia: Diógenes Laercio señala que nació en Abdera (Vidas IX, 50, citando a Heráclides Póntico, Sobre las leyes). Éupolis, comediógrafo contemporáneo de Aristófanes y, en consecuencia, también de Protágoras, afirma que era de Teos (Los aduladores, frag. 157 K. A.). La divergencia se explica por el hecho de que Abdera era una colonia de Teos, así como que el nombre de esta última encajara mejor en la versificación de Éupolis.
En cuanto a su familia, apenas se sabe. Diógenes (Vidas IX, 50) cita dos nombres correspondientes al supuesto padre de Protágoras: Artenón y Meandrio. Del primero habla también Hesiquio (Onomatol.); el segundo es corroborado por Apolodoro y Filóstrato (Filóstrato, Vida de los sofistas I 10, 1), y parece por ello más probable.
Por el testimonio de Filóstrato se sabe que la familia de Protágoras era acomodada y prominente hasta el punto de haber hospedado al propio Jerjes en su casa, durante la invasión, cosa que podría haber favorecido la controvertida noticia sobre la educación del joven Protágoras por los magos que acompañaban a Jerjes (Filóstrato, Vida de los sofistas I 10, 1).


Viajes

Como es propio de los sofistas, viajó por toda Grecia, Italia meridional y Sicilia, ejerciendo su actividad en las principales ciudades, donde trababa contacto con las principales familias locales.
Pasó varias temporadas en Atenas, a partir de 444, ejerciendo la enseñanza, de donde procede su reputación. En esta primera ocasión estuvo vinculado al grupo de intelectuales del círculo de Pericles, quien le encargó la redacción de la constitución de la colonia de Turios, fundada ese mismo año (Diógenes Laercio, Vidas IX, 50; Melero, pág. 78). En esta colonia se potenció la realización de una ciudad ideal, diseñada racionalmente tanto en lo urbano como en lo político, sobre la base de las ideas más progresistas de la época, como el sistema democrático de Pericles. Se supone que Protágoras no hizo un calco de la constitución ateniense, sino que utilizó otros códigos complementarios, y el resultado fue algo semejante a las reformas de Solón en Atenas.
Viaja a la colonia de Thurioi (Turios), enviado por Pericles para dar una Constitución a sus habitantes.
Sobre las estancias de Protágoras en Atenas, hacia 432-431 y después hacia 421 hay diversas controversias. El diálogo de Platón dedicado a Protágoras refiere una segunda visita de éste a Atenas ocurrida poco después de la muerte de Hipónico, hijo de Calias (Ateneo, Deipnos. V 218b), pero Hipónico murió en 422 (Tucídides, III 91.4), así que la fecha no encaja con la segunda visita en 432-431, sino con la tercera, o hay alguna confusión. En el Protágoras, Platón sólo se refiere a una visita anterior a la que se da en la acción del diálogo, pero sin especificar si aquella era la primera o la segunda. Ateneo sitúa la entrevista entre Sócrates y Protágoras que Platón narra coincidiendo con la época de la representación de Los aduladores de Éupolis, en 421, que coincide con la tercera visita de Protágoras, y donde éste aparece en una escena, mientras que en el Conno de Amipsias no aparece el sofista en el coro de pensadores, representada en el certamen de 423, al mismo tiempo que Las nubes de Aristófanes, dos años antes. En conclusión, parece probable que Protágoras visitara Atenas entre 423 y 421.
Se relaciona de nuevo con Pericles. Plutarco los muestra discutiendo un tema de la oratoria judicial (es la jabalina la responsable de una muerte accidental, o quien la lanza) (Plutarco, Vidas. Pericles 36). Pero esto ha de ocurrir entre la segunda y la tercera visita, puesto que Pericles muere en 429.
Se le relaciona también con Calias (se encarga de la educación de sus hijos) y con Eurípides. Parece que fue en la casa de éste (Calias) donde leyó su tratado sobre los dioses, y que luego le supuso un proceso por impiedad. Se cuenta que hizo leer a su discípulo Arcágoras una obra suya, criticando la religión (Antilogías y Sobre los dioses), y que por esto fue procesado. Es evidente que Protágoras no se mantuvo oculto ni enseñó en secreto sus conocimientos (Platón, Protágoras 348e). Otro testimonio dice que Protágoras leyó en público algunos de sus escritos, entre ellos el titulado Sobre los dioses, y que estas sesiones de lectura ocurrieron en la casa de Eurípides o en la de Megaclides, o en el Liceo, con lectura de un tal Arcágoras (Diógenes Laercio, Vidas IX, 54). La cronología de estas lecturas, de cualquier forma, no está esclarecida, aunque pudieron producirse en la segunda visita de Protágoras a Atenas, aún en vida de Pericles, mientras que el proceso se inició a partir de la tercera visita, cuando su protector ya había muerto y el ambiente en Atenas era muy diferente y hostil a los sofistas, lo que propició la posterior acusación de impiedad en 411.


