PARA VIVIR BIEN

"Pero los oligárquicos no dicen lo más importante: si los hombres han formado una comunidad y se han reunido por las riquezas, participan de la ciudad en la misma medida en que participan de la riqueza, de modo que el argumento de los oligárquicos parecería tener fuerza (pues no es justo que participe de las cien minas el que ha aportado una igual que el que ha dado el resto, ni de las minas primitivas ni de sus intereses). Pero los hombres no han formado una comunidad sólo para vivir, sino para vivir bien." Aristóteles, Política III 9

dijous, 22 d’octubre de 2015

TEORÍAS METAFÍSICAS DUALISTAS

Según Ferrater Mora (Diccionario de Filosofía), el concepto de dualismo ha de entenderse en sentido general como la contraposición de dos tendencias irreductibles entre sí (materia y espíritu, por ejemplo). En cuanto que teoría metafísica, el dualismo se opone, pues, al monismo: son dualistas las teorías que afirman la existencia simultánea de dos substancias diferentes (materia y espíritu), frente a las monistas, que sólo admiten una (o materia o espíritu). 

Estos términos están más bine vinculados a la filosofía cartesiana y post-cartesiana, en relación con el problema de las sustancias. Por eso Descartes es considerado como genuinamente dualista; Spinoza mantendría una posición monista (materialismo, una sola substancia) y Berkeley también, pero de signo espiritualista (subjetivismo, una sola substancia espiritual).

Pueden ser consideradas dualistas las doctrinas filosóficas basadas en la oposicion de contrarios (la teoría de los opuestos en los pitagóricos), pero en sentido estricto el dualismo se aplica más bien  "a toda doctrina metafísica que supone la existencia de dos principios o realidades irreductibles entre sí y no subordinables, que sirven para la explicación del universo", siendo ésta la definición de dualismo por excelencia. En este sentido, y hay que hacer constar que Ferrater no lo menciona, el llamado dualismo platónico no lo es tan genuinamente como el cartesiano, porque Platón subordina el mundo de las cosas al mundo de las ideas, a través del concepto de participación.

Al haber algún tipo de subsunción (ser parte de algo más grande y completo) o subordinación, en realidad estaríamos hablando de una especie de monismo. Ferrater añade que ciertos dualismos no lo son tan genuinamente, pues los elementos opuestos se interpretan aquí bajo el punto de vista de uno de los dos, que actúa de forma dominante sobre el otro. Y cita el ejemplo de la reación entre materia y forma en Aristóteles, que tampoco sería dualista, puesto que en ella predomina la materia sobre la forma, y por eso debemos considerar la teoría de la realidad de Aristóteles en la órbita del materialismo (matizable quizás).

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