NEOMONARQUÍAS
Cuando el Rey Sol va a Davos
¿Y si, entre las ruinas del orden internacional liberal, el mundo estuviera retrocediendo en espiral, no hacia el fascismo de los años treinta, ni hacia el imperialismo de cañoneras de finales del siglo XIX, sino mucho más atrás, hasta el gobierno de príncipes guerreros y sus camarillas depredadoras en la Europa de la temprana Edad Moderna?
Ese es el destino al que, según dos politólogos estadounidenses, Stacie Goddard y Abraham Newman, nos dirigimos: un mundo gobernado por autoritarios que extraen recursos de sus súbditos y de sus vecinos, mediante la violencia o la amenaza de la coerción, para enriquecer a sus familias y a sus cortesanos.
Creen que estamos siendo empujados de vuelta a un pasado premoderno, anterior a la Carta de la ONU, anterior a Westfalia, anterior al surgimiento del orden estatal moderno. Llamar a este futuro “neomonárquico”, sin embargo, no parece del todo acertado. Otorga a los nuevos autoritarios un prestigio regio que los príncipes de antaño –Habsburgo, Hohenzollern y Borbones– poseían por nacimiento y linaje, pero que los nuevos autoritarios solo pueden fingir. Nuestros nuevos líderes se parecen más a John Gotti que a Luis XIV. Cuando Donald Trump aparece en Davos, se pavonea como el Rey Sol y amenaza como un capo mafioso. Si, como dijo Mark Carney, no estamos ante una transición sino ante una ruptura, lo que se ha roto es la forma misma en que el líder más poderoso del mundo entiende su poder, lo ejerce y representa su legitimidad.

Comentarios
Publicar un comentario
Deja un comentario, a ser posible relacionado con la entrada. Gracias.