Conoce a Demócrito y entabla amistad con él. La influencia sobre el atomista será enorme. La leyenda dice que Demócrito quedó asombrado de la disposición geométrica con que Protágoras llevaba un haz de leña, se le acercó, conversó con él, y desde entonces lo consideró siempre como su maestro.


En 421-420, aprox., nueva estancia en Atenas (Ateneo, Deipnos. V 218b ss). Pericles y sus hijos Páralo y Jantipo ya han muerto, víctimas de la peste, y el clima intelectual y espiritual en Atenas ya no es tan eufórico. En 423, Aristófanes ha escenificado las Nubes, con poco éxito inicial, pero en su obra los sofistas aparecen como responsables de la crisis ateniense, mucho antes de la derrota frente a Esparta. En 421 es acusado de impiedad (Éupolis, Aduladores; se trata éste de un comediógrafo contemporáneo de Áristófanes y también crítico con Sócrates).


Entre 421 y 411 inicia una serie de viajes a Sicilia.


En 411, mientras Protágoras estaba en Atenas, fue acusado formalmente de impiedad y ateísmo, por Pitodoro, hijo de Policelo, uno de los Cuatrocientos (Diógenes Laercio, Vidas IX, 54). Su caso fue uno más de la larga serie de procesos religiosos iniciados contra los intelectuales ilustrados en la Atenas dominada por los aristócratas conservadores. Sus obras fueron confiscadas de manos de sus poseedores y luego quemadas, razón por la cual se han perdido, y él fue expulsado de la ciudad y de los dominios atenienses, después de un proceso judicial (Diógenes Laercio, Vidas IX, 51; Filóstrato, Vida de los sofistas I 10, 3; Cicerón, De la naturaleza de los dioses I 24, 63). Filóstrato, en este testimonio, cita que otros afirman que fue condenado directamente en la Asamblea, sin juicio. Aristóteles cita como acusador a Evatlo (Diógenes Laercio, Vidas IX, 55); este nombre coincide con el de un discípulo de Protágoras con quien este tuvo una disputa sobre sus honorarios, pero puede ser una simple coincidencia.
Sobre el episodio de la quema de los libros impíos de Protágoras, del cual se hace eco Tovar (Hesiquio en su Onomatol. Tovar se refiere a que Sócrates vio con agrado la quema pública de los libros de Protágoras. Tovar cita la referencia a Diógenes, Vidas IX, 52: “A causa de este proemio fue desterrado de Atenas. Y los atenienses quemaron sus libros en el ágora después de ordenar por medio del pregonero que los entregaran todos los que los habían comprado”). Esto puede enmarcarse en los ocasionales enfados de los atenienses contra la filosofía, y en concreto contra intelectuales cercanos a Pericles; Anaxágoras, Diógenes, Sócrates, Aristóteles, también sufrieron algún tipo de persecución. Es evidente que la oligarquía tradicionalista siempre estuvo contra la sofística, pero estos procesos judiciales no son sólo enfados culturales, sino que se ponen en marcha en cuanto las condiciones de la democracia ateniense se hacen más precarias, y sobre todo a partir de su caída en 411, con el golpe oligárquico de los Cuatrocientos (sin embargo, los Cuatrocientos anularon los procesos de eisangelía, según Aristóteles en su Constitución de los atenienses 8 4).


Muerte

Entre 415 y 410, se ve obligado a huir a Sicilia, y en el viaje naufraga el barco y Protágoras muere en el mar (Diógenes Laercio, Vidas IX, 55, más referencia a Eurípides, Ixión, representada en 410/408, donde alude al episodio; pero es una controversia; sobre la condena, la huida y la muerte de Protágoras, hay también una referencia en Sexto Empírico, Adv. Math. IX 55-56, que coincide con lo señalado hasta ahora).
Diógenes concreta: Protágoras murió durante el viaje a Sicilia, a los noventa años, según unos (también Hesiquio, en su Onomatol.); Apolodoro dice que a los setenta, después de ejercer cuarenta como sofista, floreciendo en la 84ª Olimpíada, es decir, que vivió entre 483/482 y 414/413 (Diógenes Laercio, Vidas IX, 56).
Según Filóstrato, Protágoras intentó llegar al continente, pero debía eludir el domino ateniense en el Egeo, y su embarcación acabó zozobrando y murió ahogado (Filóstrato, Vida de los sofistas I 10, 3).






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