HABERMAS IN MEMORIAM



La gloriosa derrota del viejo alemán

Con su defensa de la deliberación racional y su reivindicación del proyecto ilustrado, Habermas nos invitó a reconocer el valor emancipatorio que está implícito en todas las sociedades democráticas.


Nadie es eterno: ni siquiera Jürgen Habermas. Su fallecimiento a la venerable edad de 96 años ha causado poca sorpresa; las reacciones al mismo, sin embargo, presentan un notable interés. Y no me refiero tanto a los justos elogios vertidos sobre su figura colosal, ni al énfasis sobre su condición de último gran intelectual público de la vieja estirpe; tampoco, por cierto, a las objeciones que ha planteado esa izquierda académica que no le perdona su alemanísimo apoyo a Israel o el que nuestro hombre renunciase a profundizar la crítica radical a la sociedad moderna propuesta por los fundadores de la Escuela de Frankfurt, que Habermas llegó a dirigir entre 1964 y 1971: su apuesta por la democracia liberal y el Estado Social no podía sino considerarse tristemente burguesa por parte de quienes abogan por “superar” tanto la democracia como el capitalismo. ¡Algunos reclaman el monopolio del mejor argumento!

Semejante desencanto no deja de ser llamativo si tomamos en consideración que, como ha recordado Josu de Miguel en la reseña del libro de Philippe Phelsch que publicó esta misma revista, hubo una época –pongamos que entre finales de los años ochenta y finales de los noventa– en la que todos éramos habermasianos. Cuando me asomé a la teoría política, allá por la segunda mitad de la última década del siglo, así me lo pareció también; aunque me llamase la atención el contraste entre la racionalidad deliberativa propugnada por los comentaristas de Habermas y la racionalidad instrumental con que algunos de ellos se manejaban cuando las “escuelas” defendían a los suyos en una universidad española donde todavía no existía la ANECA. También recuerdo que un profesor dedicado al estudio de las relaciones entre derecho y literatura se quejó una vez en clase del influjo desproporcionado de Habermas en la filosofía del momento, sin que ninguno de los alumnos presentes –incluido yo mismo– comprendiese lo que decía.

LEER MÁS...


 

Comentarios

ENTRADAS MÁS VISITADAS EN LA ÚLTIMA SEMANA

CRONOLOGÍA DE LAS OBRAS DE PLATÓN

DESCARTES Y LA DUDA (actualización)

LAS IDEAS INNATAS DE DESCARTES

EL MODELO ARGUMENTATIVO DE TOULMIN

KANT Y LA MENTIRA